SI GANAMOS…
Una democracia más amplia, profunda y participativa, donde la ciudadanía no sea convocada únicamente para votar en tiempo electoral, sino para deliberar, proponer y construir colectivamente.

Félix Amín Tovar Tafur/Opinión/El Pregonero del Darién
Si Iván Cepeda gana las elecciones el 21 de junio, las calles no se llenarán de miedo ni de fuerza pública: se llenarán de alegría, de esperanza de pueblo.
No se estropeará a nadie, porque ganará la vida. Ganará la paz sobre la guerra, la palabra sobre el odio, la justicia social sobre el abandono y la esperanza sobre la resignación.
Si ganamos, no será la victoria de un hombre ni de un partido. Será la victoria de millones de colombianos y colombianas que creen que nuestro país merece un futuro más democrático, más incluyente y más humano, donde la riqueza y el bienestar no sea para unos pocos.
Ganará la madre que espera oportunidades para sus hijos. Ganará el campesino que sueña con producir en paz y con acceso a la tierra, al crédito y a los mercados. Ganará la juventud que reclama educación, empleo y participación. Ganarán las regiones históricamente olvidadas que durante décadas han esperado ser escuchadas, ganará el medio ambiente, la naturaleza, los animales.
Si ganamos, avanzaremos en la profundización de las políticas del cambio.
Se fortalecerá la lucha contra la desigualdad y la corrupción, se ampliarán las oportunidades para quienes han sido excluidos y se consolidará una visión de desarrollo centrada en las personas, en la producción nacional, en la sostenibilidad ambiental y en la dignidad humana, se continuará con la erradicación de la pobreza, el hambre y el olvido.
Pero, sobre todo, ganará la democracia.
Una democracia más amplia, profunda y participativa, donde la ciudadanía no sea convocada únicamente para votar en tiempo electoral, sino para deliberar, proponer y construir colectivamente las decisiones que afectan su presente y su futuro. Una democracia que reconozca el valor de las organizaciones sociales, de los movimientos ciudadanos, de las comunidades rurales, de las mujeres, de los jóvenes, de los pueblos étnicos y de todos aquellos sectores que históricamente han sido marginados de los espacios de poder.
Si ganamos, Colombia dará un paso adelante en el respeto por la diferencia. Porque una sociedad verdaderamente democrática no teme a quien piensa distinto. Por el contrario, entiende que la diversidad de ideas, culturas, creencias y proyectos de vida es una riqueza que fortalece a la nación. Se fortalecerán los pesos y contrapesos en los gobiernos y se devolverá la majestad a la justicia.
Nadie deberá ser perseguido por sus opiniones políticas.
Nadie deberá ser señalado por su origen, condición social, identidad cultural o forma de pensar. La diferencia dejará de ser motivo de confrontación para convertirse en fundamento de convivencia y construcción colectiva que de origen a un modelo de sociedad que piensa en fortalecer políticas de estado y no construyendo modelos de gobierno para beneficiarse.
La Colombia que soñamos es una Colombia donde el debate sustituya la agresión, donde la justicia sustituya los privilegios y donde la esperanza sustituya el miedo.
El 21 de junio no se trata únicamente de una elección. Se trata de decidir qué tipo de país queremos construir para las próximas generaciones. Se trata de escoger entre el miedo y la esperanza, entre la exclusión y la participación, entre el privilegio de unos pocos y la dignidad de las mayorías.
Si ganamos, no habrá vencedores ni vencidos entre los colombianos. Habrá una oportunidad histórica para encontrarnos como nación, para reconocer nuestras diferencias y para trabajar juntos en la construcción de un país más justo, más democrático y más humano.
Si ganamos, gana la vida.
Si ganamos, gana la democracia.
Si ganamos, gana Colombia.



