SI ABELARDO GANA…
El país profundo, si lo permite, de nuevo se sumirá en una oscuridad de desplazamiento y despojo intermitentes, conatos de guerras fingidas, y una pobreza tan necesaria para el amo imperial.

Juan Fernando Uribe Duque/Opinión/el Pregonero del Darién
Con un posible triunfo del Abelardismo se tranquilizaría la guerrilla narcotraficante, al fin y al cabo, ganaría el negocio fingiendo una aparente amenaza. En caso de una aspersión con glifosato ésta recaerá sobre el territorio del cartel contrario al favorecido por Abelardo. Pregunto: ¿A cuál cartel favorece el abogado candidato?
Con un triunfo de De La Espriella se consolida el narcoestado burgués paramilitar colombiano y sus protagonistas nuevos y viejos, evolucionarán de acuerdo a la historia esperada. Podrán envejecer protegidos por un Justicia manipulada, y seguirán haciendo sus negocios con el erario público mientras reciben sobornos de las multinacionales y consolidan sus haberes dolosos antes amenazados por el Progresismo.
El país entrará en un receso económico con el supuesto progreso de una clase favorecida por las economías dependientes, y una clase media arribista abrazará la dependencia cultural y económica como una gran dádiva del imperio.
El país profundo, si lo permite, de nuevo se sumirá en una oscuridad de desplazamiento y despojo intermitentes, conatos de guerras fingidas, y una pobreza tan necesaria para el amo imperial, nos perpetuará como una neocolonia proveedora de recursos (petróleo, carbón, oro, cobre, agua, oxígeno, madera y tierras raras), y de mano de obra barata y mal educada.
Las reformas logradas entrarán en retroceso y las que han quedado pendientes, morirán en debates interminables con quórums a medio llenar y un ausentismo característico que impedirá su aprobación. Se desfinanciarán programas sociales, se privatizarán las pocas empresas del Estado, y otra vez el pueblo sentirá todo el peso del yugo de un clasismo racista que no perdona alardes e intromisiones.
Pero hay algo más…
El Sionismo internacional ha impartido la orden y a pesar de que Trump firme pactos de no agresión con Irán -presionado por un congreso y un pueblo harto de guerra-, Netanyahu ataca al Líbano y espera que su aliado títere imponga a su pupilo altanero en Colombia, donde necesita campo abierto para extraer a discreción todos sus recursos sin importar los daños irreparables, todo esto mientras una clase media arribista y extrañamente inconsciente, lo aplaude entre Black Fridays y San Valentine days…
Esperemos que no sea así.






