Opinión

Jaime Henríquez el Timonel que de súbito se fue!!

En ese escenario de conquista de la agreste selva urabaense para intervenirla con audacia creando en ella la hoy próspera agroindustria bananera de Urabá.

Luis Alfonso Ossa B./Opinión/El Pregonero del Darién

Es paradójico e injusto que cuando con el paso del tiempo las conquistas de los hombres se hacen cada vez más frecuentes y adquieren cada vez mayor importancia, sea la muerte la que nos empuje a reconocerles a estos líderes el valor y la importancia de lo que hicieron.

Jaime  deberá ser recordado en Urabá como  ese líder que no contento con  su incursión en los terrenos del poder político, donde  construyó bajo la guía Liberal su propio  escenario desde el cual pudo expandir con eficacia el  poder que con el tiempo fue consolidando  siempre en procura  de que El Estado corrigiera el olvido en el que  había  mantenido estos territorios que conformaban la región de Urabá, donde `hombres y mujeres  arriesgados como él  y otro puñado de soñadores, habían  llegado un día  y de manera audaz habían emprendido la conquista del desarrollo agroindustrial del cultivo del banano, el mismo que  hoy en día ha conseguido   un sitial  de fundamental importancia en la economía nacional, actividad  que reivindicó a una inmensa masa de trabajadores, antes expuestos al vaivén de la economía informal, los mismos que  se fueron formalizando poco a poco en la media que la agroindustria se consolidaba hasta alcanzar hoy en día  uno de los niveles más altos  del país  en materia de oferta  de empleo formal.

En ese escenario  de conquista de la  agreste selva urabaense para  intervenirla con audacia  creando en ella la  hoy próspera agroindustria bananera de Urabá, es donde hay  que mirar  las ejecutorias, como político y como empresario, y  por consiguiente las consecuencias  que  tanto su accionar político como su condición empresarial  tuvieron en la construcción de ese clima de paz que tanto costó encontrar, y que fue fundamental para  tener la convivencia laboral que hoy Urabá ostenta a pesar de que todavía tengamos notables niveles de desigualdad social en su población, preocupación que nunca le fue ajena a Jaime y en cuyo trabajo por resolverla  su accionar fue determinante para alcanzar  el nivel de desarrollo  con Justicia Social  que hoy ostenta Urabá en el concierto de la economía nacional.

Y en poco tiempo ya también lo  será en el concierto mundial ahora con Puerto Antioquia  abriendo las puerta de Urabá al mundo, a propósito de lo cual a  Jaime Henriquez y a  su hermano Guillermo se les deberá recordar como los pioneros de esta importante obra, que habrá sido con el tiempo un gran salto cuantitativo hacia el futuro de esta región, y es una  obra  en la que igualmente con  exceso de audacia  los Henríquez invirtieron y convocaron al empresariado regional a que se les uniera  y ya hoy en día Puerto Antioquia es una realidad que por fortuna Jaime alcanzó a ver en funcionamiento.

Por tantas cosas en las que Jaime Henriquez asumió un papel de notable y decidido liderazgo, por sobre todo en ese papel que le permitía ser interlocutor con el poder nacional   aprovechando que en su trasegar político se había conectado con ese poder, cercanía que siempre quiso utilizar en favor de la región presionando las instancias nacional y departamental para que bajo ninguna circunstancia Urabá volviera a los tiempos del olvido en la cual la tuvo El Estado.

Ese papel de liderazgo eficaz que ejerció Jaime Henríquez en la política sumado a su audacia e inteligencia empresarial, es el liderazgo que por ahora no habrá quien lo ejerza y grande será entonces la ausencia que Urabá sentirá al no tener ya entre nosotros a este gran timonel.

Wilmar Jaramillo Velásquez

Comunicador Social Periodista. Con más de treinta años de experiencia en medios de comunicación, 25 de ellos en la región de Urabá. Egresado de la Universidad Jorge Tadeo Lozano

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