Opinión

Calidad educativa no hubo

El examen PISA, (programa para la evaluación internacional de estudiantes), un desastre en comprensión lectora, matemáticas y ciencias. Siempre estamos por debajo del promedio de la OCDE.

Jaime Bedoya Medina/Opinión/ El Pregonero del Darién

Pensando en voz alta/La Calidad educativa.

Dijo el entonces presidente Petro que, los avances en la calidad de la educación durante su mandato, son evidentes. Qué pena me da contradecir al gobierno por quien voté. La calidad de la educación en Colombia es un desastre. Creo que se avanzó en cupos universitarios y en ampliación de centros de educación superior en La Guajira y Chocó lo que merece todo el reconocimiento. El Ministerio fue un laboratorio fallido primero con Alejandro Gaviria, un intelectual que se metió a opinar indebidamente sobre la salud y le costó el puesto.

Doña Aurora Vergara también bien formada, se prestó a negociar el bono estudiantil, embeleco de Paloma Valencia para que los padres escojan el colegio que quieran, camino directo a privatizar el sistema. Daniel Rojas Medellín, un improvisador porque el presidente cometió el error de sacarlo de la SAE, donde estaba realizando una gran labor, para subirlo a ese potro brioso educativo.

¿Cómo sabemos que en calidad no hemos avanzado? Muy fácil, las Pruebas de Estado para el ingreso a la educación superior que se aplican a los estudiantes de grado once y con cuyos resultados se clasifican los colegios en Colombia, siguen siendo deficitarias. El examen PISA, (programa para la evaluación internacional de estudiantes), por sus siglas en inglés, un desastre en comprensión lectora, matemáticas y ciencias. Siempre estamos por debajo del promedio de la OCDE. Como es una muestra de planteles públicos y privados, son estos últimos los que nos salvan de no quedar más abajo. Cómo va a mejorar la calidad educativa, si las jornadas siguen siendo muy cortas para programas larguísimos.

Si no se ha hecho el más breve intento por diversificar el bachillerato que en Colombia es un cúmulo de asignaturas embutidas a la mente de los niños con el desconocimiento de las inteligencias múltiples del científico Haward Gardner, hasta hoy una verdad de apuño en materia pedagógica. En ese gobierno, le fue muy bien al magisterio porque avanzó en materia prestacional y salarial, cosa buena, claro; pero, tan significativo ascenso no ha redundado en mejoría del acto docente.

Los programas de las facultades de educación y escuelas Normales siguen siendo iguales de mediocres, además de que autorizan programas educativos a universidades de garaje. La apertura de la carrera docente para profesionales diferentes a los licenciados, en muchos casos sirvió para que llegaran bastantes a escamparse y a ganar buenos sueldos que no pudieron lograr con el ejercicio de su profesión. Hubo excepciones buenas. La evaluación a los docentes tampoco se logró porque los mismos han emprendido una lucha titánica en contra. Pero, eso sí, son rigurosos cuando la aplican a los estudiantes hacia los cuales no tienen atenuantes. Sépanlo bien, en todos los países avanzados los docentes son evaluados porque es la mejor herramienta para enfocar los programas de capacitación.

Me duele y cuesta políticamente decirlo, porque soy un militante de izquierda, pero no un borrego, calidad educativa no hubo.  Los inconvenientes sociales de dar becas a niños de sectores populares para que estudien en instituciones privadas de prestigio saltan como liebres. Hay ensayos suficientemente documentados en el sentido que a los estudiantes pobres los vapulean quienes viven en estratos superiores y sólo unos cuantos valientes son capaces de sobreponerse a ese criminal matoneo. La mayoría no resiste y abandona el proceso, pierde interés por el estudio y sale a la calle presa de los malandrines que viven al acecho. Total, esa platica se perdió.

Pero, si en gracia de discusión, el candidato obtiene su beca la cual no incluye transporte, refrigerio, alimentación, útiles escolares, ni uniformes, ¿de dónde una familia sacará para esos gastos, nada baratos y que en la mayoría de casos debe comprar en el mismo colegio? No hay salida por ese lado para mejorar la educación pública que, con mínimas excepciones, es lo más malo que tenemos.

Wilmar Jaramillo Velásquez

Comunicador Social Periodista. Con más de treinta años de experiencia en medios de comunicación, 25 de ellos en la región de Urabá. Egresado de la Universidad Jorge Tadeo Lozano

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