GUSTAVO, EL CAMINANTE
Porque Gustavo recuperó hospitales y construyó otros, porque a los olvidados de las costas y los ríos les llevó salud y abrigo.

Juan Fernando Uribe Duque/Opinión/el Pregonero del Darién
Gustavo logró caminar la senda signada por la utopía. Sabía que no siempre se llega a la meta, pero los logros fueron evidentes a pesar de los obstáculos, de la lucha, incluso contra los mismos que decían apoyarlo:
Pero se pudo combatir el hambre, se dignificó la vida de los que nada tienen, se está educando a los muchachos que solo veían en la esquina una forma de vida, se ha protegido la selva, los montes, los páramos y las aguas, se abrazó al pobre, al desarraigado, ahora las lágrimas de los jóvenes ya no son porque la selección o su equipo ganaron un partido, lloran porque sus viejos se sienten acogidos y su educación gratuita es una realidad, porque a su hermanito lo cuidan y le dan mejor comida en la guardería, porque sus barrios están más tranquilos, porque a sus madres le dieron la razón, porque su amigo soldado está más contento, porque a su tío campesino le devolvieron la finca que le habían robado y volvió al pueblo, porque su novia terminó en el SENA su aprendizaje y pudo colaborarle a su mamá mientras hacía la práctica, porque a su papá le dignificaron el salario y les puede comprar una parvita buena cuando llega a la casa, porque hubo un presidente que siempre estuvo pendiente de ellos y no necesitó de pantallas multicolores, ni chorros de humo, para sentirlo cercano.
Porque Gustavo recuperó hospitales y construyó otros, porque a los olvidados de las costas y los ríos les llevó salud y abrigo, porque no le alcanzó el tiempo para enmendar sus errores y seguir rescatando del olvido y la muerte a los que siempre han vivido casi muertos… apenas sobreviviendo.
Ellos nunca lo olvidarán… y Gustavo, tampoco.



