Opinión

El alarido desafinado de “Viva Cristo Rey”

Cuando Cristo se acercó a los cadáveres, lo hizo con reverencia para glorificarlos y volverlos a la vida como pasó con la hija de Jairo, el hijo de la viuda de Naín y Lázaro.

PENSANDO EN VOZ ALTA.

A propósito de las dantescas imágenes del presidente caminando en medio de un montón de cadáveres, me di a la tarea de escrutar qué piensan las iglesias sobre el tratamiento a los cuerpos de quienes han dejado este mundo material. La Biblia cristiana:

En Deuteronomio, Números, Levítico y Amós hay referencia sobre el riguroso y respetuoso tratamiento que el Señor prescribía para los cadáveres.

En el Nuevo Testamento, el tema es mucho más profundo. Veamos:

El cuerpo es templo del Espíritu Santo, dice San Pablo en Corintios 1, 6-19; por lo tanto, se debe tratar con máximo respeto en la vida y en la muerte. Esta enseñanza la ratifica el Catecismo de la Iglesia Católica que es un texto más moderno.

El mismo apóstol Pablo compara el entierro con la siembra de una semilla. El cuerpo físico se «siembra» en corrupción y debilidad, pero resucitará en gloria e incorrupción.

Prohibición del uso de los muertos como trofeos: Según se observa en la tradición del Antiguo Testamento y en el Derecho Internacional Humanitario (DIH), la exposición pública de cadáveres con fines de propaganda o intimidación se considera una profanación de la dignidad humana, la cual no desaparece con la muerte. 

La Defensora del Pueblo, criticó severamente la escena argumentando que «el Estado y el Gobierno no pueden entrar en una competencia con el bandido por demostrar quién puede ser más cruel». Esta sabia reflexión coincide con la doctrina de compasión y los límites éticos que la Iglesia exige incluso en contextos de guerra justa. Y los obispos, calladitos, no obstante que tienen jurisdicción sobre él, por su confesión católica.

Cómo queda el mandatario frente a los ciudadanos con sus requetepublicitadas creencias en la religión católica, que sella permanentemente con su alarido desafinado de “Viva Cristo Rey”, grito de la derecha católica mejicana durante la guerra cristera enemiga, de las reformas sociales de la Revolución, si irrespeta flagrantemente las enseñanzas y jerarquías que dice defender.

Don Abelardo debe saber que esos cuerpos pueden ser más santos que él, por muy presidente que sea, pues, según la teología católica, el alma del peor delincuente siempre queda abierta a la gracia y misericordia de Dios hasta el último instante de vida. De tal modo que, si el pecador invoca el perdón divino le bastaría para ser salvado. Esta afirmación tiene un sustento teológico indestronable en la sentencia al buen ladrón: “hoy estarás conmigo en el paraíso”. Entonces, al peor delincuente yéndole muy mal, estaría en el purgatorio terminando de purificarse. Por consiguiente, esa alma ya es bendita. Es decir, santa; en un nivel de espiritualidad por encima de quien está envileciendo su cuerpo. Y por qué bendita, si está en el purgatorio. Responde un teólogo jesuita, porque de ahí, el único paso que puede dar es hacia la santidad plena. Así que Hitler, Stalin, Madre Teresa y cuanto bandido hubo, pueden estar en el mismo lugar, frente al trono de Dios.

Cuando Cristo se acercó a los cadáveres, lo hizo con reverencia para glorificarlos y volverlos a la vida como pasó con la hija de Jairo, el hijo de la viuda de Naín y Lázaro. Poca credibilidad tiene quien predica y no práctica.

Wilmar Jaramillo Velásquez

Comunicador Social Periodista. Con más de treinta años de experiencia en medios de comunicación, 25 de ellos en la región de Urabá. Egresado de la Universidad Jorge Tadeo Lozano

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