Opinión

¡¡Por un país en paz y un gobierno social demócrata adelante!!

El Progresismo no tiene nada de "comunista". ¡Bórrense eso de la cabeza! es un capitalismo con proyección social, con respeto por la dignidad, tanto del territorio como de sus habitantes.

Juan Fernando Uribe Duque/Opinión/el Pregonero del Darién

La Social Democracia es aquel sistema político que vela por la garantía de los derechos básicos del ciudadano por parte del Estado, en una lucha parlamentaria constante lejos de las armas. Los derechos son eso, derechos, no son servicios, ni mucho menos privilegios, como el aire que está ahí para ser respirado, inhalado y transformado en oxígeno y energía. Eso de decir tenemos «cien becas para los más inteligentes», no, el único requerimiento para ingresar a la educación superior debe ser el haber terminado el bachillerato.

El poder estudiar no debe ser un premio, es una necesidad. ¿Que el semestre cuesta 30 millones? ¿qué es eso? Estoy de acuerdo con Carolina Sanín cuando dice que se deben abolir los colegios privados y propender por una educación pública de excelentísima calidad. Mucho recuerdo en el Jorge Robledo cuando estudiábamos desde kínder con los “becados» de quienes nos enterábamos que lo eran al término del bachillerato luego de haber disfrutado de esa hermandad sin distingos (por eso es tan difícil ingresar al colegio después de la primaria). Y así con los otros derechos básicos. La Salud, por ejemplo, actualmente todo un sucio negocio de intermediarios cimentado en el miedo a la muerte y la oferta de supermercado en clínicas y gabinetes privados.

Ni hablar de las pensiones, donde te pintan una edad dorada plena y te salen con un   «ahorrito», un «Bono» pensional para comprarte un taxi o para lamentarte toda la vida por no haber cotizado en Colpensiones, donde sí te jubilas con una pensión digna: los ejemplos son numerosos y ustedes lo saben.

Este gobierno, lejos de las bravuconadas de un presidente romántico e inexperto, y muchas veces con posturas de vengador resentido, exploró con éxito la posibilidad de un mejor país, más inclusivo, más justo y con miras a un rápido desarrollo lejos de las avideces extractivistas de una casta de rentistas de los recursos naturales, otra de importadores innecesarios de chucherías y alimentos que el país podría producir, y un gran grupo de narcotraficantes disfrazados de políticos y agroempresarios improductivos.

Volver a un feudalismo anacrónico y a la pobreza de siempre sería una tremenda injusticia y una vergüenza ante el mundo, de ahí la necesidad de las reformas sociales, entre ellas la agraria.

El Progresismo no tiene nada de «comunista». ¡Bórrense eso de la cabeza! es un capitalismo con proyección social, con respeto por la dignidad, tanto del territorio como de sus habitantes y cuyo objetivo es mejorarle la calidad de vida a los más pobres y desarrollar al país apoyando a los empresarios, implementando una conciencia nacional redistributiva sin golpear al emprendedor y protegiendo nuestra geografía y la familia lejos de una guerra interminable y perdida contra el narcotráfico.

Wilmar Jaramillo Velásquez

Comunicador Social Periodista. Con más de treinta años de experiencia en medios de comunicación, 25 de ellos en la región de Urabá. Egresado de la Universidad Jorge Tadeo Lozano

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