Hora de marchar por Colombia
Los grandes problemas están planteados y su solución es objeto de estudio y acción colaborativa con los demás países de un Sur Global.

Juan Fernando Uribe Duque/Opinión/el Pregonero del Darién
La oligarquía colombiana está muy bien organizada y sabe para dónde va, además sabe apretar duro las tuercas cuando de imponer su poder se trata. Por el contrario, la izquierda es confusa, idealista y desorganizada, si bien su aparato teórico ha madurado a pesar de la estela de corrupción de la que por fortuna es consciente.
El experimento petrista fue un éxito y nos dejó una expectativa llena de cuestionamientos y posibilidades: desde la revolución cultural urgente basada en una educación política y filosófica constante, y la materialización de los logros que redundaron en el bienestar del ciudadano.
La microcultura de la concientización política se impone a la par que el funcionamiento de los logros materiales y conquistas plasmadas en las reformas que se lograron y QUE POR NINGÚN MOTIVO DEBEMOS DEJAR PERDER, así las diferentes cortes estén empeñadas en anularlas como bastión fundamental de la reconquista violenta que el neoliberalismo tecnofascista se ha impuesto con «pistola al cinto» y en franca carrera contra el tiempo.
Entregar el país, o lo que queda de él, a la angurria de las multinacionales extractivistas alimentando una fronda de políticos corruptos y una clase de industriales sumisos e importadores de alimentos y productos que perfectamente podríamos producir, es algo que ya no nos cabe en la cabeza puesto que es en los resultados del anterior gobierno donde ya se evidenciaban los índices de bienestar y progreso.
Los grandes problemas están planteados y su solución es objeto de estudio y acción colaborativa con los demás países de un Sur Global en vías de organización a pesar de los obstáculos y la intromisión descarada y ojalá no triunfante de los EEUU.
Hablar más es volver sobre lo evidente y nos fatiga.
¡Ya es hora de marchar por Colombia!






