LLORA LA TIERRA: Profecías para un presente ingrato
Las guerras por los recursos aumentarán en los próximos años y las hordas de migrantes buscando agua y trabajo, serán rechazadas tras barricadas, ejércitos amenazantes, muros y megacárceles.

Juan Fernando Uribe Duque/Opinión/el Pregonero del Darién
La ENERGÍA que se requiere para sostener las industrias del pequeño grupo de supermillonarios creados por la cada vez mayor ACUMULACIÓN DE CAPITAL, es la derivada del extractivismo desaforado de elementos fósiles, petróleo, carbón y gas, cuya combustion ha incidido en la atmósfera creando un evidente CAMBIO CLIMÁTICO que amenaza con la extinción de toda forma de vida en la Tierra: el OMNICIDIO demostrado ya por la ciencia. Según Stephen Hawkings sólo bastan doscientos años para que la pérdida de los casquetes polares y la destrucción de los glaciares aumenten el nivel de los océanos y los actuales mapas empiecen a desaparecer por el embate furioso de inundaciones, incendios y avalanchas.
La lucha desesperada será por el agua y el bienestar cada vez más efímero de una buena sombra.
Las temperaturas sofocantes derretirán el revestimiento de los cables y los bosques y los ríos irán desapareciendo en un solo lamento de sed e incendios. Los taladros y las humaredas no se escucharán en los condominios, en las islas artificiales o en los refugios satelitáles de los amos del poder, pero el caos también los alcanzará antes de destruir el planeta. Su poder de manipulación, sus ardides y su violencia disfrazada de adelantos tecnológicos en una supuesta economía del bienestar, no podrán contener el desastre.
Las guerras por los recursos aumentarán en los próximos años y las hordas de migrantes buscando agua y trabajo, serán rechazadas tras barricadas, ejércitos amenazantes, muros y megacárceles en donde como rebaños malditos, se creará una cultura de castigo y proscripción.
Los políticos y los medios de comunicación harán un solo bloque creando tecnologías cada vez más sofisticadas con el afán de subordinar las conciencias encontrando sumisión y apoyo en su lucha para «liberarse» de supuestos enemigos cada vez más abundantes e imaginarios. El miedo así creado será el arma básica en un TECNOFASCISMO que arreglará elecciones y convertirá los últimos tiempos de la especie, en un gran corral de consumidores de baratijas, genocidios y liturgias de promulgadores de salvación y felicidades a bajo costo.
El futuro de las especies – entre ellas la nuestra, engreída y asesina- está por ahora definido.
¿Tendremos la capacidad para hacer un alto y pensar en el porvenir de nuestros nietos, que en lugar de los rayos del sol tendrán un acúmulo de gases venenosos rodeándoles?
Nota: Ya nos están quemando los bosques preparando los mejores terrenos para el Fracking. En Jericó la montaña se vuelve a estremecer esperando los taladros y la hecatombe de QUEBRADONA que producirá millones de toneladas de desechos tóxicos acabando con acuíferos y paisaje.
Llora la Tierra las miserias del «hombre»






