LUEGO Y ANTES DE ELECCIONES
Hay esperanza de ganar en segunda vuelta. Necesitamos tres millones de votos, además del millón de los LGTBQ+ que de seguro entrarán a apoyar la campaña de la “Alianza por la Vida”

Juan Fernando Uribe Duque/Opinión/el Pregonero del Darién
El discurso de De La Espriella es meramente emocional, de una agitación primaria que en estos veinte días pierde en los debates y gana en plazas de toros con borrachos y asesinos.
Cepeda en tanto acepta los debates con contundencia e ideas, y no en términos circenses como si se anunciara una pelea de tigres y leones, o una masacre de cristianos ante Nerón.
Es la inteligencia contra el espectáculo, la sensatez que se fortalece contra el desespero alimentado en la ignorancia y un claro egoísmo clasista.
El discurso de Cepeda ya es inteligentemente agresivo, cerebral y comprometido. El de De La Espriella es un espectáculo de gritos, bravata y luces. En la tarima de Iván Cepeda, nos complacemos con la presencia de personajes interesantes y aliados políticos de gran peso como el expresidente Ernesto Samper y Juan Fernando Cristo, cuyo compromiso con las reformas sociales siempre fue un objetivo muchas veces impedido por factores de corrupción y violencia. Muchos artistas, intelectuales, jóvenes promesas de la política como María Fernanda Carrascal, presidenciables como María José Pizarro y la Dra. Carolina Corcho, líderes sociales, representantes de los pueblos originarios y las negritudes como Luis Emilio Murillo y muchos otros, todo un cortejo que piensa en un nuevo país autónomo e incluyente.
Hay esperanza de ganar en segunda vuelta. Necesitamos tres millones de votos, además del millón de los LGTBQ+ que de seguro entrarán a apoyar la campaña de la “Alianza por la Vida” ya que el desplome de Paloma se debió al rechazo homofóbico y machista que el Centro Democrático tuvo por la presencia de Juan Daniel Oviedo -no así el uribismo que trasladó sus sentimientos hacia la candidatura de De la Espriella y que sigue latente y presionando-, de pronto algunos del millóncito de Fajardo vean en Cepeda una posibilidad de representación, también los damnificados de Claudia y las colitas de Roy, Lizcano y otros.
Hay 800.000 votos inflando resultados. El presidente no acepta las cifras hasta tanto los jueces electorales den su dictamen.
Los hermanos Bautista de Greg & Sons, no pueden seguir robándose las elecciones. Debemos salir a las calles y exigir un escrutinio claro de frente a los observadores internacionales, a tiempo que debemos emprender un trabajo de proselitismo y concientización a toda esa franja joven abstencionista y ambivalente muy susceptible a ser seducida por los oropeles, los lujos, o las gorras con brillantes que les ofrece el Abelardo que también canta -¿doblando?-, arias de óperas muy distintas al porro sinuano.
NOTA:
Oviedo se conduele que él y Paloma fueron derrotados por ese sentimiento homofóbico, machista y misógino del Centro Democrático.
Pues bien, Uribe los quiso quemar a los dos para irse con Abelardo… y lo logró. Ya lo único que le falta es consolidar el triunfo aprovechándose del hijito de su antiguo socio alias «El Viejo», abogado aliado de las castas paramilitares y narcotraficantes de Córdoba y el Cesar.






