La paz de Medellín: un camino que no debería abandonarse.
Quiero agradecer al presidente Gustavo Petro por su apoyo y compromiso con la paz de Medellín y el Valle de Aburrá; a la senadora Isabel Cristina Zuleta.

Ramón Elejalde Arbeláez/Opinión/El Pregonero del Darién
Por honrosa designación del doctor Gustavo Petro Urrego, presidente de la República, mediante la Resolución 452 del 8 de noviembre de 2024, me desempeñé hasta este 31 de julio como representante del Gobierno Nacional en el Espacio de Conversación Socio Jurídico con las Estructuras Armadas Organizadas de Crimen de Alto Impacto de Medellín y el Valle de Aburrá.
Me retiro, esencialmente, por el cambio de Gobierno nacional. El pueblo escogió una opción diferente al diálogo y a la conversación, y optó por regresar a modelos ya experimentados que, a mi juicio, no dieron los resultados esperados. No vale la pena revivir una discusión que ya fue dirimida en las urnas.
Negar que la Delegación de Paz en Medellín y el Valle de Aburrá obtuvo excelentes resultados solo admite dos explicaciones: o se trata de una actitud politiquera que privilegia el relato sobre el dato, o constituye una muestra de mezquindad frente a una realidad verificable. Llegará el día en que se reconozca la inmensa labor desarrollada.
Han desaparecido las llamadas fronteras invisibles, que durante años impidieron a niños y jóvenes asistir libremente a sus escuelas y colegios, y limitaron la posibilidad de que familiares y amigos compartieran espacios de encuentro y sano esparcimiento. Los horarios impuestos para ingresar o salir de muchos barrios hoy son cosa del pasado. En Medellín y el Valle de Aburrá se ha privilegiado la vida y se ha rechazado la muerte. Pasamos de una tasa de homicidios de 24,84 en 2018 a una tasa estimada de 10 al cierre de este año. Las campañas educativas y persuasivas adelantadas en el nororiente de Medellín contra el llamado tusi han sido encomiables; la ausencia del consumo de fentanilo en el Valle de Aburrá constituye otro logro importante de estas conversaciones; y la disminución de la extorsión en varios barrios de Medellín, así como el alejamiento de plazas de vicio de los entornos escolares, son resultados palpables.
Sobre la reducción de las muertes violentas, algunos dirán que esa tendencia ya había comenzado en 2019. Es cierto. Sin embargo, durante este proceso de paz urbana esa disminución se hizo mucho más pronunciada. Otros afirmarán que la labor de la Policía, las autoridades locales y la Fiscalía fue determinante para alcanzar esos resultados. Tampoco lo desconocemos. Por el contrario, reconocemos su aporte. Pero, con el mismo respeto y sinceridad, reclamamos para la Delegación y para el Gobierno nacional la parte importante que les correspondió en ese proceso.
¿Qué sigue? No lo sabemos. Las decisiones ahora están en manos del nuevo Gobierno. Ojalá la sabiduría les permita comprender que íbamos por un buen camino y que, en los señores recluidos en Itagüí, existe voluntad y disposición para avanzar hacia la paz. Regresar a la represión y a la bala solo traerá más muertes y más dolor.
Quiero agradecer al presidente Gustavo Petro por su apoyo y compromiso con la paz de Medellín y el Valle de Aburrá; a la senadora Isabel Cristina Zuleta, por su entrega, lealtad y respeto por la institucionalidad. Fue una luchadora incansable que jamás permitió que los diálogos sociojurídicos con las estructuras del crimen organizado se contaminaran con la politiquería. Igualmente, expreso mi gratitud a mis compañeros de Delegación: personas comprometidas, siempre dispuestas al trabajo, preparadas para afrontar este enorme desafío y leales, en todo momento, a la causa de la paz para nuestra región.
Quedan muchas enseñanzas y también muchos sinsabores. Desde distintos sectores se nos atacó, pero nunca lograron quebrantar nuestra voluntad. Confío en que la sabiduría y la prudencia orienten las decisiones de las nuevas autoridades nacionales, porque la paz siempre será un camino más difícil que la guerra, pero infinitamente más valioso.
NOTICULA: del proceso quedan múltiples lecciones y experiencias para futuros intentos de paz. A disposición quedan para quien quiera utilizarlas en construir paz, en salvar vidas.






