Cultura

El Rincón de Miguel Ángel

Es la incertidumbre permanente por salir a la calle a enfrentar la ruleta rusa, a ofrecer la mercancía que no todo consumidor está dispuesto a demandar.

Miguel Ángel Echeverri/Cultura/El Pregonero del Darién

El día a día de un nadie.

El rebusque, la informalidad o en términos más eufemísticos, el emprendimiento, la autogestión, el pequeño empresario.

El día a día hay que trabajarlo, sino no tendrás con qué comprar el diario para poder comer o para el arriendo o el medicamento o el pasaje o algo de vestido.

Es la incertidumbre permanente por salir a la calle a enfrentar la ruleta rusa, a ofrecer la mercancía que no todo consumidor está dispuesto a demandar.

El pálpito del desasosiego invade, mientras los hijos y la esposa esperan en casa.

No hay prestaciones sociales, ni subsidios, ni ayudas gubernamentales.

El «pequeño empresario»,  empujando su carreta con aguacates, son las 4 de la tarde y sólo ha podido obtener una ganancia que invertirá en una gaseosa con un pan y un medio de sus aguacates que se le están quedando.

Parece que hoy muy pocos clientes comieron sancocho.

Wilmar Jaramillo Velásquez

Comunicador Social Periodista. Con más de treinta años de experiencia en medios de comunicación, 25 de ellos en la región de Urabá. Egresado de la Universidad Jorge Tadeo Lozano

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