Querida musa, muso y musáceas:
Cuando soñamos con un bosque de musáceas, soñábamos con la “soberanía estética” que los cantos prometen, una forma de organización no hegemónica del campo literario.

(Foto principal/ Las Musas se salieron con la suya. Tienen casi lista su amplia antología)
Nanny Zuluaga/Cultura / El Pregonero del Darién
Hace quince años soñamos con un gesto pequeño y profundo: tocar con el dedo el hombro del mundo y susurrarle que las Musas —bananos y plátanos— no son árboles, aunque lo parezcan: son hierbas gigantes, una de las más grandes del mundo. Lo que vemos como tronco es en realidad un pseudotallo, hecho de hojas superpuestas, como capas de la memoria. Crecen rápido, en comunidad, y nunca están solas: cada planta madre deja retoños, que continúan el ciclo. Por eso son símbolo de linajes rizomáticos una especie de tallo subterráneo que echa raíces y brotes en todas direcciones, capaz conectarse con otras raíces, sin importar su naturaleza. Que se expande multiplicando sus líneas, y si la rompes, este rizoma vuelve a crecer desde cualquiera de sus partes, construyendo mapas de conexiones en lugar de calcar estructuras cerradas y jerárquicas.
Por eso somos Musas, un colectivo de lideransas femeninas que involucramos nuestras familias (esposos, hijas e hijos, madres hermanos y hermanas etc.) y nos dedicamos a la construcción comunitaria de la palabra a través de espacios alternativos e itinerantes. Nuestro objetivo principal es fortalecer la escritura como un oficio que transforma el mundo.
Soñamos con ser una selva musácea donde conviven las musas dulces conocidas como bananos, solares y fragantes, y las musas fuertes, firmes y pacientes, que piden fuego y tiempo para alimentar conocidas como plátanos. Una selva donde el banano amarillo de exportación trae historias de viaje, el banano rojo arde en su diferencia, el banano baby dice lo justo; pero el hartón, el dominico, y el cuatro filos sostienen la vida sin prisa. Todo en esta selva ocurre de formas diversas, diferentes y en racimos: porque dar frutos es un acto colectivo, y florecer en la palabra, una forma de permanecer.
Hoy ese sueño vuelve a florecer. Sus textos son la respuesta a aquella intuición inicial. Podemos decir, con alegría, que el sueño se ha hecho realidad: sus escritos nos conmueven, nos nombran, nos hacen felices. Por eso han sido seleccionados para hacer parte de la Cuarta Antología Las Musas Cantan: Versos Migrantes 2026, un canto colectivo de celebración con más de 200 textos de un centenar autoras y autores, configurando un amplio panorama de voces y escrituras contemporáneas.
Sean ustedes bienvenidas y bienvenidos a esta nueva generación de Musas, Musos y Musáceas. A continuación, entregamos la lista de las personas seleccionadas por cantos:
El Canto de las Infancias
En este capítulo participan: Brihana Anaya Jaramillo, Robinson Beltrán Torres, Isaid Alejandro Cuesta Silgado, Valentina Darlecxy Pineda Duarte, Valery Ballesteros Banquet, Linshy Yireth Melendez Granado, Ana Lucia Andraus Muñoz, Eyli María Ibarguen Graciano, Emerson Enrique Esquivel Díaz, Olier Rodríguez Montes, Evelyn Michell Ortiz González, Malory Lizeth Palacio Aldana, Eily María Ibarguen Graciano, Will Deiner Pérez Matute, Rosman David Robledo Caicedo, Elanny Castillo, Vitor Santiago Kaiser Zuluaga, Mia Anastasia Sztremer, Marcelo Valentino de la Cruz Meza, Camila Gómez Moreno, Camila Genaro Jiménez, Cristina Facundo García, Alexander Jair de la Cruz Meza, Ana Sofía Pérez Ossa, Isabella Ceballos Flórez, Juana Carolina Rivera Chica, Martín Alejandro Jaramillo Núñez, Lauren Sofia Villada Núñez, Sarai Alejandra Cuaran Cultid, Valentina María Salazar y Miguel Ángel Sanclemente Vanegas.
El Canto de las Musas
En este capítulo participan: Ligia María Moreno, Reina Bejarano López, Carmen Teresa Garcés Castro, Olga Liliana Toro, María Alejandra Escobar Polo, Pawlaan, Diana Lucía León, Ivonneth Henao Molina, David Esteban Peña Naranjo, Oscar Eduardo Dediegos Castro, Yadira Rosa Vidal Villadiego, Leidy Adriana Navarro Avilés, Luzjanza, Kevin Camilo Guerra Palmera, Amanda Echeverry Medina, Luis Fernando López Pérez, Ana Isabel Gómez Arzuza, Nelly Toscano Carrascal, María del Carmen Trespalacios Seña, Judith Rozo Suárez, Liliana Martina Trochez Díaz, Sandra María Fajannet Miranda, Magaly Pacheco Marimón, Claudia Marcela Causil Castaño, Alma Flórez, Ana Lucía Restrepo Rodríguez y Nanny Zuluaga Henao.
Canto desde Urabá
En este capítulo participan: Doris Eliana Arcila Toro, Yolanda Ibarguen, Elbo Enrique Escobar Zúñiga, Wilmar Jaramillo Velásquez, Ferney Suaza Marín, Iván Graciano Morelo Ruiz, Joaquín Mario Murillo, Hernando Caicedo Rivas, Mateo Santero Peña, Kamila Pereira Hernández y Claudia Vásquez.
Canto Colombiano
En este capítulo participan: John Hoyos, Ángela Penagos Londoño, Luisa Villa, José Ever Rodríguez Díaz, Amelia Restrepo Hincapié, Tatiana Suárez Vásquez, Dora Luz Muñoz de Cobo, Judith Cartagena Ospina, Juanamaría Echeverri Escobar, Enjambre, Carmen Alicia Pérez, María del Pilar Rivera González, Andrés Fernando Jiménez Mejía, Astrodemar, Carmen Cecilia Morales González, Itzamar Cuervo López, Saúl Sánchez Toro, Laura Rubiano, Yorledys Cicely Pabón Aguilar, Luana Dú, Yuan Ortiz, Ana María Gómez Vélez y Fuego.
Canto desde todos los lugares del mundo
En este capítulo participan: Carmela Núñez, Sônia Maria Ferreira de Matos, María Victoria Arce Montoya, María de la Nube Fajardo Cajamarca, Andrea Castillo Ospital, Mirta Noemí Jara, Lina Irene Escalante, Enrique Gines Aguirre, María Isabel Villarevia Ureña, Carmen Serrano Bruno, Luisa Cámere Quiroz y Vassili Bouilov.

Desde una perspectiva global, esta, nuestra antologa es una constelación temática donde la migración opera como categoría articuladora. Sin embargo, más que tematizar el desplazamiento, los textos lo encarnan formalmente: en la fragmentación, en la multiplicidad de voces, en la hibridez de géneros. Es por esto que, la obra puede entenderse como una poética del tránsito, donde la escritura misma se desplaza entre registros, la diáspora y sus subjetividades.
La estructura en “cantos” no es un recurso meramente formal: establece una lógica de lectura que remite a la tradición oral, como un archivo colectivo y a la construcción de comunidad a través de la voz.
Estas unidades corales funcionan como un estrato dentro de una progresión que va de lo íntimo a lo global, configurando una expansión gradual del sujeto narrativo.
Cuando soñamos con un bosque que musáceas, soñábamos con la “soberanía estética” que los cantos prometen, una forma de organización no hegemónica del campo literario. Por eso esta antología no busca emparejar las voces, sino sostener su diferencia, permitiendo que la fricción entre ellas se convierta en su principal potencia crítica. Un archivo en movimiento donde la escritura pone en circulación esas diferentes identidades.
En este momento atravesamos una etapa quizás inédita en la construcción de antologías colectivas: un espacio de lectura compartida y afinación conjunta, donde cada autora tiene la oportunidad de volver a encontrarse con su texto, y realizar los ajustes que considere antes de su publicación por lo cual creamos canales de comunicación como el grupo en WhatsApp, el formulario de ajustes y el equipo de editorial. No se trata de corregir, sino de cuidar y potenciar cada voz en diálogo colectivo, fortaleciendo así este entramado común. Luego de este proceso, avanzaremos hacia el lanzamiento del libro digital y, más adelante, hacia la presentación de los ejemplares físicos, que dependen de gestiones que ya se encuentran en curso, que sostenemos con la confianza que esta producción seguirá avanzando y tomando forma.
Hoy, al ver este bosque de musáceas, queremos ofrecerles nuestra gratitud. Gracias por confiar en este sueño colectivo, por entregarnos sus palabras como quien exporta sus frutos al mundo, por sostener con su escritura este territorio común donde la los recuerdos, la imaginación y la vida cotidiana se entrelazan. Cada texto es un rizoma que fortalece esta selva musácea, sus voces nos recuerdan que la literatura no se hace en soledad, sino en comunidad. Gracias por estar, por creer y por hacer de este canto un lugar donde seguimos creciendo en colectivo.
| Sandra Fajanett Directora general Corporación de Escritoras de Urabá Las Musas Cantan | Alma Flórez Directora Taller de Literaturas y Escrituras Las Musas Cantan | Nanny Zuluaga Henao Directora Lengua de Río Plataforma Editorial Comunitaria |






