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Jiguamiandó reconstruye su tejido social

Un nuevo liderazgo empuja el Consejo Comunitario que arropa a 13 comunidades del Carmen del Darién en el Chocó. Aunque las marcas de la violencia no se borran, intentan sanarlas.

(Foto principal/Jhony Emilio Chala Blandón-presidente del Consejo Comunitario de Jiguamiandó)

Comunidad Nueva Esperanza/ Consejo Comunitario de Jiguamiandó/Municipio del Carmen del Darién (Chocó)

La violencia en toda la extensión de la expresión se ensañó con los habitantes de esta zona, muerte, despojo y desplazamiento, eran el común denominador por allá a afínales de los 90 y comienzos del 2000.

Este rico territorio, incluido entre las biodiversidades más completas del mundo fueron convertidos en tierra de nadie, sus habitantes ancestrales, comunidades afros e indígenas huyeron a centros poblados en Riosucio, Chigorodó, Carepa, Turbo y Medellín entre otros lugares en busca de refugio y de preservar sus vidas.

El Consejo Comunitario en acción

Luego del acuerdo de paz entre el gobierno nacional y las Autodefensas Unidas de Colombia, renació una esperanza y las comunidades comenzaron la reclamación de su territorio, hasta volver nuevamente a la reunificación de su Consejo Comunitario, máxima autoridad de la sociedad civil en la zona que reúne a trece centros poblados.

El regreso

Si bien no todos los desterrados han regresado, pues muchos se arraigaron en los pueblos que los recibieron y comenzaron a rehacer sus vidas allí, otros ya están de vuelta, unos han fallecido, pero lo cierto es que la viva renace de nuevo donde antes reinaba el caos.

Allí prima el trabajo colectivo

Las necesidades son muchas, las carreteras que fueron construidas por los palmeros durante el despojo, están destrozadas, los endebles puentes de madera están colapsados, otros apunto colapsar.

Las casas de madera, no resisten un vendaval y de los servicios básicos sanitarios ni hablar, las vías más seguras son sus ríos, tanto el Jiguamiandó como el Curvaradó, pero los costos del servicio son altos.

A la zona se llega por una carretera que parte del municipio, Nuevo Belén de Bajirá hasta el sector de Brisas, allí se interrumpe el carreteable por la falta de un anunciado y nunca construido puente sobre el río Curvaradó, los automotores y pasajeros son transbordados por una vieja barcaza, para luego retomar la carretera y sus desvencijados puentes. En invierno la comunicación se convierte en una odisea, tras las fuertes inundaciones. El servicio de Internet e frágil, con frecuentes interrupciones.

Los operarios ya fueron capacitados

Reconstruir el tejido social

El Consejo Comunitario ha retomado el liderazgo en la zona, sus voceros llaman la atención por su juventud, pareciera ser que los viejos se quedaron en los pueblos que los acogieron, se murieron o ya no tienen el empuje y la iniciativa de antes.

Todas las decisiones las toman en equipo, el trabajo de la tierra que es propiedad colectiva, también la direcciona este órgano de poder civil, se trata de gente pacífica, de vocación agrícola, hospitalaria y solidaria por naturaleza.

Las huellas de la violencia

La paz es una prioridad

En los tiempos de la guerra varios de sus habitantes se enfilaron con las entonces FARC y al terminar el conflicto con esta organización armada luego de la firma de la paz en el gobierno del presidente Santos, les recomendaron a los firmantes regresar a  sus lugares  de origen, por eso allí  conviven con varios firmantes tras la autorización del Consejo Comunitario, hoy son comunidad, sin discriminación alguna  o nombres excluyentes, simplemente comunidad, advierten los moradores del Consejo Comunitario.

La zona está en relativa calma y eso les ha permitido, no solamente cultivar la tierra, reconstruir sus viviendas, que los niños puedan volver a la escuela, sino desarrollar otros proyectos como el servicio de internet con paneles solares y la instalación de una planta para el proceso y transformación del plástico.

Hoy existe mucho optimismo frente a la paz

Museo de la Memoria

Para nunca olvidar la grave situación que vivieron en materia de violación a sus derechos humanos, allí, en la vereda La esperanza, hay un sitio para la memoria, una vieja casa de madera alberga historias, fotografías y datos espeluznantes de lo que fue la guerra. “Museo de la Esperanza, la Memoria y la Reconciliación Jiguamiandó”, se denomina este espacio. Allí se aprecian fotografías y testimonios de las víctimas.

El territorio perdió parte de la fauna de sus humedales, fuentes hídricas, la abundancia de peces cayó considerablemente, hoy hay repoblamientos en ríos y quebradas, protegen la fauna y la selva, reconstruyen las casetas comunales y rescatan sus fiestas típicas y tradiciones.

La lucha contra el olvido

Ambicioso proyecto ambientalista

De la mano de la Agencia para la Reincorporación y Normalización (ARN), se puso en marcha el anterior de fin de semana, una planta para la transformación del plástico, justamente en el Consejo Comunitario de Jijuamiandó, de la comunidad La Esperanza, el cual demandó una inversión de 653 millones de pesos.

Ya el personal fue capacitado, los equipos instalados, todo listo para comenzar a trabajar en la producción de vigas, postes, estacones, varetas, estibas, entre otros productos.

La enorme riqueza de la cuenca de Jiguamiandó

Se trata de un ambicioso proyecto de gran impacto ambiental en la zona, toda vez que ese material que hoy ahoga los ríos y el territorio en general, incluyendo el plástico de la producción bananera y platanicultora, uno de los grandes contaminantes, será transformado en productos de amplio uso en el campo y la industria regional.

“Tenemos que trabajar en una organización que se encargue de la recolección del plástico para la transformación, pueden ser hombres o mujeres, el género no importa, tenemos que hacer alianzas con otras empresas en busca de materia prima y la comercialización de productos, participar en ruedas de negocios” dijo María Aurora Pulgarín coordinadora de la ARN en Urabá, quien hizo presencia en el territorio durante la entrega de la planta procesadora de plástico.

María Aurora Pulgarín y Lina Gutiérrez, voceras de la ARN

Algunas reacciones

Los mismos firmantes de paz reconocieron que en tiempos de confrontación afectaron este territorio, pero que hoy le aportan a la paz y a la convivencia y que acuden a la JEP cada que son requeridos para aportar a la verdad.

“Así como vamos a transformar el plástico también podemos transformar vidas, en paz y buenas acciones”, expresó otro vocero de la comunidad. Vamos a contribuir a descontaminar el río Atrato que es sujeto de derechos” expresó otro líder local.

Listos los equipos para la producción

Los operarios de la planta recibieron su correspondiente dotación, overol, botas, guantes, casco y gafas para su protección personal, además el Consejo Comunitario le prestará al proyecto un bote ya que ellos tienen el motor para transportar materias primas, además de contar con un capital semilla por tres meses a partir de este mes de junio para bonificaciones a los operarios, compra, transporte de plástico y pago del servicio de energía.

Habla el presidente

Jhony Emilio Chala Blandón, es el presidente del Consejo Comunitario de Jiguamiandó y su representante legal, dijo que desde ya están apoyando el proyecto de transformación de plástico, ya que no solamente será una fuente de generación de empleo en el lugar, de ingresos colectivos, pero sobre el invaluable trabajo y aporte al medio ambiente en el territorio.

La zona sufrirá un gran impacto ambiental

“Queremos hacer un llamado al gobierno nacional para que no nos dejen solos, que por medio de la SAE nos adjudiquen un medio de transporte terrestre para el transporte de la materia prima y de los productos elaborados, al ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, que reconozca nuestro aporte a los ecosistemas, al retirar y procesar todo ese plástico contaminante” dijo.

“Nuestro llamado se extiende a la empresa privada para que logremos acuerdos o convenios para el suministro del plástico reciclable, a las comunidades que son impactadas por el proyecto para que nos apoyen reciclando” explicó el señor Chala Blandón.

En cuanto a la paz en el Consejo Comunitario, el presidente manifestó que están pasando un buen momento que, la comunidad está trabajando en sus predios agrícolas y que la convivencia con los firmantes de paz ha sido exitosa”, “para nosotros, no son firmantes de paz, son simplemente integrantes más de nuestra comunidad concluyó.

653 millones de pesos fueron invertidos en el proyecto

Wilmar Jaramillo Velásquez

Comunicador Social Periodista. Con más de treinta años de experiencia en medios de comunicación, 25 de ellos en la región de Urabá. Egresado de la Universidad Jorge Tadeo Lozano

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