Carta abierta a los hermanos colombianos
Tampoco es un secreto para nadie que Cuba atraviesa por uno de sus momentos más difíciles desde el triunfo revolucionario de enero de 1959.

Juan Hernández Machado*Opinión/El Pregonero del Darién
Tengo la dicha de encontrarme entre aquellos que durante años han mantenido estrechas relaciones con buenos hijos de esta Patria hermana y hace más de tres años nuestro compañero y amigo Wilmar me honró con permitirme escribir para este importante órgano de prensa.
Por ello, me encuentro obligado a compartir con ustedes algunas ideas que para nosotros los cubanos son bien importantes.
Para nadie es un secreto la obsesión que existe en los gobernantes de los Estados Unidos de América respecto a nuestro país. Desde su segundo gobierno ya se manifestaban las aspiraciones de anexarse, comprar u ocupar Cuba, muchísimo antes de que los creadores del marxismo-leninismo hubieran elaborado sus teorías y que Fidel Castro Ruz hubiera nacido.
Como la historia lo demuestra, la geofagia estadounidense es muy antigua, por lo que es una burla, una hipocresía y una desinformación absoluta culpar al castro-comunismo, como ellos dicen, de las malas relaciones existentes entre los dos países.
Antes de 1917 cuando Vladimir Lenin dirigió la revolución socialista en la antigua Rusia, y de 1926, cuando nació Fidel Castro, el Tío Sam había intervenido en nuestra guerra de independencia con España, nos la robó, humilló a nuestros combatientes mambises que la tenían ya ganada y nos impuso un gobierno neocolonial y la Enmienda Platt, que los autorizaba a intervenir en nuestro país cada vez que consideraran que sus intereses “estaban en peligro”.
Además, lograron el acuerdo de las carboneras mediante el cual establecieron una base naval en la Bahía de Guantánamo, la que ocupan contra la voluntad de nuestro pueblo desde 1959 y ha sido utilizada para provocaciones y acciones contra Cuba que han provocado la muerte de varios de sus mejores hijos.
Tampoco es un secreto para nadie que Cuba atraviesa por uno de sus momentos más difíciles desde el triunfo revolucionario de enero de 1959.
Los vecinos norteños, en su campaña de desinformación y mentiras, tratan de hacer ver que somos un Estado fallido, pero hacen caso omiso del bloqueo impuesto por ellos mismos desde hace más de seis décadas, fortalecido desde el año pasado por la aplicación por el señor Donald Trump de más dos centenares de medidas para tratar de ahogarnos y provocar una insurrección popular que destruya a la revolución cubana.
Más recientemente han promovido las amenazas de agresión militar si no cedemos y las acusaciones contra el General de Ejército Raúl Castro Ruz por el derribo de dos avionetas de la organización terrorista Hermanos al Rescate que violaron nuestro espacio aéreo hace treinta años.
Creo que no es necesario explicar lo que Cuba ha hecho y hace por los pueblos hermanos de todas las latitudes desde el mismo 1959: compartir lo que tenemos y no dar lo que nos sobra. Ustedes nos conocen bien y por ello en estos momentos están respondiendo con mayor solidaridad ante nuestras dificultades.
Baste decir que durante más de 10 años combatimos en Angola para garantizar la independencia de ese país frente a las agresiones del mismo imperialismo que tiene obsesión con nosotros y su socio regional de entonces, la racista África del Sur.
Como prometiera ese mismo General de Ejército al que ahora acusan, cuando nos retiramos de Angola después de haber derrotado los hasta ese momento invencibles soldados sudafricanos, nos llevamos solo los restos de nuestros caídos y el amor, el cariño y el agradecimiento de los pueblos porque con nuestras acciones consolidamos la independencia de Angola y abrimos el camino para el otorgamiento de la independencia a Namibia y para la terminación del sistema de apartheid en la propia Sudáfrica.
En cuanto a las acusaciones al General de Ejército, tampoco explicaremos quién es. Ustedes, los restantes hermanos latinoamericanos y caribeños, y el mundo entero conocen que ha sido parte vital del actuar de Cuba en el mundo después de 1959.
Solo recordarle al señor Trump y sus acólitos que Cuba le demostró al mundo hace 30 años la ilegalidad de las acciones de Hermanos al Rescate al violar nuestro espacio aéreo en más de 20 ocasiones, amparados en todos los casos, por unas autoridades estadounidenses “que no sabían lo que ellos hacían”, cuando utilizaron medios facilitados por la mafia cubano-americana, salieron de territorio estadounidense y divulgaron ampliamente todas sus acciones contra Cuba.
Posterior al derribo, ejecutado en virtud de las leyes internacionales que nos dan el derecho de defender nuestra soberanía e independencia ante acciones terroristas como esa, el gobierno cubano le entregó a su par estadounidense todas las pruebas de la violación cometida y que la acción del derribo fue dentro del territorio cubano y no fuera como pretendía el gobierno yankee de la época.
Los señores del norte son muy disciplinados y conscientes por la muerte de ciudadanos estadounidenses en ese caso, pero:
¿Quién nos paga los más de cien muertos durante la invasión yankee por Bahía de Cochinos en 1961? Esa batalla la perdieron en 66 horas y allí la aviación mercenaria, suministrada totalmente por los gobiernos de Eisenhower y de Kennedy, usó nuestras insignias para confundir y asesinar a un buen número de milicianos, algo penado por las leyes internacionales.
¿Quién nos paga los más de cien muertos cuando la explosión del vapor La Coubre, provocada por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de los Estados Unidos?
¿Quién nos paga el centenar fallecidos- muchos de ellos niños- por el virus del dengue hemorrágico introducido por agentes de la CIA en Cuba en la década del 70 del pasado siglo?
¿Quién nos paga la tortura y asesinato de los maestros, alfabetizadores y campesinos Conrado Benítez, Delfín Sen Sedré, Manuel Ascunce Domenech, Pedro Lantigua y Alberto Delgado, entre otros, a manos de bandas mercenarias que eran apoyadas 100% por la CIA yankee en el Escambray cubano, durante los años 60 del pasado siglo,
¿Quién paga por la muerte de cubanos y daños materiales en atentados a nuestras embajadas en Portugal, Canadá, México y Nueva York, por solo mencionar algunas, realizados por mercenarios y terroristas al servicio de las agencias de inteligencia de Estados Unidos?
¿Quién paga por la muerte de Fe del Valle y del italiano Fabio di Celmo, producida con treinta años de diferencia por acciones terroristas promovidas por la CIA y ejecutadas por los mercenarios cubanos a su servicio?
No continuamos con la lista porque haría interminable este trabajo. Solo mencionar que las agencias especiales estadounidenses, con la anuencia de los gobiernos de turnos, organizaron y prepararon con sus asalariados cubano-americanos de las diversas organizaciones terroristas existentes, más de 600 atentados contra la vida del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz.
El hecho de que todos hubieran sido descubiertos, desmantelados, hechos fracasar y denunciados demuestra que la razón de la pequeña David era y es más poderosa que la fuerza del gigante Goliath.
Hace varios días un trastornado mental, según informaron los cables, hizo varios disparos frente a la Casa Blanca y las autoridades estadounidenses acabaron con su vida. Qué paradoja que hace varios años un estadounidense hizo una buena cantidad de disparos contra la embajada cubana en Washington y las autoridades estadounidenses determinaron posteriormente que “era un enfermo mental” y lo liberaron sin tomar acción alguna al respecto, aún cuando tenían toda la información sobre sus vínculos con organizacionres terroristas cubanas basificadas en la Florida.
Ellos, los distinguidos funcionarios de entonces- al igual que los de ahora- que generaron, organizaron, financiaron, seleccionaron al personal y lo entrenaron, y facilitaron la comisión de los delitos anteriormente descritos, conocen sobremanera lo que hicieron y lo que continúan haciendo contra Cuba en estos momentos.
Los seguidores y creyentes de cuanta basura se divulgan en las redes sociales contra Cuba- parte de un programa elaborado por los servicios de inteligencia estadounidenses y no por generación espontánea de nadie- se sienten complacidos cuando se cuestiona la presencia de drones en Cuba o se habla del envío de un portaaviones, o cuando se critica la celebración del Dia de la Defensa en nuestro país.
Nunca hemos ocultado, ni lo hacemos ahora, nuestra preparación para la guerra porque somos conscientes de que en la medida en que estemos mejor preparados para ella, la alejamos más porque los señores imperialistas conocen, desde el mismo 1959, que nuestra revolución no se destruye con un golpe de mano ejecutado durante varias horas de una oscura madrugada.
Los altos mandos militares estadounidenses conocen desde los años 90 del pasado siglo que Cuba NO es una amenaza para la seguridad nacional de su país. También conocen que del lado de acá las rodillas no tiemblan ni se inclinan y que tampoco los principios se negocian.
¿Qué si tenemos armas de este tipo o de este otro? Cada cubano tiene una forma, un lugar y un medio para repeler cualquier agresión yankee contra nuestro país, si cometieran el error de llevarla a cabo.
Entonces verán hasta las hachas voladoras y los machetes mambises galácticos actuar para convertirles la experiencia cubana en un eterno Baraguá, como dijera nuestro Comandante en Jefe destacando la actitud digna de Antonio Maceo cuando les dijo a los españoles que no se entendían y que continuaría la guerra pero no aceptaría una paz sin independencia ni eliminación de la esclavitud.
Tómense el trabajo de buscar los discursos del Comandante en Jefe Fidel Castro sobre lo que representaría una guerra de Estados Unidos contra Cuba. Ahí está la mejor respuesta.
En cuanto al envío del famoso portaaviones que anunciara el presidente Trump, pregúntenle a él qué le sucedió al USS Carl Vinson el año pasado frente a las costas de Yemen. Fueron por lana y salieron trasquilados.
Los Hutíes de Yemen, país subdesarrollado que enfrentó una agresión alentada y auspiciada por los Estados Unidos desde el año 2015 hasta el 2024, lograron que en menos de dos meses el señor Trump decidiera retirar su grupo de portaaviones del área, después que el USS Carl Vinson perdiera tres de sus aviones F/A-18 (no ocurría desde la II Guerra Mundial) y toda la tripulación quedara estresada por la resistencia de los yemenitas y por no haber logrado el objetivo para el que fueron enviados.
Es el bochorno más grande que han sufrido desde los almirantes hasta el último marinero yankee. Y lo que le sucedió al Carl Vinson le puede suceder a cualquier otro.
Cuba es un país de paz, y cuando hemos ido a combatir a otros países hermanos lo hemos hechos buscando la paz y el respeto a su soberanía e independencia, pero no le aceptamos condiciones a nadie. Una afrenta al General de Ejército es una afrenta a Cuba toda.
Tal vez nosotros no tengamos las mismas armas que los Hutíes, ¿quién sabe? Pero seguro que si se atreven a atacarnos no los recibiremos ni con banda de música, ni con silencio cómplice ni con órdenes de contención porque en Cuba hace muchos años que se dio la orden de combate y las palabras rendición y derrota fueron borradas de nuestro diccionario.
En medio de esta complejísima situación, se ha incrementado la solidaridad internacional con nuestro pueblo.
Mientras que en nuestra área se incrementan los lamebotas del gobierno estadounidense, los pueblos y varios gobiernos demuestran con sus denuncias y declaraciones, que vienen acompañadas de acciones directas de solidaridad material, su posición viril y de principios, que no provino de Europa ni de otros lugares sino de las enseñanzas del Libertador y de los próceres de nuestra independencia.
Vuestras acciones nos ayudan a “capear el temporal”, como decimos por acá y creo que ustedes también utilizan esta oración.
Son diversas las acciones concretas ejecutadas por el presidente Petro y por ustedes, el hermano pueblo colombiano. Las agradecemos de todo corazón.
Vuestra solidaridad nos compromete a que sigamos firmes junto a las enseñanzas de Fidel y de Raúl en defensa de nuestros principios, nuestra supervivencia, nuestra independencia y soberanía.
Continuarán las presiones y las mentiras yankees, pero las resistiremos. El apoyo y la ayuda solidaria de ustedes son vitales para continuar resistiendo. Estamos convencidos de que la victoria es cierta y de que esa victoria es nuestra.
Estoy seguro de recoger el sentir de nuestro pueblo cuando digo de corazón
¡GRACIAS, COMPAÑERO PETRO! ¡GRACIAS, HERMANO PUEBLO COLOMBIANO!
*Premio Nacional de Filatelia 2012 y miembro de la Unión de Escritores y Artistas y de la Unión de Historiadores de Cuba.






