Opinión

EL PROBLEMA CON PETRO: ¿Qué sigue?

El Pacto Histórico empieza pero no termina con Gustavo Petro. Estamos agradecidos por su legado, coraje y gestión, pero debe poner en orden su vida personal, aclarar todos estas denuncias.

Juan Fernando Uribe Duque/Opinión/el Pregonero del Darién

La vida íntima de un líder politico debe ser eso, íntima, pero si los medios estudian e investigan – como los detectives privados que contratan las viejas ricas para espiar a sus maridos- y averiguan que son disolutos, o aficionados al uso de drogas recreativas en compañía de muchachitas alebrestadas y manipuladoras sexuales, la situación cambia así digamos que no nos importa. Pero sí, y también importa la imagen ética y moral que proyecta sobre una comunidad confusa  y muy susceptible a ser manipulada políticamente por neo redentores de morales apoyadas en doctrinas teñidas de fanatismo cuyo influjo ahora parece ser decisivo.

El comportamiento moral de un líder como Gustavo Petro ha sido errático y suponiendo que no hayan sido 48 las mujeres con las que interactuó en encuentros o fiestas (¿benedettianas?) , bueno, está bien, que sean 30, otra cosa es nombrar una chica de 24 con títulos falsos de viceministra y a su hermanita de asesora, o a Laura Sarabia de escasos 30 años de embajadora en Inglaterra a todas luces inexperta para un cargo de semejante responsabilidad, además de estar involucrada en un caso aún en investigación.

Megalómano y llevado de su parecer, ofensivo y al parecer mentiroso según su, por más de un año, asesora y amiga Angie Rodriguez, el expresidente tuvo ante la ciudadanía instantes casi delirantes en que francamente no soportaba a nadie, cancelaba, incumplía,  y regañaba.

Lo defendimos a capa y espada, le aceptamos el nombramiento de un transexual que no hizo nada en el Ministerio de la Igualdad y destituyó sin razón aparente a Juan David Correa un hombre inteligentísimo cuya gestión en el Ministerio de Cultura apenas empezaba a mostrar excelentes resultados. Le toleramos una fórmula vicepresidencial opaca y resentida, y hasta un operador político como Benedetti de una cordura ética y moral en entredicho,  todo por apoyar una gestión que de otra forma no hubiera llegado a la presidencia tal vez teniendo que pagar todo este costo muchas veces grotesco y corrupto. Al final, pese a todo, se logró conformar tras improvisaciones y tanteos, un grupo de trabajo maravilloso que concretó un plan de desarrollo acorde a la situación real del país con reformas y realizaciones puntuales.

Ya es tiempo que nuestro querido expresidente descanse y aclare la realidad de los escándalos y las posibles agresiones al erario ofreciendo puestos y contratos a las «Julianas y las Deicys».

Consideremos otros líderes, por ejemplo la doctora Carolina Corcho que emerge cada día con más fuerza, también el mismo Iván Cepeda que se muestra contundente e incisivo apoyado por una oposición parlamentaria cada vez más ilustrada  y comprometida.

El Pacto Histórico empieza pero no termina con Gustavo Petro. Estamos agradecidos por su legado, coraje y  gestión, pero debe poner en órden su vida personal, aclarar todos estas denuncias y si es menester, regresar con la frente altiva y la mente despejada para seguir aportando las ideas y directrices que el país tanto necesita.

Por ahora querido compañero, un paso al costado es lo más prudente.

Wilmar Jaramillo Velásquez

Comunicador Social Periodista. Con más de treinta años de experiencia en medios de comunicación, 25 de ellos en la región de Urabá. Egresado de la Universidad Jorge Tadeo Lozano

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