El Rincón de Miguel Ángel
Su aporte contribuye a contrarrestar la desinformación y la manipulación de la verdad, cumpliendo con el deber ético de lo que implica la objetividad, adjetivo sagrado en el quehacer periodístico.

Miguel Ángel Echeverri/Cultura/El Pregonero del Darién
El Pregonero del Darién,
22 años en contracorriente.
En el antiguo Perú, los chasquis eran los mensajeros personales del Inca; hombres con gran capacidad física que recorrían los caminos del Imperio y cuya misión era llevar los mensajes de las noticias más importantes que sucedían en el territorio imperial.
En nuestro país, en parte de la Costa Norte, eran los juglares quienes, recorriendo territorios, anunciaban de voz a voz o a través de la música vallenata, lo que acontecía en las tierras que habitaban.
En Urabá hace 22 años, un 3 de mayo de 2004, aparece un chasqui, un juglar, un cronista, un narrador de sucesos, que ve en el pregón una forma de contar con libertad y objetividad lo acontecido en la región del Darién.
Según el diccionario de la Real Academia, un pregonero es «quien publica o divulga una cosa que es ignorada».
El Pregonero del Darién, se convierte así en un medio de información, que a través de su director Wilmar Jaramillo Velásquez y sus colaboradores, hacen público lo que ocurre en Urabá y que la mayoría de las veces, la gran prensa oculta o ignora.
Su aporte contribuye a contrarrestar la desinformación y la manipulación de la verdad, cumpliendo con el deber ético de lo que implica la objetividad, adjetivo sagrado en el quehacer periodístico.
Wilmar, ya su obra ha sido creada y perdurará, siempre habrá alguien que asumirá la noble labor de ser pregonero.
La actitud de ser objetivo con la noticia, está en no dejarse coptar por los corruptos.
Su aporte, a través de su periódico, contribuye a contrarrestar la desinformación y la manipulación de la verdad.







