Opinión

Hamas es la excusa, pero Israel tiene objetivos mayores

Colonos israelíes comenzaron a establecer 14 nuevos asentamientos agrícolas y ganaderos: cinco en Al Jalil; dos en Salfit, Belén y Ramallah y uno en Jericó, Tubas y Yenin.

Juan Hernández Machado*Opinión/El Pregonero del Darién

Siempre se ha dicho que cuando surge una guerra la primera y principal baja de la misma es la verdad. Y la actual guerra desigual del gobierno de Israel contra el pueblo palestino, que casi dura dos años, así lo demuestra.

Desde el primer momento del 7 de octubre de 2023, cuando combatientes palestinos de movimientos islámicos asentados en la Franja de Gaza, con el movimiento Hamas al frente, atacaron el territorio de Israel, ocasionando muertos y heridos y tomando como rehenes a una buena cantidad de personas, el gobierno de Tel Aviv ha desatado una campaña de propaganda, apoyada, como es lógico, por la gran prensa de sus aliados y protectores, para convertir al movimiento islámico Hamas en lo más despreciable del mundo.

Esa ha sido la excusa fundamental para arremeter con toda la fuerza de sus armas- suministradas, costeadas en parte, abastecidas por el gobierno de los Estados Unidos de América- contra la Franja de Gaza a un costo superior a los 61 mil fallecidos, en especial mujeres y niños.

Un simple elemento que usted puede ampliar en detalles si lo desea pues sobran las fuentes que lo recogen: durante muchos años, violando acuerdos alcanzados con representantes del pueblo palestino y otros establecidos por instituciones internacionales, el gobierno de Israel rodeó a la Franja de Gaza de muros, medidas militares e irrumpió, asesinó, demolió casas y cultivos, encarceló a palestinos que luego torturó en sus cárceles, violó lugares sagrados de los palestinos y lo único que se obtuvo fueron declaraciones de condena de muchos países- especialmente árabes- pero no medidas concretas que obligaran al Estado sionista a detener ese diabólico actuar.

Entonces, la reacción de Hamas en octubre de 2023 no fue una “acción terrorista más de ese movimiento”, como la presenta Tel Aviv sino una consecuencia lógica contra alguien que quiere exterminar a mi pueblo.

También se ha dicho siempre- y así lo practicaba Goebels durante la II Guerra Mundial- que una mentira bien repetida llega a convertirse en verdad.

Y como esa campaña israelita ha sido y es sistemática, no importan las fotos, videos e informaciones que se publiquen sobre la masacre y genocidio sionista contra el pueblo palestino porque siempre el responsable de esa reacción de Netanyahu es el movimiento islámico Hamas, según ellos.

Algunos países continúan apoyando a Israel hasta el final, como Estados Unidos de América. Otros condenan sus acciones, apoyan a la Autoridad Palestina a la que anuncian que van a reconocer- como el juguete prometido a un niño para que se porte bien- y comenzaron a actuar para poner fin al conflicto, pero no desde posiciones de principio sino, lo que se puede convertir en una realidad al final, logrando que se llegue a acuerdos en los que el gobierno de Israel siempre quedará fortalecido.

Esa propaganda israelita contra Hamas ha llegado a calar tan profundo que recientemente en la ciudad de Nueva York, durante una conferencia en la sede de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para reactivar la iniciativa de lograr que los palestinos tengan su Estado junto al de Israel en el territorio ancestral del pueblo hebreo y del pueblo palestino, se adoptó una declaración que, sin dudas, es el resultado de esa tendencia propagandística de Israel.

Conocida como “Declaración de Nueva York”, en ella se condena el ataque de Hamas a Israel el 7 de octubre de 2023, se reclama la liberación de los rehenes aún en poder de ese movimiento, el desarme total de sus fuerzas y que deje de inmediato de dominar en Gaza y transfiera el control a la Autoridad Palestina para ponerle fin a la guerra.

Esa declaración, que fuera solicitada por la Autoridad Palestina, fue adoptada por la Liga Árabe, la Unión Europea y otros países como Japón, Brasil, México y Senegal.

Propone un proceso para poner fin, por etapas, al enfrentamiento entre Israel y los palestinos, que ya va llegando a las ocho décadas y, cómo es lógico, al genocidio que comete el gobierno de Tel Aviv contra los palestinos en Gaza, sin mencionar la palabra genocidio.

Establece que el proceso terminaría con la creación de un Estado palestino independiente, sin capacidad militar, que coexista junto a Israel en medio de un esquema de integración regional en el Medio Oriente. Para ello, Hamas debe entregar sus armas, ceder el control de Gaza a la Autoridad Palestina y someterse a un proceso político que sería respaldado por la comunidad internacional.

¿No le llama la atención, estimado lector, quién sería más beneficiado de todo esto?

Primero, el primer ministro de Israel, que sin dudas sigue siendo el hombre fuerte en ese país y en el área a pesar de la oposición que tiene desde diferentes partes, tanto dentro de su propio gobierno como de la oposición en el país, categóricamente ha planteado que no acepta el establecimiento de un Estado palestino.

Esa posición no se modifica de la noche a la mañana en el contexto en que se desarrollan los acontecimientos en estos momentos.

Durante casi 80 años hemos estado viendo esta película, repetida una y otra vez. Israel es el agredido, es el que debe ser ayudado- por eso los respectivos gobiernos estadounidenses lo han estado sosteniendo y fortaleciendo desde su creación en 1948 hasta convertirlo en un poder regional importante. Bajo el auspicio estadounidense ha llegado a acuerdo diversos con vecinos y con la propia Organización para la Liberación de Palestina (OLP) en Oslo, pero los ha violado cuantas veces ha considerado necesario, no ha sido condenado por eso y todavía lo siguen sus buenos amigos lo siguen defendiendo.

Suponiendo que lo que quedó refrendado en letra en Nueva York finalmente se convierta en realidad, ¿quién le garantiza al nuevo Estado Palestino sin capacidad militar que pueda coexistir en paz con Israel? ¿Europa?, ¿la Liga Árabe?, ¿las Naciones Unidas?

Si ha transcurrido todo este tiempo, se han adoptado acuerdos, resoluciones, memorandos, declaraciones de primer nivel  y nada ha sucedido en cuanto a la verdadera defensa del pueblo palestino, el que  sigue viviendo como paria; si más de 61 mil asesinados en menos de dos años ante los ojos del mundo sin que nadie le ponga freno al gobierno sionista de Netanyahu, ¿vamos a creernos ahora que se puede lograr, con la buena voluntad de todos, lo que los palestinos debían haber tenido hace muchos años?

Con el mayor respeto, es cierto que soñar no cuesta nada, pero por ese camino no creemos que se logre realmente el apoyo que el pueblo palestino necesita, salvo dejarle a Israel espacio donde continuar moviéndose y logrando sus objetivos estratégicos.

No por gusto un diplomático europeo de alto nivel diría después de dicha reunión en Nueva York que era la primera vez que países árabes del Medio Oriente condenaban a Hamas, su ataque a Israel del 7 de octubre de 2023, exigían su desarme, que no formara parte del gobierno palestino que se creara y expresaron claramente su intención de normalizar las relaciones con Israel en el futuro.

¿No ha sido este un objetivo de los gobiernos estadounidenses al promover los diferentes acuerdos de paz de Israel con sus vecinos árabes y con otros islámicos no tan vecinos?

Detengámonos en un aspecto que es de vital importancia.

¿Se han detenido a pensar usted en lo que ha estado sucediendo en Cisjordania, que es gobernada por la Autoridad Palestina después de los Acuerdos de Oslo y no por Hamas, en estos dos años?

Según han reflejado medios árabes y hebreos, los “inocentes civiles” colonos israelíes que fueron masacrados por Hamas en octubre de 2023, como reza la propaganda sionista de Tel Aviv, llevaron a cabo 1,400 ataques contra la población palestina en la Cisjordania ocupada desde inicios de este año 2025, con el objetivo de desplazarlos de sus territorios para construir nuevos emplazamientos.

Solo durante el mes de julio, los colonos atacaron a los palestinos residentes en Cisjordania en 466 ocasiones, ocasionando cuatro muertes y forzando a dos comunidades compuestas por cincuenta familias palestinas a abandonar sus lugares de residencia.

También se reporta que en ese mes colonos israelíes comenzaron a establecer 14 nuevos asentamientos agrícolas y ganaderos: cinco en Al Jalil; dos respectivamente en Salfit, Belén y Ramallah y uno respectivamente en Jericó, Tubas y Yenin.

Desde fines de 2022, cuando Netanyahu llegara al poder en Israel, las colonias israelíes en Cisjordania se incrementaron de 128 a 178, según informara un canal televisivo israelita.

Pero es que también desde inicios de este año y opacado por toda la información que genera el genocidio contra los habitantes de la Franja de Gaza, las llamadas Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) bajo la perenne excusa de perseguir a terroristas, inició una ofensiva militar en Cisjordania que ha provocado una buena cantidad de muertos y heridos, arrestos masivos, y destrucción de la propiedad de los palestinos allí resistentes, con el objetivo de que abandonen el territorio.

Ya el ministro de defensa israelí anunció que sus fuerzas permanecerán en los campamentos de refugiados de Nur Shams, Yenin y Tulkarem hasta finales de año, a la vez que patrullan y hacen redadas constantemente en diferentes ciudades de Cisjordania.

Los lugares sagrados palestinos también son objeto de acciones denigrantes por parte de Israel. En el cementerio islámico de Bab al-Rhma, aledaño a la mezquita de Al-Aqsa en la ciudad de Jerusalén ocupada, hacen excavaciones para construir un teleférico y un parque que sirva para enseñar y divulgar los símbolos y tradiciones de la Torá.

Y en cuanto a demoliciones de propiedades palestinas se refiere, en el mes de julio se hicieron 122 en Cisjordania: 71 viviendas, 22 instalaciones agrícolas y 26 centros de subsistencia.

 Y algo que se venía tramando desde hacía tiempo en el parlamento israelita, el Knesset, ya se convirtió en realidad el pasado mes de julio: aprobaron un proyecto de ley no vinculante para respaldar la soberanía de la entidad sionista sobre Cisjordania y el Valle del Jordán, los que declaran “partes inseparables de la patria histórica del pueblo judío”.

Y esta anexión de Cisjordania que pretende el gobierno sionista se ha ido convirtiendo en realidad mediante una serie de proyectos de menor escala. Primero, el gabinete de Netanyahu aprobó convertir tierras de Cisjordania en tierras estatales y luego la Comisión de Asuntos Exteriores y Defensa del parlamento aprobó otorgar a colonos israelíes el derecho a comprar tierras incluso dentro de las comunidades palestinas y establecer bloques de asentamientos al margen de la supervisión estatal.

También, como respaldo político y legal a lo que vienen haciendo, la Comisión de Constitución y Legislación del parlamento promulga que se adopte legalmente el término de “Judea y Samaria” a Cisjordania, para corresponder a su nombre bíblico y de esa forma nombrar oficialmente toda la legislación nacional respecto a ese territorio.

Con las medidas concretas que se van adoptando, la anexión de Cisjordania a Israel ya se va convirtiendo en una realidad, que no hay que darle mucha publicidad en estos momentos, como hace el gobierno sionista, sino seguir adoptando medidas que fuercen a los palestinos residentes en ese lugar a abandonarlo y luego, cuando terminen las acciones contra Gaza, poder pasar al asalto final.

Todo lo anterior ha sido condenado por la Autoridad Palestina y por muchos de los países árabes firmantes del Acuerdo de Nueva York, pero no se ha logrado que el gobierno de Tel Aviv retroceda ni una pulgada en su empeño por destruir al pueblo palestino donde quiera que se encuentre.

También dichas condenas se han quedado en frases, planteamientos y discursos, pero no se han adoptado medidas contra el gobierno de Israel; al contrario, se conoce de la firma de nuevos acuerdos de cooperación entre Israel y algunos vecinos árabes en cuanto a venta de gas y otras transacciones comerciales.

Entonces, el ataque de Hamas el 7 de octubre de 2023 contra Israel ha sido la excusa perfecta para poner en funcionamiento un plan que hacía tiempo estaban concibiendo los dirigentes sionistas: acabar con lo que para ellos es el problema palestino.

Un primer ministro que despectivamente expresa, “Si hubiéramos querido cometer genocidio, eso habría tomado exactamente una tarde”, refiriéndose a los más de 61 mil muertos en la Franja de Gaza, no es nada de fiar.

Necesariamente debemos reiterar que la unidad de todas las fuerzas palestinas es vital para adoptar una posición común que realmente beneficie a su pueblo.

Por otra parte, es esencial presionar con medidas concretas a Israel y a Estados Unidos para que detengan el genocidio actual contra los palestinos y se pueda llegar a un acuerdo justo para todos, especialmente para el pueblo palestino, pero no algo que le deje a Israel la llave de todas las puertas en la región.

Ya Netanyahu dio a conocer su intención de conseguir “un Gran Israel”, algo a lo que nos referiremos en otro comentario.

*Historiador cubano y Premio Nacional de Filatelia 2012 y miembro de la Unión de Historiadores de Cuba.

Agosto 2025

Wilmar Jaramillo Velásquez

Comunicador Social Periodista. Con más de treinta años de experiencia en medios de comunicación, 25 de ellos en la región de Urabá. Egresado de la Universidad Jorge Tadeo Lozano

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