Esfuerzo conjunto para salvar la Amazonía
Reconociendo la necesidad de abordar de manera integral los desafíos que enfrenta la región amazónica, incluyendo la crisis climática; avanzar hacia una transición energética justa.
Reafirmando los principios consagrados en el TCA, así como los compromisos asumidos en las reuniones presidenciales y ministeriales previas, en particular los contenidos en la Declaración de Belém adoptada en la IV Reunión de Presidentes de los Estados partes del TCA, en la Declaración de Brasilia adoptada durante la XIV Reunión Ordinaria de Ministros de Relaciones Exteriores en noviembre de 2023, y en la Declaración de Cali adoptada durante la Reunión Extraordinaria de Ministros de Relaciones Exteriores celebradas en octubre de 2024, y en la Declaración de Paramaribo, adoptada en la XV Reunión Ordinaria de Ministros de Relaciones Exteriores, en febrero de 2025.
Reconociendo que la implementación de la Declaración de Belém ha permitido la adopción de veintinueve resoluciones durante la XIV Reunión Ordinaria de Ministros de Relaciones Exteriores, las cuales han sido materia de deliberaciones en las distintas instancias de la Organización, así como la aprobación de nuevas decisiones en la Reunión Extraordinaria de Ministros de Relaciones Exteriores, celebrada en la ciudad de Bogotá el 21 de agosto del 2025, que permiten continuar con la implementación de los compromisos asumidos en la IV Reunión de Presidentes.
Conscientes de la urgencia del objetivo común de proteger y conservar la Amazonía, combatir la pobreza y las desigualdades en la región Amazónica, y con el propósito de unificar esfuerzos para continuar con la implementación de los compromisos asumidos en la Declaración de Belém de 2023, a través de acciones tendientes a promover el desarrollo sostenible, integral e inclusivo de la región amazónica.
Reafirmando los principios contenidos en los Acuerdos Multilaterales Ambientales recogidos en el texto de la Declaración de Belém de 2023, así como en el Pacto por el Futuro de 2024 de Naciones Unidas.
Reconociendo la necesidad de abordar de manera integral los desafíos que enfrenta la región amazónica, incluyendo la crisis climática; avanzar hacia una transición energética justa, ordenada y equitativa; el aumento de la desigualdad, de la pobreza y del hambre; la contaminación, la pérdida acelerada de biodiversidad; la deforestación; la expansión de economías ilegales; la delincuencia organizada transnacional y la vulnerabilidad socioambiental de la región amazónica, y de sus poblaciones, incluyendo los pueblos indígenas y las comunidades locales y tradicionales; así como la urgencia de tomar acciones de protección, conservación y manejo sostenible de la Amazonía para evitar el punto de no retorno, de acuerdo con las realidades y normas de los países miembros.
Destacando la riqueza y el potencial de los recursos de la biodiversidad amazónica, entre los que se comprende a los frutos nativos amazónicos, para el desarrollo sostenible, soberanía y seguridad alimentaria y nutricional, y la protección cultural de los pueblos indígenas y comunidades locales y tradicionales, en concordancia con la legislación y políticas nacionales relevantes, protocolos fitosanitarios, así como los instrumentos internacionales y regionales en la materia.
Conscientes de la urgencia de continuar implementando, de manera plena y efectiva, las decisiones políticas plasmadas en la Declaración de Belém, mediante una agenda de cooperación solidaria y respetuosa de la soberanía y jurisdicción de los Países Miembros, que fortalezca las capacidades nacionales y articule esfuerzos para la protección de la amazonia y la garantía de los derechos de sus pueblos; en un ambiente de paz, estabilidad y justicia, libre de amenazas, agresiones y de medidas unilaterales, incluso las coercitivas, que sean contrarias al derecho internacional y/o que restrinjan el comercio bajo la excusa de combatir el cambio climático o proteger el medio ambiente.
Considerando la necesidad de promover prácticas sostenibles de producción agrícolas en la Amazonía mediante mecanismos como los sistemas agroforestales y silvopastoriles, los cuales brindan la oportunidad de incrementar los sus ingresos y mejorar los medios de vida de las poblaciones que habitan la región amazónica, incluyendo los pueblos indígenas y las comunidades locales y tradicionales, según la realidad de cada Estado Parte y tomando en cuenta que estas prácticas conservan el ambiente y diversifican la economía rural mediante incentivos y apoyo técnico, con lo cual se reconoce y fortalece su labor.