Medios de Comunicación

Se fue el viejo maestro del periodismo

Cumpliendo con esa insalvable, ineludible ley de la existencia, ha partido al mundo desconocido el viejo colega Abelardo Marín Aristizábal, después de 82 años de trasegar por largos caminos, siempre cruzados por una lucha permanente en la que el periodismo lo marcó de por vida, oficio que ejerció con una pasión y una entrega desbordada. Era su vida.

Quienes tuvimos el privilegio de ser sus discípulos, de compartir con él largas horas de trabajo, de tertulia, sabemos perfectamente de quién, y de qué estamos hablando, en El Diario del Otún de Pereira donde nos encontramos por primera vez, nunca fue mi jefe, fue mi maestro, mi amigo, no daba cartilla, ni sermones, ni consejos, le aprendíamos viendo, observando su estilo y forma de trabajar, era vieja guardia, vieja escuela como decimos en el argot periodístico.

Abelardo guardaba el secreto del buen periodismo: La fuente real de la información. Hoy las fuentes se las inventan, como se inventan las noticias y el chisme y los rumores que no son noticias los convierten en información.

Con ese secreto de fuentes reales, Abelardo dirigía el grupo de periodistas a su cargo y a cada uno le iba diciendo dependiendo del área que cubría, llame a fulano que tiene noticia económica, llame a sutano que tiene noticia ambiental o llame a perencejo que tiene noticia judicial, ese era parte de su estilo y la esencia de su escuela.

Abelardo se especializó en temas de turismo, área en la que se sentía como pez en el agua, era un todero para hacer frente a un periódico o a un noticiero radial, además de gran improvisador.

Abelardo hizo parte de la época de oro del periodismo regional en Risaralda, fue jefe de redacción del Diario del Otún, en un tiempo que hoy es historia, al lado de Oscar Osorio Ospina, Martha Lucía Monsalve y Juan Antonio Ruiz Romero.

Era un hombre informado como debe ser un periodista, de excelentes relaciones tanto en el gremio como fuera de él, después de lograr una pírrica pensión no quiso abandonar su oficio y si los quebrantos de salud no lo doblegan a la cama de un hospital, podíamos decir sin temor a equivocarnos que hubiese querido morir gustoso frente a una máquina de escribir o de un micrófono.

Paz en la tumba del viejo amigo, el viejo maestro, resignación a quienes le sobreviven, en especial a su hija María quien luchó a su lado no solamente en sus bregas comunicacionales, sino que no lo desamparó un instante en su lecho de enfermo.

Nosotros continuamos al frente del oficio, hasta que el universo nos apague el foco.

Un ameno encuentro con Abelardo el 4 de septiembre del 21 en Dosquebradas

Pereira Risaralda- agosto 18-del 2025.

De paso reproducimos una amena nota, escrita por la colega, Liliana Cardona y publicada por El Diario del Otún el 9 de febrero de 2023, justamente el Día del Periodista:

De Boy Scout a periodista

En tiempos de Inteligencia Artificial, cada vez hacer buen periodismo es un reto, este hacer como se conoce en la actualidad tiende a desaparecer en solo 20 años. Las redes sociales son un arma de doble filo, le sirven a la comunidad para las denuncias, ponen a los medios tradicionales en la aldea global y a la vez permite que muchos irresponsables promulguen hechos sin constatar o copien y peguen información sin mayor esfuerzo.

Abelardo Marín Aristizábal – de Boy Scout a periodista

 Hablar con esta institución del periodismo, es recorrer la historia de Colombia, cuando esta patria a pesar de que recién había iniciado la época de la violencia, era por así decirlo, un país de las maravillas. En la capital del país el periodismo se hacía a pie por el centro administrativo y hasta altas horas de la noche.

 Cuando Abelardo tenía 15 años y por esas cuestiones de la vida apenas cursaba segundo de bachillerato (séptimo), se vio en la necesidad de acudir a las emisoras de radio para llevar los volantes en los que su grupo Scout invitaba al Jamboree (gran campamento Scout). Ayudar con la economía del hogar de una madre viuda con tres hijos era urgencia y por eso le preguntó al director del radioperiódico Democracia, si tenía trabajo después de las 4:30 de la tarde que acababa el colegio. Era el 15 de mayo de 1958.

 “Claro que sí, necesito un mensajero que trabaje de 5:00 de la tarde a 11:00 de la noche. Váyase para la oficina de El Colombiano y dice que yo lo mandé”. Ese día el primer encargo fue ir por el boletín que el Palacio de Gobierno entregaba a las 7:00 p.m. todos los días. Ahí empezó un camino sinuoso que por más de 60 años ha tenido a este valluno en los medios y del que a pesar de haberse pensionado, no tenga el retiro a la vista con 80 años de edad.

¡Para aprender vaya a una sala de redacción!

 Cuando Marín aprendió el oficio, este se hacía en máquinas de escribir Remington, las de teclas duras que obligaban a chuzografiar, las noticias escuetas se mandaban a Medellín por telegrama y allá las armaban. Los periódicos de provincia se demoraban en llegar a Bogotá entre uno y dos días. El periódico se entregaba a diagramación a las 2:00 de la mañana y con este ambiente nocturno, el ser bohemio y loco era casi una religión.

Abelardo aprendió mirando a los otros periodistas, con lectura por montones, ‘reencauchando periódicos’ y practicando en la Remington cuando no la estaban utilizando. Por ese entonces la mayoría de edad se alcanzaba a los 21 años. La operadora de Telecom se convirtió en la mamá de sus tres hijos, con solo cuatro meses de noviazgo.

El que era su jefe una de las tantas emisoras, se convirtió en el ministro de Fomento de Guillermo León Valencia y cada mañana a las 7:00 en punto le entregaba la lista de funcionarios a llamar para la noticia del día.

Por esto es que insiste en que en las universidades se aprende poco, que el periodismo se aprende yendo a buscar la información, no con el facilismo que las redes sociales han propuesto en el presente. De una conversación con él se aprende que este oficio es pasión, aguante, es tocar puertas y no dejar pasar oportunidades, la hora, la fecha y la familia le ceden paso a la tenacidad.

Dato

Marín empezó en la oficina del colombiano en Bogotá, pero sus pasos periodísticos lo llevaron por Colombia Press, Teleprensa, Radio Renacimiento, Radio Sutatensa, Todelar, Agencia EFE, RCN, Radio Santa Fe, noticiero TV Hoy, La Tarde, El Diario y hasta hoy en Qué Buena.

Paz en la tumba de Abelardo Marín Aristizábal,
un periodista que dejó huella (Foto/El Diario

Wilmar Jaramillo Velásquez

Comunicador Social Periodista. Con más de treinta años de experiencia en medios de comunicación, 25 de ellos en la región de Urabá. Egresado de la Universidad Jorge Tadeo Lozano
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