Opinión

Para quienes dudaban que Trump está contra todas las banderas

Ningún poder imperial tiene autoridad legal para proceder contra el presidente de un país. Si permitimos esto ahora estaremos abriendo la puerta a un mundo sin control ni orden alguno.

Juan Hernández Machado*Opinión/El Pregonero del Darién

A un año del segundo mandato del señor Donald Trump al frente de los destinos de los Estados Unidos de América, lo sucedido hace contra la República Bolivariana de Venezuela no debe dejar duda alguna sobre sus intenciones y determinación de llegar a donde tenga que llegar por tal de cumplir con sus deseos y objetivos.

Antes de asumir la presidencia y después de ser investido, el señor Trump enfatizó que uno de sus principales objetivos era “Make America great again” o MAGA por sus siglas, es decir, volver a poner a los Estados Unidos de América en el sitial de honor del poder mundial.

Esa MAGA ha tenido resultados en su guerra de aranceles con amigos y enemigos, en su guerra contra los inmigrantes en su país, en sus acciones contra China, Rusia e Irán- a pesar de los juegos políticos y la inteligente política de desinformación que ha llevado a cabo que podían indicar lo contrario-; en su irrestricto apoyo al gobierno sionista de Israel en su genocidio contra el pueblo palestino y agresiones a países vecinos como Líbano, Siria, Yemen e Irán.

Continuó con su política de desestabilizar gobiernos progresistas en Nuestra América y revertir lo que se había logrado durante años a favor de sus pueblos. De esa forma, varios países, fundamentalmente Argentina, Ecuador, Bolivia y Perú pasaron a integrar el coro de sus protegidos en el área y de enemigos de todo lo que represente intereses nacionales, apego a su historia libertaria y voluntad de caminar juntos con países hermanos de la región hacia un futuro mejor.

Y ahora Venezuela.

Desde hace varios meses el señor imperial viene jugando con fuego al militarizar el Caribe, no esconder sus intenciones de terminar con el gobierno del legítimamente electo presidente Nicolás Maduro en Venezuela, asesinar a más de 100 personas en sus asaltos desmedidos y contrarios a toda ley internacional contra embarcaciones supuestamente utilizadas para el narcotráfico y convertirse en el nuevo pirata del siglo XXI al ocupar varias embarcaciones petroleras venezolanas y robarle su contenido.

Por eso, los que dudaron que el señor Trump llegara a la violación mayor, vieron en la madrugada del tres de enero que no es así. Y no es que estemos magnificando el poder estadounidense, sino que nosotros, el resto del mundo, tenemos cierta responsabilidad en que él se considere realmente el emperador del planeta.

Mucho se condenó, se criticó, tanto a nivel de país individual, de grupo de países y de organismos y organizaciones internacionales, como la Organización de las Naciones Unidas, todas las acciones previas contra Venezuela, al igual que se hizo con Israel por el genocidio al pueblo palestino, pero la historia demuestra que las palabras, por muy enérgicas y condenatorias que sean, no sirven para frenar los apetitos imperiales del gobierno estadounidense, en cualquier etapa y bajo la presidencia de cualquier presidente, si no van acompañadas de acciones concretas de diversos tipos.

El señor Trump admitió el secuestro del compañero Nicolás Maduro y de su esposa Cilia Flores por fuerzas élites estadounidenses y en la conferencia de prensa que diera en su residencia de La Florida hace unas horas, dejó claro que el objetivo final es la transición segura del gobierno venezolano y que lo que le sucedió a Maduro le puede suceder a cualquiera en cualquier lugar.

Pero debemos recordar a todos que hasta el momento vivimos en un mundo regido por leyes internacionales que han sido aceptadas por todos los países.

Ningún poder imperial tiene autoridad legal para proceder contra el presidente de un país. Si permitimos esto ahora estaremos abriendo la puerta a un mundo sin control ni orden alguno.

Esta acción imperial estadounidense es un crimen violatorio de innumerables leyes internacionales. Y quienes primero tienen que preguntarse qué sucedió son los miembros del Congreso de Estados Unidos porque que sepamos, no ha habido autorización de ese órgano, como establecen las propias leyes estadounidenses, a su presidente para que actúe de esta forma.

Ya hay algunos agoreros que sobredimensionan el poder de los Estados Unidos y consideran que con una acción como esta nuestro hemisferio se pondrá a los pies del amo yankee.

A ellos y a todos les recordamos- y no es retórica alguna sino que está recogida en la historia de las intervenciones y agresiones estadounidenses a otros países- que este poder imperial hegemónico sí puede ser enfrentado y derrotado.

Cuando los “omnipotentes” soldados yankees encuentran la debida resistencia de los pueblos, pueden ser derrotados como cualquiera. Ahí está la guerra imperialista que impusieron al heroico pueblo vietnamita, el que supo sobreponerse y derrotarlos a pesar de todo su poderío.

Estados Unidos no logró imponerse en Somalia y tuvo que irse a la carrera (vea en este mismo sitio “Oiga, los súper soldados yankees también corren”, del 24/02/2023).

El señor Trump organizó toda una operación contra los hutíes de Yemen por su apoyo irrestricto al pueblo palestino. Durante dos meses bombardearon ese país en más de 900 ocasiones y al final, sin dar muchas explicaciones, como sucede cuando las cosas no le salen como tiene planificado, se retiraron. Si quiere ver los detalles de esto, consulte en este mismo sitio “Yemen: un hueso duro de roer. El ridículo estadounidense” del 18/03/2025.

Cuando su socio en el Medio Oriente se atrevió a atacar a la República Islámica de Irán recibió su merecido en lo que se conoce como la guerra de los 12 días (vea en este mismo sitio “Experiencias de la agresión a Irán”, del 12/07/2025).

A esos tres ejemplos se puede sumar el abandono de Afganistán después de veinte años de intervenciones y agresiones, sin lograr los resultados que se propusieron. Y las bravatas de Trump contra el dirigente de la República Popular y Democrática de Corea, que se terminaron cuando éste demostró que no sería intimidado por las amenazas trumpistas.

No obstante, y lo digo con dolor, en las imágenes que hemos podido observar de la agresión, vimos volar libremente los cohetes yankees contra los objetivos venezolanos y a sus helicópteros moverse como si estuvieran sobre Washington D. C. Lamentablemente, no se vio la respuesta que debía haber ocurrido de haber estado con la guardia en alto luego de varios meses de agresión y de anunciada una acción como esta.

El pueblo venezolano y nuestros pueblos latinoamericanos y caribeños son amantes de la paz. Pero eso no quiere decir que estemos de brazos cruzados esperando que las bombas nos caigan del cielo. Bolívar, San Martín, Miranda, Sucre, Hidalgo, Madero, Martí, Fidel Castro y Hugo Chávez nos enseñaron que la paz se busca a través del fortalecimiento de nuestras defensas y de la inexpugnabilidad de nuestras posiciones.

¿Perspectivas actuales?

El pueblo venezolano tiene anunciado lo que se espera, cambiar el gobierno existente para que Trump y sus secuaces se apropien de sus riquezas y el país se convierta en una “democracia ejemplo” como la argentina o la ecuatoriana.

El Consejo de Defensa de Venezuela ya indicó los pasos a seguir, que como incluyeran en el comunicado que se emitió luego de la bandidesca acción estadounidense cierra con esas palabras de Hugo Chávez Frías, “»ante cualquier circunstancia de nuevas dificultades, del tamaño que fueren, la respuesta de todos y de todas los patriotas…es unidad, lucha, batalla y victoria».
A nivel internacional hay que mantener un avispero donde quede claro que el violador, el transgresor, el que tiene que ser sancionado es el gobierno estadounidense y no continuar considerándolo como el hacedor de la paz y propiciador de acuerdos en lugares en disputa, como aún hacen algunos.

Reclamaremos la devolución del presidente Maduro y de su esposa, pero sabemos que eso no va a ocurrir. Algunos ya están haciendo llamados a Estados Unidos y a Venezuela para que resuelvan sus diferencias; esto no es ni justo ni parejo. Venezuela no es la agresora a Estados Unidos sino al revés y después de llegar los yankees a lo que hicieron en esta madrugada no debemos esperar tampoco que vayan a suavizar sus posiciones, que, reiteramos, ya el señor presidente imperial las dejó claras en sus declaraciones en Mar- A- Lago en la mañana de hoy.

Por tanto, se impone la mayor unidad dentro de la diversidad para condenar al gobierno estadounidense y apoyar las condenas con acciones diplomáticas, políticas, económicas y, en el caso de nuestros pueblos, de resistencia armada popular para no volver a permitir que una acción como la que vivimos en la madrugada del tres de enero vuelva a ocurrir, ni en Venezuela ni en ninguno de nuestros países, sin recibir una respuesta que los haga pensar sobre los nuevos pasos a dar.

El 29 de agosto de 1960, en el recibimiento a los maestros voluntarios que se graduaron en la Sierra Maestra, el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz manifestó estas palabras sobre Venezuela:

«¡ Venezuela es uno de los pueblos más heroicos y revolucionarios de este continente! ¡Venezuela es un país donde hay una tremenda conciencia revolucionaria! ¡Venezuela es un país donde hay una tremenda conciencia antimperialista! ¡Venezuela es un país que ha tenido que sufrir mucho la opresión de las tiranías militares y la explotación de los monopolios yankis! ¡Venezuela no es un país cruzado de brazos! ¡En Venezuela hay un pueblo que es amigo de Cuba! ¡Venezuela es el pueblo de donde surge Simón Bolívar, y de Venezuela surgieron los soldados que dieron la libertad a la mitad del continente sudamericano! ¡Y ese pueblo de Venezuela está ahí! ¡Ese pueblo de Venezuela no lo maneja la cancillería yanki como pueda manejar a un grupo de muñecos en una conferencia de la OEA!».

Mantenemos absoluta confianza en el pueblo venezolano, que sabrá resistir estos niveles de agresión y derrotarlos porque, como también expresara nuestro Comandante en Jefe en un mensaje al presidente Nicolás Maduro por la posición de Venezuela ante sanciones de Estados Unidos, “La República Bolivariana de Venezuela ha declarado de forma precisa que siempre ha estado dispuesta a discutir de forma pacífica y civilizada con el gobierno de Estados Unidos, pero nunca aceptará amenazas e imposiciones de ese país.

Añado que he podido observar la actitud, no solo del pueblo heroico de Bolívar y Chávez, sino también una circunstancia especial: la disciplina ejemplar y el espíritu de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana. Haga lo que haga el imperialismo de Estados Unidos, no podrá contar jamás con ellas para hacer lo que hizo durante tantos años. Hoy Venezuela cuenta con los soldados y oficiales mejor equipados de América Latina.”

Venezuela podrá contar, hoy y siempre, con nuestra solidaridad/ Enero 5 de 2026.   

 *Juan Hernández Machado es contador, planificador y graduado en idioma inglés. Analista político internacional, Premio Nacional de Filatelia 2012 y miembro de la UNEAC. Autor de once libros publicados en Cuba y Colombia, con artículos en medios de varios países. Colaborador del periódico digital El Pregonero del Darién. 

Wilmar Jaramillo Velásquez

Comunicador Social Periodista. Con más de treinta años de experiencia en medios de comunicación, 25 de ellos en la región de Urabá. Egresado de la Universidad Jorge Tadeo Lozano

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