Las celebraciones no tienen fecha
Me estoy rebelando contra esa esclavitud emocional. ¿Que intentan controlar mis sentimientos, mis arranques de alegría, mis momentos de gratitud?

Heberto Tapias García*/Opinión/El Pregonero del Darién
Siempre nos han hecho creer que existen días específicos para celebrar, fechas marcadas en el calendario que nos dictan cuándo debemos sentirnos felices, agradecidos o amorosos. Nos han robado, poco a poco, la libertad de sentir satisfacción espontánea y de expresar alegría sin permiso. Hasta eso lo han comercializado.
El día del padre, de la madre, del maestro, de la amistad, el cumpleaños. Cada celebración legítima ha sido secuestrada por el marketing, programada en una fecha como si los sentimientos tuvieran hora de vencimiento. Como si el amor por los nuestros solo debiera florecer cuando la agenda comercial lo indica.
Pues no. Me niego.
Me estoy rebelando contra esa esclavitud emocional. ¿Que intentan controlar mis sentimientos, mis arranques de alegría, mis momentos de gratitud? Se acabó para mí. Estoy recuperando mi libertad hasta en eso. En la capacidad de expresar mis estados de ánimo y mis celebraciones sin necesidad de un motivo impuesto, sin esperar la fecha que alguien más decidió que era «apropiada».
Hoy, sin que nadie lo haya decretado, estoy celebrando. Celebro mi satisfacción conmigo mismo, con la persona en la que me estoy convirtiendo. Celebro a mi familia, no por obligación, sino porque existe y porque la elijo cada día. Celebro mi profesión, con sus desafíos y sus logros silenciosos que no esperan reconocimiento en un calendario. Y celebro a mis amigos… a los reales, a los que están cuando no hay fecha señalada, a los que celebran conmigo un día cualquiera, en cualquier hora del día. Cuando nazca el sentimiento.
No necesito que me programen la felicidad. Mis emociones no entienden de fechas comerciales. Mi vida es la celebración.

*Académico/Profesor de Ingeniería Química de la UdeA.






