Opinión

Estigmatizaciones peligrosas

Estos hechos se dieron justo cuando se avanzaba hacia la fase definitiva de una paz condicionada, una que le permita a Medellín aspirar, por fin, a una tranquilidad estable y duradera.

Ramón Elejalde Arbeláez Opinión/El Pregonero del Darién

Nota de la Dirección: Damos la bienvenida al jurista y académico, Ramón Elejalde Arbeláez, quien a partir de hoy le dará lustre a las páginas editoriales de este medio informativo, al lado de dos prestigiosos médicos, un académico de la Universidad de Antioquia y de un historiador cubano. Tos nos ayudan a fortalecer el pensamiento crítico y nos ofrecen diferentes matices de importantes acontecimientos de la vida diaria en Colombia. La columna Contracorriente del abogado Arbeláez, es una de las opiniones más leídas del país.

Un reconocido senador de la República, de origen antioqueño, ha venido sembrando dudas sobre los resultados electorales del Pacto Histórico en el eje bananero de la querida región de Urabá y en algunas zonas mineras de Antioquia. Y ahí es donde aparece la inconsistencia: no aplica el mismo rasero cuando se trata de analizar lo ocurrido en otras regiones del departamento. Vale la pena detenernos un momento y mirar el panorama completo.

En Medellín, las bandas criminales tienen presencia a lo largo y ancho de la ciudad y del Valle de Aburrá. Eso no es un secreto para nadie. Sin embargo, su accionar resulta más visible en las comunas del nororiente y noroccidente de Medellín. Aun así, el triunfo del Centro Democrático en todas las comunas del noroccidente y en varias del nororiente fue claro, contundente, sin discusión. Y, curiosamente, nadie ha salido a cuestionar esos resultados.

Miremos otro caso: Envigado. Allí, el Centro Democrático obtuvo una victoria amplia frente al liberalismo local, que incluso estuvo cerca de ceder el segundo lugar ante el Pacto Histórico. En su propio terreno, el Pacto les respiró en la nuca. Así podríamos seguir revisando municipio por municipio, voto a voto, en el Valle de Aburrá y en toda Antioquia. Porque si de verdad queremos entender lo que pasó, el análisis debe ser integral, sin recortes convenientes ni lecturas acomodadas para favorecer intereses políticos.

De hecho, habitantes de sectores del norte de Medellín me han comentado algo que no deja de ser significativo: pocas veces habían sentido tanta libertad al momento de votar. Y, al final, de eso se trata la democracia: de que la gente pueda expresarse sin miedo.

Este punto también sirve para desmontar otro argumento que se ha repetido hasta el cansancio. Los detractores de la llamada “paz total” insisten en que todo esto no es más que una estrategia para obtener réditos electorales. Pero los resultados, tercos como son, dicen otra cosa. No encajan con ese relato.

Quienes critican el proceso de paz incluso cuentan con informantes dentro de la cárcel donde están los voceros de las estructuras criminales de Medellín. Pues bien, sería pertinente preguntarles directamente si en algún momento se les ha pedido intervenir en asuntos electorales. El respeto por las víctimas, por la ciudad y por el propio proceso indica que eso no ha ocurrido, ni debería ocurrir jamás.

Ahora bien, no todo puede pasarse por alto. A propósito del proceso de paz, resulta imposible no lamentar lo ocurrido recientemente en la cárcel de Itagüí, donde una celebración vallenata terminó enviando un mensaje completamente equivocado. Fue, sin rodeos, una torpeza enorme. Y más aún en un contexto de alta tensión social, en plena antesala electoral.

Estos hechos se dieron justo cuando se avanzaba hacia la fase definitiva de una paz condicionada, una que le permita a Medellín aspirar, por fin, a una tranquilidad estable y duradera. Por eso, lo ocurrido no solo desconcierta, sino que complica un momento ya de por sí delicado.

Ojalá —y no es un deseo menor— que desde Itagüí surjan salidas sensatas, incluso ingeniosas, que ayuden a destrabar este punto crítico. La ciudad lo necesita, y el proceso también.

Wilmar Jaramillo Velásquez

Comunicador Social Periodista. Con más de treinta años de experiencia en medios de comunicación, 25 de ellos en la región de Urabá. Egresado de la Universidad Jorge Tadeo Lozano

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