El Pacto Histórico en la región de Urabá
La principal crítica constructiva que se debe plantear a la dirigencia del Pacto Histórico en Urabá es la necesidad urgente de ser escuchada y reconocida por la Dirección Nacional.

Carlos Arturo Perea Iris*/ Opinión/El Pregonero del Darién
Haciendo un análisis político valioso y detallado de la situación del Pacto Histórico en la región de Urabá. Como ciudadano y activista sindical de la región, realizaré una argumentación, precisando dos aspectos, especialmente en la diferenciación del Pacto Histórico frente a la política tradicional.
Análisis político: La Configuración del Pacto Histórico en Urabá
La dinámica política del Pacto Histórico (o Colombia Humana) en la región de Urabá es un caso paradigmático de la tensión entre el activismo de base y la política electoral tras el ascenso al poder de Gustavo Petro.
El Momento fundacional y la base social
La dirigencia original y las bases que impulsaron el proyecto de Gustavo Petro en Urabá antes de la segunda vuelta presidencial estuvieron históricamente ligadas a:
Organizaciones Sociales: Movimientos de base con arraigo territorial y demandas sociales específicas.
Activismo sindical: Liderazgos provenientes de sectores laborales y gremiales.
Esta composición inicial le otorgó al Pacto Histórico una legitimidad histórica y programática en la región, diferenciándolo de los partidos tradicionales. Su fuerza radicó en la movilización social, no en las estructuras clientelistas.
Giro pragmatismo y la ampliación post-segunda vuelta
El triunfo en la segunda vuelta representó un punto de inflexión que transformó la composición de la coalición. A la base inicial se sumaron; coyunturalmente, * Sectores No Visibles de Izquierda: Grupos y líderes que, si bien compartían afinidad ideológica, no contaban con la misma visibilidad o capacidad de movilización que el activismo sindical, Y * Actores de la Política tradicional: Elementos provenientes de partidos tradicionales en la región que buscaron alinearse con el nuevo poder central.
Esta última adhesión nos debe llevar a un cuestionamiento ligero que iguale automáticamente al Pacto Histórico con la política tradicional. Es crucial distinguir entre:
* La estructura original y su estructura (ligado a la lucha social).
* El pragmatismo de la ampliación de la coalición (necesario para la gobernabilidad, pero que introduce riesgos).
Riesgos políticos y la necesidad de articulación
La principal crítica constructiva que se debe plantear a la dirigencia del Pacto Histórico en Urabá es la necesidad urgente de ser escuchada y reconocida por la Dirección Nacional.
La falta de articulación entre la base regional histórica y la cúpula nacional genera una vulnerabilidad estratégica. Esto puede crear el espacio propicio para que los grupos y dirigentes de la política tradicional, que históricamente han operado mediante métodos clientelistas:
Intenten Cooptar y Dividir: Mediante el uso de recursos económicos (la «chequera») para «comprar conciencias» y desmantelar la base social del Pacto, tal como ha sido su modus operandi en ciclos electorales anteriores.
Desvirtúen el mandato programático: Al privilegiar los acuerdos clientelistas sobre las demandas de las organizaciones sociales que iniciaron el proyecto.
La dirigencia nacional del Pacto Histórico debe priorizar la consolidación de sus bases sociales y la lealtad a sus líderes fundacionales en Urabá para blindar la coalición contra la injerencia de los grupos tradicionales que buscan perpetuar las prácticas clientelistas. La supervivencia de su diferenciación política depende de ello.
Por ello se hace necesario, especialmente para evitar cuestionamientos ligeros mirar cuales son los riesgos que enfrenta el Pacto Histórico en la Región de Urabá
Pragmatismo Político Se refiere a la flexibilidad táctica y la adaptación de las estrategias para lograr un objetivo superior (e.g., gobernabilidad, aprobación de reformas). Implica hacer alianzas con sectores dispares sin sacrificar los principios fundamentales.
Necesidad de gobernabilidad: Implica aliarse con líderes o grupos que, sin ser ideológicamente afines, son necesarios para obtener mayorías legislativas o respaldo regional. El riesgo es que estas alianzas se conviertan en cooptación, donde el fin de la reforma justifique los medios cuestionables.
Clientelismo Un sistema de intercambio asimétrico de votos o apoyo político por beneficios particulares (puestos de trabajo, contratos, dádivas). Se basa en la lealtad personal o grupal a un líder, no en el programa o la ideología. La Amenaza Tradicional: Se manifiesta cuando los nuevos aliados de la política tradicional buscan intercambiar su apoyo por cuotas de poder (la «chequera» que mencionaste), con el fin de obtener control sobre la burocracia local o los recursos públicos, desviando el foco del Pacto Histórico de su base social.
Según lo anterior el dilema del Pacto Histórico en Urabá, al pasar de ser un movimiento de oposición a ser el partido de gobierno, se enfrenta a este dilema:
Riesgo de confusión: La dirigencia nacional puede justificar la acogida de líderes tradicionales como un acto de pragmatismo (ampliar el apoyo), mientras que, a nivel regional en Urabá, estos líderes pueden estar aplicando clientelismo para desmantelar la base social del Pacto y asegurar sus propios intereses.
Corrupción del Ethos: El clientelismo no solo implica el intercambio de favores, sino que corrompe la narrativa política. Si el Pacto Histórico termina entregando cuotas de poder a quienes históricamente han usado el clientelismo, se debilita su capacidad para presentarse como una alternativa radicalmente diferente a la política tradicional.
La lección de la base: La fuerza histórica del Pacto en Urabá reside en el activismo sindical y social. Si el poder político se negocia con grupos tradicionales en detrimento de la representación de estas bases, el Pacto no solo pierde votos, sino su legitimidad y razón de ser como proyecto de cambio.
En resumen, el pragmatismo debería ser un instrumento para alcanzar las metas programáticas; el clientelismo es un fin en sí mismo: el mantenimiento del poder personal o grupal a costa de los intereses colectivos. El principal reto es evitar que la necesidad pragmática de gobernar se convierta en la aceptación tácita de prácticas clientelistas en regiones estratégicas como Urabá.
*Abogado y activista sindical.





