William Brand, un conservacionista criollo
"Somos una especie que vive en el planeta, hacemos parte de los ecosistemas, no estamos por encima de otras especies, así que a cuidar lo que tenemos” William Brand Castrillón.

(Foto de portada/William Brand C., siempre en busca de la mejor toma)
Al celebrarse hoy miércoles el Día de la Tierra, el periodismo de El Pregonero del Darién, dialogó ampliamente con el ecólogo y ambientalista William Brand Castrillón, quien nos compartió varias de sus expeiencias.
William Brand es un ecólogo hecho en Urabá, se formó en los pantanos, ciénagas, caminos y montañas de esta región, en ella hizo sus estudios profesionales y en ella vive como un rey, sin dinero ni corona, pero en un trono que no cambiaría por nada en el mundo, esta es la vida que eligió y donde vive feliz.
También en estos territorios hizo su tesis de grado, husmeando la vida de los mamíferos en el Parque de Utría. Es un caminante y guardián de la naturaleza, antes que la Universidad de Antioquia le confiriera su título profesional, ya era un conservacionista criollo, forjado en la práctica y la paciencia del observador.

Sus orígenes
William nació hace medio siglo en el municipio de Cañas Gordas, pero a la edad de 14 años llegó a Urabá, tierra que considera su patria chica, ya que sus inicios en su pueblo natal están llenos de nubarrones, por su condición religiosa fue objeto de burlas y malos tratos, por lo que sus recuerdos de niño en ese pueblo, no son los mejores.
Ya en Urabá el muchacho se reveló con la escuela y se negaba ir a estudiar razón por la que su padre, Alberto William Bran Lopera le advirtió que, si no había escuela, entonces para la finca a trabajar, el trabajo era duro y lo hizo recapacitar.
Un día después de mucha meditación, reflexiones y con 19 años sobre sus hombros, vendió una novilla y una mula que poseía, se marchó a Villavicencio a estudiar, pero la dicha solamente le duró dos meses, era un colegio agrícola y las jornadas se extendían hasta la media noche lo que resultó más difícil que el trabajo con su papá.

Luchando por el día día
Regresó a Carepa y se lanzó al rebusque, al trabajo honrado, vendía aguacates, mazorca de maíz asadas, hasta que se conectó con un pariente lejano, Juan Rueda, un fotógrafo que tenía su negoció en este municipio y quien finalmente lo iniciaría en el arte de la fotografía, el cual hoy domina al dedillo.
Fue fotógrafo social en Carepa, en bautizos, primeras comuniones y hasta matrimonios, tuvo su propio negocio y mientras desarrollada todas estas actividades fue validando el bachillerato en el Liceo Luis Carlos Galán donde se graduó con honores. El Primer puntaje en las pruebas Icfes y automáticamente becado para ir a la Universidad de Antioquia, donde salió con el título de ecólogo colgado al cuello, corría el año 2005. Su tesis: Riqueza y Abundancia de Mamíferos en el Parque de Utría.

Por esos días La Corporación para el Desarrollo Sostenible del Urabá (Corpourabá), necesitaba personal para manejo de manglares y ahí estuvo la oportunidad, William se conectó con la Corporación en la que permaneció durante 14 años, hasta su retiro en el año 2017.
De ahí se convirtió en consultor e ingresó a la academia, hoy e instructor del Sena y ofrece diferentes asesorías.
En Corpourabá William Brand intensificó su trabajo pedagógico, educación ambiental y apoyo en general en materia de conservación de las especies de la zona, trabajando especialmente con comunidades rurales. Allí se movió como pez en el agua.

El valor de la educación
Este ecólogo criollo hecho en Urabá, hoy imparte educación a otras generaciones y reconoce que de adolescente cuando no tenía ninguna formación fue cazador, hasta que comenzó a tener conocimiento, primero empírico y luego soportado en la academia, por eso reconoce el valor de la formación, de la pedagogía para que todos nos convirtamos en defensores de los ecosistemas que en realidad es la defensa de la vida, advierte.

Avistamiento de aves
Aprovechando la riqueza natural en la zona, donde solamente en aves existen 800 especies registradas, junto su hermano, amigo, socio y compinche, Carlos Mario Brand Castrillón, conformaron la empresa: Nature Tours, dedicada al avistamiento de aves, si bien hoy varias personas se dedican a este oficio, ellos fueron los pioneros, al punto que han traídos turistas de 17 países, en grupos de uno a cinco, ya que prefieren trabajar con pocas personas para mejor disfrute de los recorridos, tiempos de observación y tomas de registros gráficos y fílmicos en general.
Con los turistas han recorrido la finca de la familia, La Alborada en la vereda La Cristalina de Carepa, Mutatá, la vereda El Guineo de Apartadó y corredores del Río León.

Un paraíso urbano
William Brand vive en el barrio Los Pinos de Carepa, lo acompañan dos perros y una perra adoptada que llegaba en busca de comida, hasta que un día resolvió quedarse y fue imposible no aceptarla, rápidamente se integró con dos gatos más y armaron equipo sin mucha dificultad. También está su inseparable compañera de viaje, su hija Julieta a quien despecha con esmero y entrega cada día para el colegio.
Allí ha fundado su propio paraíso en medio de un exuberante jardín, siempre florecido, con aromáticas, papayos, limón, plátano, caña, mangos y hasta cocos, disfruta de unos atardeceres de postal, lo ronda el sol, la luna, guacamayas, halcones, gaviotas, a las que persigue con su cámara siempre lista en busca de la mejor toma. Ya tiene ojo de águila para la fotografía.
Allí edificó su trono donde es rey indiscutible, la corona se la puso la naturaleza, lo demás es irrelevante, son muchas cosas que el dinero no puede comprar, tiene, paz, serenidad, tranquilidad, sosiego y armonía.

Avistamiento inolvidable
De los miles de avistamientos que ha hecho en su trasegar en defensa de la naturaleza, recuerda con nitidez el día que se encontró cara a cara con un Correcaminos, una ave bastante escasa y difícil de ver, ocurrió en Mutatá y ese encuentro lo marcaría para siempre.
Dos pasiones absorben la vida de este conservacionista, la naturaleza en todo su esplendor y las motos de alto cilindraje para viajar por el país cortando el viento libre, al ritmo de paisajes inolvidables, de postales irrepetibles, de extraños encuentros con especies, páramos, desiertos, ríos, mares, lagunas, humedales y el canto incesante de pájaros que saltan de todos lados, tanto urbanos como rurales.

El celebrarse este miércoles 22 de abril el Día de la Tierra, el clamor de William Brand es cuidar lo que queda del medio ambiente, advierte que ya estamos en déficit, que nos hemos gastado por adelantado los recursos de 20 o 30 años y esa es una mala señal.
Así va el mundo, unos destruyendo, otros construyendo, mientras las grandes industrias, la minería legal e ilegal, la tala indiscriminada de árboles, la contaminación, destrucción de humedales, ríos y mares se hace imparable, hombres como William Brand Castrillón, siguen insistiendo con terquedad en la importancia, la necesidad de cuidar, de preservar lo que aun nos queda, para seguir observando, disfrutando de las bellezas que a diario nos regala la madre tierra.
“Somos una especie que vive en el planeta, hacemos parte de los ecosistemas, no estamos por encima de otras especies, así que a cuidar lo que tenemos” mensaje de William Brand Castrillón con motivo del Día de la Tierra.
Reportaje gráfico de William Brand Castrillón.









Carepa Antioquia-abril de 2026.






