Agricultura

El dilema del cacao: altos precios y silencio colectivo

No hay una publicidad grande que beneficie al campesino donde él pueda promover sus productos y la transformación del grano de cacao en chocolate, chocolatina, bombonería.

Marínela Gómez/Opinión/El Pregonero del Darién

El dilema del cacao: altos precios, silencio colectivo y abandono rural.

Desde tiempos inmemoriales, en la agricultura colombiana, se han vivido picos de efervescencia y calor en cuanto los precios de los productos agropecuarios tanto de la ganadería como del café, que son los productos que repuntan en las ventas nacionales, hay otros picos que también representan algo para la economía nacional como la panela, el cacao, la papa, en fin, que mueven ciertas regiones del país.

Entonces cuando hay demasiada demanda de cacao, es decir, el precio está alto, todo el mundo quiere sembrar, cultivar y ser cacaocultor, sin embargo, cuando el precio está bajo viene el rasgar de vestiduras y decimos: ese cultivo no sirve y seguidamente se tala la plantación. No estamos preparados psicológicamente en el ámbito agrario para ser resilientes, (ojo, no todos somos así) sin embargo no contamos con un sistema que permita regular el exceso de siembra de ciertos productos o en su defecto que regule los precios para cuando haya alta producción y se pueda comercializar bien. ¿Por qué?

Cuando hay un aumento en los precios nadie se reporta, nadie dice nada, nadie se queja, nadie propone, nadie pregunta, nadie se indispone, desde la comodidad de los buenos ingresos somos ciegos y conformes; cosa distinta pasa cuando los precios de los productos caen, todo el mundo se indispone, se queja, tiene algo que decir o sugerencias que aportar. Cuando los precios están altos todos quieren dirigir, sin embargo, cuando los precios están bajos todos quieren evadir las responsabilidades y sálvese quien pueda. ¿Será?

Como cacaocultora colombiana expreso con profunda tristeza el hecho de que cuando los precios están bajos tengamos algo que decir, pero cuando los precios son altos la comodidad de los buenos ingresos no nos permite ver más allá de nuestras narices.

Mi pesar va un poco más allá. No he visto a algún influencer que le haga publicidad al cacao, un producto que mueve algunas economías locales y regionales y, que pudiera ser nacional, que es amigable con el medio ambiente, genera empleo, reforesta, sustituye cultivos de uso ilícito y es un superalimento. Sin embargo, una bebida saborizada con unas vitaminas imaginarias si tiene un espacio relevante en las diferentes plataformas y medios audiovisuales. ¿Algo has visto?

No hay una publicidad grande que beneficie al campesino donde él pueda promover sus productos y la transformación del grano de cacao en chocolate, chocolatina, bombonería, aromáticas, licores, insecticidas, herbicidas, fertilizantes, en fin. No existe. ¿Existe?

Algunos campesinos con recursos propios producen una pasta de chocolate y la venden a precios que ni siquiera son competencia para las grandes superficies. ¿Por qué?

Tenemos unas asistencias técnicas que nos repiten hasta el cansancio que hay que ser más productivos cuando el precio está bajo, en realidad nos venden la necesidad de fertilizar de manera química, luego nos dicen el Cadmio* es un elemento muy pesado para la salud humana. ¿Suena contradictorio?

Los técnicos están preparados y capacitados para decir lo que tienen que decir, sin embargo, mandan a fertilizar con marcas de grandes superficies, piden utilizar productos de marcas reconocidas, costosos y, en la práctica, los que más infringen las normas básicas de la salud humana, los lineamientos que rigen los estándares de calidad internacional y nacional. ¿Por qué los técnicos no están preparados para hablar de los riesgos de la fertilización industrial?

El cacao tiene que tener bajo Cadmio*, ojalá nada, niveles del PH y acidez parejos, es decir, ninguno por debajo o por encima el uno del otro, en la tierra estar nivelados, la nutrición del cultivo debe ser constante, entre otros; al final, con esos productos que nos recomiendan no se pueden manejar la calidad exigida, cantidad si calidad no. ¿Tiene alguna lógica el asunto?

Por otro lado, existe la fertilización orgánica, nada promovida y para la asistencia técnica inconveniente. ¿Por qué?

Tenemos la cultura, la mala conducta de comprar productos de fertilización costosos, suponemos que al tener un precio alto entonces sí va resolver la necesidad que el cultivo tiene, no obstante, un cacaocultor se puede defender con lo que él mismo produce en la finca, parcela o lote de una manera económica. ¿Por qué no se promueve?

Soy colombiana, mujer rural, empresaria agropecuaria, soltera, madre de dos hijas, abuela de dos nietos, tengo 43 años, sin títulos universitarios, aprendiz todos los días y aun así veo la generación sucesora muy rezagada en comparación a cuando la revolución industrial se presentó.

¿Será que cada vez somos mas dependientes?… líbranos señor.

*Es un metal pesado tóxico, clasificado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) entre los 10 productos químicos más peligrosos para la salud pública. (IA).

Wilmar Jaramillo Velásquez

Comunicador Social Periodista. Con más de treinta años de experiencia en medios de comunicación, 25 de ellos en la región de Urabá. Egresado de la Universidad Jorge Tadeo Lozano

Artículos destacados

Botón volver arriba