Camino del centenario: entrada de Fidel a La Habana
Nuestro poderoso y nada humanitario vecino del norte trata de ahogarnos y llevarnos al desespero para que seamos quienes pongamos fin a la revolución.

Juan Hernández Machado*Opinión/El Pregonero del Darién
Una de las primeras decisiones del Comandante en Jefe Fidel CastroRuz cuando se conoció la huída del tirano Batista, el primero de enero de 1959, y por ende, el triunfo de la revolución cubana, fue ordenarles a los comandantes Ernesto Che Guevara y Camilo Cienfuegos, que se encontraban con sus respectivas tropas en el centro de Cuba, salir de inmediato para la capital cubana a ocupar centros militares estratégicos mientras él iniciaba el avance desde Santiago de Cuba en lo que pasó a la historia como la Caravana de la Libertad.
El ocho de enero de 1959 la Caravana hacía su entrada en las afueras de nuestra capital y Camilo fue a unirse a su comandante para participar en la entrada, que se convirtió en una fiesta popular- como había sido en el resto del país- donde los habitantes daban la bienvenida con banderas, vítores, ofrendas y otros saludos a los integrantes del ejército de pueblo que había hecho posible el derrocamiento de la dictadura.
Luego de visitar el legendario yate Granma, surto en la bahía habanera, y recorrer otras partes de La Habana, llega al campamento de Columbia, sede de la nefasta dictadura, donde lo esperaba un mar de pueblo.

Allí se producen dos hechos importantes. En medio de su alocución al pueblo, el comandante se vira hacia Camilo Cienfuegos, que estaba a su lado, y le pregunta ¿Voy bien, Camilo?, muestra de la confianza del líder histórico de la revolución en su comandante guerrillero, y habanero por demás, que había demostrado fidelidad absoluta a la causa revolucionaria desde que se incorporara a la misma.
El otro hecho fue que se produjo un lanzamiento de palomas, algo característico de los colombófilos para conmemorar celebraciones importantes- como la que se estaba produciendo- pero dos palomas, en lugar de remontar el vuelo y dirigirse a otros lugar como es lo habitual en esos casos, se quedaron posadas sobre el hombro de Fidel.
Esto ha tenido muchas lecturas a lo largo de estos años, en dependencia de la filiación y creencia religiosa de quien opine, pero, sin dudas, el hecho representó un símbolo de que ese dirigente, que ya había mostrado con creces desde 1953 lo que era capaz de hacer por el pueblo de Cuba, traería la paz y el bienestar a su pueblo.
Y como elemento muy importante desde el punto de vista histórico, de la fotografía y también de la filatelia se encuentra la foto que exponemos a continuación.
Mientras avanzaban hacia el centro de la capital cubana desde su entorno, el fotógrafo Luís Korda sacó esta histórica foto, según consta en el libro Cien imágenes de la revolución cubana (1953- 1996), editado por la Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado y el Instituto del Libro en 1996. Luís era asociado de los Estudios Korda, fundados en 1956.

Es la imagen de estos dos dirigentes más difundida en sellos y elementos postales. Se usó en el sello para un juego de 36 tarjetas emitidas en el año 1979 y también para el sello de 50 tarjetas enteros postales emitidas en el año 2008 por el aniversario 50 del triunfo de la revolución.

Y también ha sido utilizada para la confección de emisiones postales de países hermanos dedicadas al triunfo de nuestra revolución, como estas de Nicaragua, Laos y Vietnam.
En estos difíciles momentos por los cuales está atravesando nuestro país es importante recordar que nuestro Comandante en Jefe nos advirtiera en ese histórico discurso del ocho de enero de 1959 que si difícil había sido derrocar al tirano, más difícil sería el camino que teníamos por delante para construir la Cuba que realmente queríamos todo.
Nuestro poderoso y nada humanitario vecino del norte trata de ahogarnos y llevarnos al desespero para que seamos quienes pongamos fin a la revolución.
El solo hecho de que a más de 65 años de distancia de la entrada de nuestro comandante invicto a la capital cubana nos mantengamos resistiendo pese a todas las medidas que nos han impuesto- y otras que seguro vendrán de diferentes formas- es la mejor prueba de lo que es la revolución cubana, su identificación con el pueblo y nuestra disposición a seguir resistiendo, rectificando errores cometidos y adoptando las medidas necesarias para salir de este difícil momento hacia estadios más florecientes y beneficiosos para Cuba.
*Juan Hernández Machado es contador, planificador y graduado en idioma inglés. Analista político internacional, Premio Nacional de Filatelia 2012 y miembro de la UNEAC. Autor de once libros publicados en Cuba y Colombia, con artículos en medios de varios países. Colaborador del periódico digital El Pregonero del Darién.





