Opinión

Un camagüeyano hace historia en el Cerro habanero

Juan Hernández Machado*Opinión/El Pregonero del Darién

Como  soy camagüeyano y desde 1999 estoy desarrollando mi actividad filatélica e histórica en el municipio Cerro de la capital cubana,  este episodio me resulta muy interesante.

Quien visita a Cuba encontrará una permanente y sólida campaña de enfrentamiento contra el mosquito Aedes Aegypti, agente transmisor del dengue y de otras enfermedades bastante molestas. Pero la misma comenzó en el siglo XIX cuando el sabio cubano Carlos J. Finlay demostró la peligrosidad de ese asesino volante.

Este médico,  camagüeyano  de nacimiento,   fue el más profundo e intenso investigador sobre la fiebre amarilla en la época. Hizo sus estudios secundarios en Rouen, Francia y se graduó de Doctor en Medicina en el Jefferson Medical College  de Filadelfia en 1855. Incorporó su título a la Universidad de La Habana dos años después.
Sus detalladas investigaciones y pruebas en diferentes lugares, incluyendo en la Zanja Real de la localidad del Cerro en La Habana, lo llevaron a identificar al mosquito Aedes Aegypti como el agente transmisor   de tan peligrosa enfermedad.

En 1881 fue el representante del Gobierno colonial cubano en la Conferencia Sanitaria Internacional en la capital de los Estados Unidos y allí presentó su teoría de la transmisión de la enfermedad por un agente intermediario, pero sin mencionar al mosquito. No obstante, la frialdad y el escepticismo fueron el pago de sus desvelos.

En Cuba continuó sus investigaciones y también determinó que quien fuera picado por ese mosquito quedaba inmunizado contra futuros ataques de la enfermedad, naciendo de allí la idea de la vacuna contra la misma.

Sin embargo, fue sólo luego de 20 años, durante la ocupación estadounidense de la isla de Cuba, que el Dr. Finlay pudo probar sus teorías al nombrarse la Comisión Cubana de la Fiebre Amarilla y siguiendo sus indicaciones se hizo la guerra a ese mosquito y se aislaron los enfermos, desapareciendo la enfermedad de Cuba en sólo 7 meses.

Esa experiencia fue llevada a Panamá para facilitar el completamiento de la construcción del canal y dio resultados, reconociéndose con una placa la contribución del Dr. Finlay al éxito de esa magnífica obra de ingeniería.

Por esos éxitos, el día del nacimiento del sabio cubano, 3 de diciembre, es considerado como el Día de la Medicina en varios países de nuestra América.

Finlay vivió en Cerro No. 505 (antiguo) y tenía el laboratorio para sus investigaciones en Tulipán No. 13 (antiguo)

A más de 100 años de esa épica batalla de Finlay y mientras que el mismo mosquito nos  amenaza con la transmisión de otras mortíferas enfermedades, la filatelia cubana nos permite conocer el aporte de la Zanja Real del Cerro a la medicina cubana gracias a la obra de este incansable investigador camagüeyano.

Nuestro correo ha hecho varias emisiones postales para  rendir homenaje a este gran sabio, desde 1934, por el Centenario de su nacimiento, hasta el año 2002.  

Wilmar Jaramillo Velásquez

Comunicador Social Periodista. Con más de treinta años de experiencia en medios de comunicación, 25 de ellos en la región de Urabá. Egresado de la Universidad Jorge Tadeo Lozano

Artículos destacados

Botón volver arriba