El mundo en 2025: El fin del mundo basado en reglas
Ochenta años después de 1945, las grandes potencias abandonan el multilateralismo y legitiman el uso directo de la fuerza. Estados Unidos, creador del sistema, encabeza ahora su desmonte.

Carlos Alberto Patiño*/Análisis de la noticia/razonpublica/El Pregonero del Darién
Del orden de posguerra a la ley del más fuerte
El año 2025 cierra en medio de un giro profundo en la política mundial que no siempre se percibe con claridad en el flujo diario de noticias.
Hace ocho décadas terminó la Segunda Guerra Mundial y se instauró un orden internacional sostenido en reglas, derecho internacional y cooperación multilateral. Hoy, ese ciclo llega a su agotamiento.
Las principales potencias han reivindicado el derecho a actuar según el alcance de sus capacidades militares y sus intereses geopolíticos, regionales y globales. Con ello, dejan atrás el sistema basado en normas jurídicas compartidas y reafirman una concepción centrada en la potestad soberana del Estado, que no equivale al respeto del derecho internacional.
La guerra en Ucrania y la entente autoritaria
Este viraje se aceleró con la invasión rusa a gran escala contra Ucrania. Moscú actúa respaldado por una alianza que comparte el propósito de alterar fronteras, desconocer soberanías y redefinir el reconocimiento internacional de los Estados según intereses geopolíticos y geoeconómicos.
Entre quienes respaldan a Rusia figuran Corea del Norte, China, Irán y Bielorrusia, junto con otros países que prestan apoyo directo. Sobre esta base, varios analistas han descrito el eje Moscú–Beijing como una entente autoritaria, integrada por regímenes abiertamente autocráticos, con capacidad nuclear y trayectorias ligadas a partidos comunistas que operan o han operado como Estados-partido antihegemónicos en el corazón de Eurasia.

Estados Unidos: del garante al revisionista
Hasta comienzos de 2025, podía afirmarse que las democracias occidentales intentaban evitar el retorno de la guerra, como lo había planteado el gobierno de Joe Biden. Sin embargo, se produjo una ironía histórica de gran calado: Washington, arquitecto del orden multilateral, modificó su postura.
El segundo mandato de Donald Trump marcó un quiebre. Estados Unidos critica abiertamente a la ONU y a las cortes internacionales, suspende el programa de USAID y busca entendimientos con potencias contrahegemónicas. Aunque el discurso presidencial apela a un nacionalismo aislacionista, en la práctica se privilegia el uso directo del poder. Cuatro decisiones confirman este cambio:
El retorno explícito al expansionismo territorial, con menciones a Canadá, Groenlandia y el Canal de Panamá, recibidas con alarma por esos países.
La descalificación de organismos internacionales y la imposición de sanciones a jueces y funcionarios extranjeros.
La alineación de Washington con Rusia en la guerra contra Ucrania, desconociendo la condición de víctima del crimen de agresión.
La reivindicación de una visión imperial del siglo XIX, visible en la exaltación de figuras como McKinley, Theodore Roosevelt o Andrew Jackson, y en el uso recurrente de aranceles.
El giro quedó consignado en la Estrategia de Seguridad Nacional publicada en 2025. El documento no solo confirma la ruptura con el multilateralismo, sino que anuncia distancias con aliados europeos, descritos como una civilización en decadencia. Además, reafirma el derecho de Estados Unidos a intervenir en América Latina mediante el llamado “corolario Trump” de la doctrina Monroe.
A esto se suma una visión de la política como negocio lucrativo, que equipara el gobierno con la gestión empresarial. La influencia de figuras como Steve Witkoff o Jared Kushner ilustra esta deriva, con consecuencias preocupantes en materia diplomática.
Europa y el nuevo escenario global
El beneplácito del Kremlin frente a esta estrategia no fue accidental. Rusia confirma así su propósito de imponerse en Ucrania y de reservarse el derecho a agredir a Estados que no reconozcan sus intereses.
El cuadro se completa con la debilidad de varios Estados europeos —Reino Unido, Alemania, Francia, Italia— que reaccionan con lentitud frente a desafíos que hace un siglo habrían definido el rumbo mundial.
El año 2025 marca la constatación de que el periodo de estabilidad posterior a 1945 llegó a su fin. El orden basado en reglas se desvanece, sustituido por un mundo en el que el poder vuelve a imponerse sobre el derecho.

*Profesor Titular de la Universidad Nacional de Colombia.






