Opinión

Solidaridad con Palestina, nuevos pasos en la dirección correcta

Pero más allá de las declaraciones hay acciones que realmente afectan al gobierno sionista, bien en su capacidad de actuar, en su economía, en su defensa o en su prestigio internacional.

Juan Hernández Machado*Opinión/El Pregonero del Darién

El mundo es testigo, desde hace casi dos años, del genocidio que está cometiendo el gobierno de Israel- con el apoyo decidido en todos los aspectos del gobierno de los Estados Unidos de América- contra el pueblo palestino en la Franja de Gaza.

Muchas han sido las voces de denuncia, condena y de exigencia a la comunidad internacional para poner fin al mismo. Pero…. lamentablemente, los sionistas de Tel Aviv han logrado transitar impunemente este período debido al apoyo internacional que han tenido.

Apoyo que ha sido abierto, como el brindado por Estados Unidos, y en otros casos enmascarado o poco conocido, como el de países que condenan lo que hacen mientras que de sus respectivos territorios salen buques con mercancías para Israel y se concertan acuerdos económicos y de colaboración con el gobierno del primer ministro Benjamín Netanyahu.

Esto, para no hablar de las diferentes versiones de proyectos de paz entre Israel y varios de sus países vecinos que los “inocentes” funcionarios promueven y que no cejarán en su empeño hasta que no los comprometan a todos.

Sin embargo, hay organizaciones y personas con buen sentido común que al valorar lo que viene ocurriendo en Palestina por parte del gobierno sionista de Israel, se han dado cuenta que aunque hay que denunciar, condenar y exigir a todos los niveles posibles internacionalmente, y ante la ineficacia de organizaciones inernacionales de adoptar medidas en su contra, solo actuando contra ese gobierno de diferentes formas se podría forzarlo a detener la masacre que comete desde octubre de 2023 contra el pueblo palestino.

Masacre que, a las decenas de miles de bajas provocadas por las bombas y otros artefactos explosivos, ya se comienzan a contar en cifras altas las producidas por el hambre, mientras centenares de camiones cargados con ayuda humanitaria esperan fuera de los límites de la
Franja de Gaza por la autorización del señor primer ministro de Israel y sus estrechos seguidores.

Y, ¿qué se puede esperar de un gobierno cuando su ministro de finanzas Bezalel Smotrich le dice al resto del gabinete en una reunión celebrada hace pocos días que los civiles en Gaza “deberían ser dejados a que se mueran de hambre o rendirse”? Más claro, ni el agua.

En varios de nuestros comentarios anteriores hemos hecho alusión a este tema y hemos llamado a incrementar este tipo de medidas. Y es que esta forma de actuar no es nada nuevo, lo que sucede es que quienes durante muchos años no han vacilado en hacer uso de este instrumento contra quienes se les oponen son los países capitalistas, con los Estados Unidos a la cabeza.

Sin embargo, los que en una ocasión fueron llamados países del Tercer Mundo, que son la mayoría y que han demostrado su pujanza a través de los años, así como determinados países capitalistas más moderados, han aprovechado poco esta posibilidad a su disposición.

Vale la pena reiterar que el paso fundamental es determinar realmente quién es nuestro amigo.

Mientras que se siga considerando que el gobierno estadounidense realmente tiene buenas intenciones respecto al pueblo palestino y quiere que se logre un acuerdo justo para todos que traíga la paz definitiva a esa parte del Oriente Medio, seguiremos teniendo problemas porque la historia de los últimos 70 años registra todo lo contrario.

Si el gobierno israelita actúa como lo hace es porque los respectivos gobiernos estadounidenses en estas siete décadas, con su decidido apoyo en todos los sentidos, ha propiciado que se convierta en un poder regional importante.

Pero más allá de las declaraciones hay acciones que realmente afectan al gobierno sionista, bien en su capacidad de actuar, en su economía, en su defensa o en su prestigio internacional.

Sin duda alguna, el mejor y más consistente ejemplo lo aportan los Hutíes de Yemen. Un país desgastado por la guerra imperial impuesta por Estados Unidos y aliados árabes desde el año 2015, que fue capaz de derrotarla, que ha sido capaz de detener el tráfico marítimo por el Estrecho de Bal El Mandeb y el Mar Rojo con destino a Israel, que logró desprestigiar a la poderosa Armada estadounidense en ese teatro de operaciones y que desde que firmara el acuerdo con el gobierno de Trump, que detuvo los ataques entre ellos, ha sido sistemático en los ataques coheteriles contra blancos militares y contra el aeropuerto Ben Gurión en Israel.

Todo lo anterior, a costa de sufrir continuos ataques por parte de Israel contra instalaciones económicas, militares y civiles que le han causado grandes pérdidas materiales, así como un buen número de muertos y heridos.

Tanto ha sido su éxito que hasta medios de comunicación sionistas han reconocido que el gobierno de Netanyahu ha sido incapaz de detener a los Hutíes en su empeño por solidarizarse con sus hermanos palestinos.

Dentro de la Comunidad Europea existen voces que piden el reexamen de las relaciones económicas con Tel Aviv. Algunos países han adoptado algunas medidas, pero no se ha logrado aún ese paso significativo, aunque lo hecho no deja de ser pasos importantes en la dirección correcta: sancionar al gobierno de Israel por el genocidio que continúa cometiendo contra el pueblo palestino.

No obstante, cuando a nivel de gobierno o de coalición de gobiernos no pueden adoptarse las medidas que hacen falta, hay actitudes dignas en el plano individual que merecen ser mencionadas.

Estas son la renuncia a su cargo del titular de Asuntos Exteriores de Países Bajos, Kasper Veldkamp, por que su gobierno no logró ampliar las medidas contra la ocupación israelí en Gaza. A él le siguieron Eddie van Heum (Asuntos Sociales), Judith Ottermark (Interior), Ebbo Bruins (Educación) y Daniel Jansen (Sanidad), además de otros funcionarios de menor categoría. Dichas renuncias de miembros del partido Nuevo Contrato Social, afectan la coalición que se formara para gobernar ese país hace un año.

Anteriormente Países Bajos había prohibido la entrada al país de los ministros sionistas Itamar Ben-Gvir y Bezalel Smotrich, así como había declarado a Israel como una amenaza para la seguridad nacional.

Y los organizadores de NEDS, la mayor exposición militar que Países Bajos realiza anualmente en la ciudad de Róterdam con énfasis en el sector naval, anunciaron que las empresas de Israel no podrán participar este año en el evento planificado para el 20 de noviembre próximo. Anteriormente habían participado contratistas como Aerospace Industries, Elbit Systems y Rafael, todos implicados en el desarrollo de armamentos utilizados en el genocidio contra el pueblo palestino.

Esa es una acción importante porque las relaciones de las principales empresas productoras de armamentos de Israel tienen una estrecha relación con muchos países europeos.

Un ejemplo tan solo. La semana pasada, Palestine Chronicle dio a conocer que mientras que el gobierno británico había anunciado que se uniría a Canadá, Francia y Australia en reconocer al Estado palestino durante la próxima Asamblea General de la ONU en septiembre por las acciones de Israel contra los palestinos y a pesar de que su secretario del exterior declarara el año pasado que suspenderían 30 licencias de exportación de armas a Israel, otras 320 licencias continúan vigentes, algunas que incluyen componentes para los aviones F-35 de Israel que tanto daño han causado no solo a los palestinos sino a libaneses, sirios y yemenitas.

Según la fuente, el lobby judío ha sido un principal contribuyente del gobierno además de tener acciones en compañías productoras de armamentos por valor de $ 121 millones de libras esterlinas; dichas compañías han tenido una activa participación en la campaña militar israelita en la Franja de Gaza. Ahora, el gobierno británico está bastante avanzado para finalizar un contrato por dos billones de libras esterlinas con Elbit Systems de Israel.

Siguiendo en Europa, recientemente el Fondo Soberano de Noruega, que hasta el 30 de junio pasado participaba en las actividades de 61 compañías de Israel, suspendió recientemente su participación en once de las mismas, y en los últimos días anunció retirarse de seis más- el grupo estadounidense Caterpillar y los bancos israelíes Bank Hapoalim, Bank Leumi, Mizrahi Tefahot Bank, First International Bank of Israel y FIBI Holdings- como protesta por la masacre de Israel en Gaza y el incremento de acciones de ocupación en Cisjordania.

En el caso de Caterpillar, se considera inaceptable que la maquinaria que ellos producen sea usada por Israel para violaciones sistemáticas del derecho internacional humanitario en Gaza y en Cisjordania, mientras que los bancos han contribuido a la expansión de los asentamientos israelíes en la Cisjordania ocupada.

Esa desinversión pudiera incrementarse porque el Fondo acordó revisar cada tres meses si las compañías restantes cumplen con los principios de política de Noruega.

Y en cuanto a acciones individuales de ciudadanos normales, aunque no afectan la estabilidad de un gobierno, pero sí su credibilidad ante el mundo, el pasado 16 de agosto, durante un partido de la Copa de las Naciones de baloncesto en silla de ruedas que tenía lugar en Colonia, Alemania, miembros del equipo británico dieron la espalda a la bandera de Israel durante la interpretación del himno de ese país antes de iniciar el evento.

Un gesto de este tipo por personas limitadas físicamente que buscan en el deporte un aliciente para sus vidas, dice mucho.

Por otra parte, el gobierno de Turquía decidió el pasado 2024 suspender el comercio con Israel, que se valoraba en unos siete mil millones de dólares anuales. Ahora, las autoridades portuarias de ese país solicitan a los agentes marítimos cartas que certifiquen que sus buques no tienen relación con Israel y que no transportan carga militar ni peligrosa hacia ese país. Esta medida, según fuentes de prensa, se aplica a todos los puertos turcos.

Y hay medidas que se han dispuesto para contrarrestar la guerra mediática de Israel y sus simpatizantes tanto a través de las redes sociales como en manifestaciones, mítines y actividades similars.

Se conoció que el primer ministro de Australia canceló la visa concedida solo dos semanas antes al diputado israelí Simcha Rothman que planeaba asistir a un evento de la comunidad judía en Australia. Además, no se le permite la entrada a ese país durante los próximos tres años.

Anteriormente ese gobierno había revocado la visa al empresario Hillel Fuld, que planeaba dar discursos en Sídney y Melbourne con fines de recaudación de fondos para Israel. En ambos casos, las autoridades australianas consideraron que dichas personas podrían alternar el orden público y las medidas causaron malestar al primer ministro Netanyahu, que protestó, sobre todo por el caso de Rothman.

En nuestro continente, el gobierno brasileño decidió no aprobar la acreditación del nuevo embajador de Israel en su país, acción condenada por la Cancillería de Tel Aviv, la que en su comunicado no escondió que a pesar de la posición del gobierno brasileño ellos continúan trabajando con numerosos sectores amigos de Israel en Brasil, donde destaca el “ilustre” señor Bolsonaro.

Y también dentro de los Estados Unidos, principal aliado del gobierno sionista de Israel, se han producido recientemente nuevas acciones en la dirección correcta contra el genocidio que se comete con el pueblo palestino.

El diario The Washington Post publicó recientemente un reportaje que incluía los nombres de más de mil niños palestinos asesinados en Gaza desde octubre de 2023, a partir de las informaciones del Ministerio de Salud de Gaza provenientes de los registros de hospitales y morgues y fuentes familiares.

Que un prestigioso medio de la gran prensa estadounidense haya dado ese paso – medio que en el pasado desenmascaró diferentes acciones incorrectas e ilegales de gobiernos anteriores de Estados Unidos- es importante porque resquebraja la campaña de propaganda de Israel y Estados Unidos en cuanto a los más de 62 mil muertos en Gaza desde que iniciara esta última etapa de genocidio contra los palestinos.

En otra acción también importante porque es la reacción solidaria de trabajadores, recientemente varias decenas de empleados de Microsoft se manifestaron en la sede de la compañía, en Redmont, Washington, por los vínculos de la misma con el gobierno de Israel.

Varios empleados fueron despedidos por esas actividades; 18 fueron detenidos por la policía y la principal denuncia es que Israel se sirve de los servidores de Microsoft para almacenar millones de llamadas telefónicas de palestinos para poder identificar objetivos que puedan, posteriormente, ser cazados por los aviones y drones, así como por los operativos de las fuerzas especiales sionistas en la Franja de Gaza.

La compañía se comprometió a revisar este aspecto, pero que lo cumpla o no es harina de otro costal porque no es la primera vez que se denuncia la participación de la misma en diferentes proyectos militares con Israel.

Como puede ver, amigo lector, esas medidas no pueden calificarse como algo trascendental porque no causan gran daño al gobierno de Israel. Sin embargo, son pasos en la dirección correcta y es lo que debieran hacer el resto de los países con gobiernos dignos- es lógico que los aliados de Israel que también son responsables del genocidio que está cometiendo no participen, los sindicatos, partidos y toda persona que comprenda que desde octubre de 2023 el gobierno de Benjamín Netanyahu no sigue una cruzada religiosa, no trabaja en beneficio de su pueblo, sino, al contrario, se gana su repudio por buscar el predominio de sus intereses particulares.

*Historiador cubano y Premio Nacional de Filatelia 2012 y miembro de la Unión de Historiadores de Cuba/agosto 2025

Wilmar Jaramillo Velásquez

Comunicador Social Periodista. Con más de treinta años de experiencia en medios de comunicación, 25 de ellos en la región de Urabá. Egresado de la Universidad Jorge Tadeo Lozano

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