Presidente Petro defiende su política de paz tras lo sucedido en Amalfi, Antioquia
Petro defiende la paz tras ataque en Amalfi y promete apoyo a familias de policías.
23 de agosto de 2025
El presidente Gustavo Petro se pronunció nuevamente tras el ataque en Amalfi, Antioquia, que dejó 13 policías asesinados mientras cumplían labores de erradicación manual de cultivos ilícitos. El mandatario defendió su política de paz, aseguró que no se arrepiente de buscar diálogo con grupos armados ilegales y confirmó apoyo a las familias de las víctimas.
Un ataque planeado con antelación
La estrategia de las disidencias
Según Petro, la emboscada fue producto de una planificación meticulosa por parte de las disidencias al mando de alias “Calarcá”. Los atacantes habían enterrado cilindros explosivos a un metro de profundidad en el punto de aterrizaje del helicóptero que transportaba a los uniformados. Además, habían construido trincheras previamente, lo que indica que el ataque estaba previsto con antelación y no fue un hecho fortuito.
El presidente explicó que en videos grabados por los propios policías se observa cómo la fuerza pública ocupó posiciones defensivas en la zona. Sin embargo, los atacantes habrían anticipado el aterrizaje del helicóptero o incluso interceptado comunicaciones para garantizar el éxito de la emboscada.
Alias Calarcá, en la mira
Las investigaciones señalan a las disidencias del Frente 36 del Estado Mayor Central, bajo el mando de alias “Calarcá”, como responsables del atentado. El ataque representó un golpe directo a la Policía Nacional y evidenció la capacidad de fuego y coordinación de los grupos armados en la región.
Compromiso con las víctimas
Apoyo a las familias de los policías
El presidente Petro expresó solidaridad con los familiares de los 13 uniformados asesinados y garantizó acompañamiento del Estado. “Lloro por las familias de los jóvenes sacrificados, se suman al más de millón de asesinados latinoamericanos en esta mal llamada guerra contra las drogas”, afirmó.
El mandatario señaló que estas muertes son parte de una tragedia continental que refleja los costos humanos de una estrategia que considera fallida. “El mundo debe valorar este sacrificio de nuestro pueblo maravilloso que queda en soledad”, añadió.
La llamada “guerra contra las drogas”
Petro insistió en que el verdadero motor de fortalecimiento de los grupos ilegales no son los diálogos de paz, sino el aumento del consumo mundial de cocaína, especialmente en Europa. Enfatizó que Colombia ha sido la principal víctima de una estrategia global ineficaz, cargando con la mayor cuota de muertos y sacrificios.
Política de paz y lucha contra los cultivos ilícitos
Defensa de la agenda de paz
En su intervención, el jefe de Estado reafirmó: “Nadie debe arrepentirse de buscar la paz”. Defendió los acercamientos con estructuras ilegales como un esfuerzo necesario para reducir la violencia y proteger a la población civil.
Petro enfatizó que su búsqueda de diálogo no debilitó al Estado, sino que respondió a un contexto internacional que alimenta la cadena del narcotráfico. “Busqué hablar con ellos para que dejen la violencia y no me arrepiento”, subrayó.
Balance de la erradicación
El presidente también presentó un balance sobre la evolución de los cultivos de coca en Colombia. Recordó que durante el gobierno de Juan Manuel Santos la cifra se redujo a poco más de 100.000 hectáreas, pero en el gobierno de Iván Duque se disparó a 230.000 hectáreas. Actualmente, el país registra cerca de 250.000 hectáreas.
En contraste, destacó que más de 8.000 familias campesinas se han sumado a programas de erradicación voluntaria, un modelo que el Gobierno impulsa como alternativa sostenible frente a la erradicación forzada.
Un país atrapado en la violencia del narcotráfico
Retos y responsabilidades
El mandatario insistió en que todas las acciones de su gobierno están dirigidas a debilitar a los grupos ilegales y reducir los cultivos ilícitos. No obstante, reconoció que los retos son mayúsculos, dado el poder económico que representa el narcotráfico y su conexión con la demanda internacional de cocaína.
La emboscada en Amalfi no solo evidencia la violencia persistente en las regiones productoras, sino también la necesidad de replantear estrategias que han demostrado ser insuficientes.
El llamado a la comunidad internacional
Petro pidió que la comunidad internacional asuma su parte de responsabilidad en esta crisis, subrayando que Colombia no puede seguir siendo el país que pone la mayor cuota de sangre en una guerra que considera perdida desde hace décadas.
El presidente cerró su intervención insistiendo en que su política de paz es un camino difícil pero necesario: “No se fortalecieron por mi esfuerzo de paz, sino por el aumento de consumo de cocaína en el mundo”.
Una tragedia que reabre el debate
El ataque en Amalfi ha dejado al descubierto la persistencia de la violencia ligada al narcotráfico en Colombia y ha reabierto el debate sobre la efectividad de la política antidrogas. Mientras las familias de las víctimas esperan justicia y apoyo, el Gobierno insiste en que el diálogo y la transformación rural son las vías más efectivas para romper el ciclo de violencia.