Opinión

La oposición

Mientras existan 80 millones de usuarios de cocaína demandando el producto, la guerra en su contra seguirá sacrificando a los más pobres y acabando con Colombia.

Juan Fernando Uribe Duque/Opinión/ El Pregonero del Darién.

No tiene líderes, solo guerreristas a ultranza. Poco diálogo, mucha guerra, como si la guerrilla fuera un fenómeno nuevo o una simple banda terrorista. La guerrilla es un fenómeno de más 70 años que fue permeada por el narcotráfico y que se originó como producto de los desmanes de una elite despojadora y paramilitar dando origen a territorios y poblaciones afines en credo y sangre: pueblos enteros descendientes de guerrilleros, favorecidos por su trasegar y dependientes de las economías de ella derivada, y por lo tanto abandonados y masacrados por el Estado en épocas de la llamada «Seguridad Democrática» que arrasa sin consideración, favoreciendo los negocios y tenencias de un pequeño grupo poblacional que se autonombró como el más representativo de la nación.

Lo anterior no significa que no se deba combatir con contundencia en un marco de diálogo permanente teniendo en cuenta que son simples bandas de delincuentes que obedecen a dictados internacionales y están inundados de dinero y poder bélico.

Una Ley de Sometimiento se impone. La guerra sólo acabaría con las poblaciones y la dinámica territorial bajo su influjo fragmentando más el país, dejando el negocio vivo.

Mientras existan 80 millones de usuarios de cocaína demandando el producto, la guerra en su contra seguirá sacrificando a los más pobres y acabando con Colombia.

La legalización es obligatoria así suene escandaloso. De lo contrario seguiremos abriendo fosas y escombreras.

Wilmar Jaramillo Velásquez

Comunicador Social Periodista. Con más de treinta años de experiencia en medios de comunicación, 25 de ellos en la región de Urabá. Egresado de la Universidad Jorge Tadeo Lozano

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