Opinión

65 años de dulzura, amor y de historia

La cultura y el deporte, así como la reciente industria del ocio en Cuba han contado con la presencia de nuestras mujeres, quienes integran una buena parte de las agrupaciones.

Juan Hernández Machado*Opinión/El Pregonero del Darién

Pudo haber sido otro día, pero fue el 23 de agosto de 1960.

La revolución cubana había triunfado el primero de enero de 1959 y como parte de todas las transformaciones que se comenzaron a hacer en la economía, la salud, la educación, la defensa, los programas sociales, la cultura, la ciencia y al igual que en etapas anteriores de nuestra historia, la mujer cubana tuvo una participación destacada.

Nuestras mujeres estaban agrupadas en un número de organizaciones sociales diversas y como parte de lograr la unidad popular para ser más fuertes y poder trabajar mejor, el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz concibió crear una organización que las agrupara a todas y asignó esa tarea a la destacada revolucionaria cubana Vilma Espín Guillois.

Luego de un trabajo previo, el 23 de agosto de 1960 se funda la   Federación de Mujeres Cubanas (FMC), la cual se nutrió de las integrantes de diferentes organizaciones como el Frente Cívico de Mujeres del Centenario Martiano, la Unidad Femenina Revolucionaria, la Columna Agraria, las Brigadas Femeninas Revolucionarias y muchas otras más que abogaban por el mejoramiento de la mujer en la sociedad cubana.

La organización está estructurada desde nivel de barrio y localidad campesina hasta el nivel nacional, y agrupa a todas las mujeres cubanas a partir de los catorce años de edad. Gracias a su actuar hoy podemos ver a nuestras mujeres participando con iguales derechos que los hombres en todas las esferas de la sociedad.

Nuestras mujeres se han distinguido en el desarrollo de las ciencias, en su sentido más abarcador. La revolución cubana ha hecho posible, a través de la FMC, que nuestras mujeres participen en todos los principales acontecimientos del país.

Fueron de las primeras en incorporarse a las Milicias Nacionales Revolucionarias y posteriormente incorporarse a las actividades de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y el Ministerio del Interior, así como en las principales actividades en los sectores de educación y la salud pública.

La cultura y el deporte, en su más amplio sentido, así como la reciente industria del ocio en Cuba han contado, afortunadamente, con la presencia de nuestras mujeres, quienes integran una buena parte de las agrupaciones, equipos y colectivos laborales que tanta gloria le han dado al país en las últimas seis décadas.

¿Y qué decir del trabajo de la mujer cubana en beneficio de la infancia? Nuestras mujeres son el sostén del programa de círculos y casitas infantiles en el país, del programa de vacunaciones y de los programas de educación no formal, logros de la revolución que todos reconocen.

Nuestras mujeres integraron la primera misión internacionalista médica cubana en Argelia, el preámbulo de lo que las llevan por todo el mundo a compartir lo que tenemos, no a dar lo que nos sobra.

Por eso fueron las primeras en integrar las brigadas que posibilitaron el inicio y desarrollo de la Misión Barrio Adentro y de la Misión Robinson, por solo mencionar dos de las misiones en las cuales participan en la República Bolivariana de Venezuela; y participan a la par de nuestros hombres en las diferentes brigadas internacionalistas de colaboración que se encuentran en varias decenas de países.

Pero la FMC también ha jugado un papel fundamental para que todas nuestras mujeres, y la sociedad cubana en su conjunto, no solo se pronuncien, sino que actúen en contra de toda forma de discriminación contra la mujer, incluyendo el abuso infantil, la trata, el acoso y explotación sexual y otras.

A sesenta y cinco años de dulzura, de amor y de victorias llegue nuestro sincero reconocimiento a todas las mujeres cubanas, quienes, además de luchar enconadamente por el desarrollo de nuestro país siempre han estado prestas a compartir sus experiencias- y a la vez aprender- de sus hermanas de América Latina y el Caribe, porque todos somos uno, desde el Río Grande hasta la Patagonia en esta Gran América Nuestra.

*Historiador cubano y Premio Nacional de Filatelia 2012 y miembro de la Unión de Historiadores de Cuba/agosto 2025

Wilmar Jaramillo Velásquez

Comunicador Social Periodista. Con más de treinta años de experiencia en medios de comunicación, 25 de ellos en la región de Urabá. Egresado de la Universidad Jorge Tadeo Lozano

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