RazonPublica archivos - El Pregonero del Darién https://elpregonerodeldarien.com.co/tag/razonpublica/ Periodismo con Responsabilidad Thu, 21 May 2026 14:22:53 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=6.8.5 https://elpregonerodeldarien.com.co/wp-content/uploads/2024/02/cropped-SolPregoneroRecurso-1.png RazonPublica archivos - El Pregonero del Darién https://elpregonerodeldarien.com.co/tag/razonpublica/ 32 32 228805209 Medios poder y elecciones https://elpregonerodeldarien.com.co/medios-poder-y-elecciones/ Thu, 21 May 2026 14:22:51 +0000 https://elpregonerodeldarien.com.co/?p=17261 Análisis de la Noticia/Germán Rey*/RazonPublica/El pregonero del Darién Quien a estas alturas y con el mayor respeto piense que los medios de comunicación son ajenos a la política, sufre de un preocupante ataque de amnesia o de un rasgo alarmante de ingenuidad. Y eso sucede prácticamente en todo el mundo, incluido, por supuesto, el Vaticano. …

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Análisis de la Noticia/Germán Rey*/RazonPublica/El pregonero del Darién

Quien a estas alturas y con el mayor respeto piense que los medios de comunicación son ajenos a la política, sufre de un preocupante ataque de amnesia o de un rasgo alarmante de ingenuidad. Y eso sucede prácticamente en todo el mundo, incluido, por supuesto, el Vaticano. Solo basta seguir los rifirrafes entre Trump y el papa León.

Sólo que en este preciso instante las cosas están cambiando dramáticamente y existen realidades abismalmente diferentes, unas mejores que otras, experimentos en camino que ojalá cuajen y alguna que otra idea evidentemente nefasta.

Y dentro del mundo de la política y de los medios, las elecciones son sin duda un campo floreciente y minado que se replantea de fondo.

Medios en declive, medios que cambian

Desde la época colonial existieron periódicos en Colombia. Ya desde entonces estaban los supeditados a la Corona y los que buscaban promover su independencia. Pero solo fue hasta entrado el siglo XX cuando empezaron a aumentar los índices de alfabetización y crecieron los lectores más allá de las elites ilustradas, es decir, de aquellas que precisamente mandaron durante siglos.

Fue ese mismo siglo el que vio aparecer en los años 30 a la radio comercial y en los cincuenta, de la mano del teniente general Gustavo Rojas Pinilla, nada menos que la televisión.

Por eso quizás el momento decisivo de la relación entre medios y elecciones fue paradójicamente aquel en que se pactó durante 16 años el Frente Nacional entre liberales y conservadores.  Antes existían púlpitos y casullas, balas y guerra civil, poetas de endecasílabos, jefes de directorios partidistas y gamonales (“Cóndores, los llamaban”, como en la novela de Álvarez Gardeazábal). En ese entonces, las elecciones se pactaron de Alberto Lleras Camargo a Misael Pastrana Borrero. Y al general de marras todo indica que le robaron… las elecciones.

El panorama mediático colombiano es por supuesto más diverso e interesante. El 1 de febrero de 1940 nació la Radio Nacional que hoy tiene nada menos que 73 emisoras descentralizadas, 20 emisoras de la paz y la reconciliación, uno de los inventos colombianos más interesantes de los años recientes, Señal Colombia, Radiónica, Señal Memoria, Señal institucional y un conjunto de medios regionales públicos que vinieron a mover en los 80 el mundo de los medios de comunicación del país y sus territorios. 

Pero como si fuera poco, y de verdad que no lo es, Colombia tiene una de las agrupaciones mayores de radios comunitarias del continente y el mayor número de medios nativos digitales de América, como lo confirmó el estudio sobre el Hormiguero, de la Fundación Gabo y la Google News Initiative y las investigaciones sobre el tema que hizo en tres ocasiones la Pontificia Universidad Javeriana con Consejo de Redacción.

Un cambio a profundidad: la digitalización de los medios

La gran conmoción de estos años es la revolución digital que como escribió uno de sus pensadores más lúcidos, Roger Chartier, “modifica todo a la vez, los soportes de la escritura, la técnica de su reproducción y diseminación, y las maneras de leer. Tal simultaneidad resulta inédita en la historia de la humanidad”.

Y esta transformación radical ha empezado a influir en el cambio del rostro de las elecciones en el mundo.

Lo que ha significado la migración de los medios tradicionales a su versión digital, la modificación del modo de funcionamiento de los medios como se conocían hasta hace unos años, el cambio de las audiencias y la aparición de nuevos medios digitales como La Silla Vacía, Razón Pública, Las dos orillas, La Cola de la rata, El cuarto mosquetero, Agenda propia, Casa Macondo, Raya o Agenda Baudó, para mencionar solo algunos de ellos. En otras palabras: está cambiando el escenario donde se escenifican la política, el poder y las elecciones.

Uno de esos cambios ha sido la presencia de los influencers y creadores de contenidos en el ámbito de la política, no solo hablando sobre ella, sino participando activamente en la movilización electoral de otros y por supuesto de sí mismos. De esta manera se han concentrado el comunicador, la comunicación y el político en un ser hibrido, una especie de cyborg.  Y por eso no resulta extraño que Westcol hable con el expresidente Uribe en medio de una audiencia gigantesca, especialmente de jóvenes, que le sería imposible reunir hoy a un medio tradicional.

La pauta oficial, que con frecuencia aprovechan los gobiernos, entra hoy en el terreno de las disputas sociales, como sucedió bajo el gobierno del presidente Petro al convocar a un congreso en Cali de medios alternativos, comunitarios y digitales, incentivando su presencia en una narrativa y una agenda que los alinderaba frente a los llamados medios hegemónicos, tradicionales o de la oposición. Flaco favor y bastante conservador, porque el destino de tales medios debería ser más la libertad que el adoctrinamiento, la creatividad que la obediencia, el pensamiento crítico que la ideología.

Lo que se advierte es un nuevo mapa que hace mucho más complejo el paisaje de los medios y más diverso el sentido de lo público y el proceso electoral.

Caben entonces varias reflexiones sobre el rumbo que tomaron las relaciones entre medios y elecciones en estos meses.

Mucho candidato y poco programa

A estas alturas los colombianos se acercarán a las urnas sabiendo más sobre la superficie de los candidatos que sobre la profundidad de sus programas de gobierno. 

La funcionalización de las campañas, acompañadas por grupos expertos, fórmulas conocidas y una vigilancia en detalle de la exposición pública del candidato-a, ha sido básicamente un despliegue estratégico, en que el país se escondió entre eslogans, en la ausencia de debate y en una mecánica emocional de las afiliaciones.

El candidato del Pacto Histórico eludió los debates por casi todos los medios, llegando a inventarse curiosas exigencias, pegado de pequeños papeles que en los colegios y escuelas suelen llamar “las copialinas”. Tiene pleno derecho, pero es muy posible que sus evasiones hayan causado justo recelo.

El candidato de la Espriella se hundió en su propia vergüenza, con planteamientos misóginos, maltrato a mujeres e irrespeto a periodistas.

La candidata del Centro Democrático quedo atrapada en su propio invento, al proponer como ministro a su jefe, que rápidamente sacó el cuerpo entre la débil gana de su candidato a vicepresidente, quien es mucho más original para proponer temas que resuenen en los deseos de los votantes.

Los candidatos centristas quisieron enriquecer el debate para el que tenían más deseos que posibilidades.

En fin, el diálogo público fue lánguido, poco original y sobre todo alejado de las necesidades más urgentes de un país en crisis.

Los vaivenes de las estadísticas

La ley que vino a replantear el papel de las encuestas empezó a mostrar sus huecos: sondeos presentados como encuestas,  muestreos criticados entre la tramoya de los datos digitales, compañías llamadas al orden, expertos profesores contribuyendo al batiburrillo, algoritmos que cuentan a partir del tráfico virtual de los consumidores y hasta casas de apuestas entrando al jolgorio, fueron temas críticos que en las penumbras del 31 de mayo pondrán en escena el divertimento nacional de saber cuán lejos o cerca quedan los aciertos de las fallidas premoniciones de las mediciones.

Un gesto interesante han sido los procesadores de datos que agregan algo de análisis a la competencia de las encuestas, que continúan debiéndole al país su dosis de verdad o de debida sorpresa.

La legislación sobre las consultas previas se ha convertido en parte importante del proceso electoral: son un calentador previo, se han convertido en una decisión crucial, enfocan a la competencia y dirimen alternativas.

Las amarguras del mensajero

La famosa metáfora que recuerda el peligro que corren los mensajeros, es pariente cercana de la máxima del Quijote a su amigo y compañero: “Ladran, Sancho. luego cabalgamos”. 

Las dos figuras se cumplieron al pie de la letra en el proceso electoral de este año y tuvo como objetivo un medio de comunicación. La Silla vacía es, sin duda, el medio digital más importante del país.  Centrado en el análisis de las diferentes formas del poder, ha logrado construir un tipo de periodismo independiente, documentado y original, que combina el centro de la política con la diversidad de realidades de los territorios, otras aproximaciones a los problemas con un conjunto de narrativas y metodologías en que cabe un país complejo. 

Como lo escribió su directora Juanita León “Las campañas de desprestigio contra un medio buscan precisamente eso: aislarlo. Convertirlo en sospechoso. Reducir años de trabajo a una etiqueta: “vendidos”, “activistas”, “enemigos”. Pero cuando hay una comunidad que conoce la trayectoria de un medio, que ha leído sus investigaciones, que ha celebrado sus aciertos y también ha señalado sus errores, esa estrategia pierde fuerza”.

Que los extremos se tocan es un lugar común. Y tanto Trump como Petro se han definido en sus mandatos como enemigos de los medios. El listado de las críticas tiene puntos en común y singularidades propias y los medios de comunicación suelen “tallar” en algunos de los puntos que más duelen. El asunto no es simplemente anecdótico. Tiene que ver con uno de los aspectos que se redefinen en las democracias contemporáneas, al mismo tiempo que se lleva a cabo un replanteamiento de dimensiones centrales de los medios y el periodismo.

Medios, poder y elecciones

Mirados desde el mundo

Las elecciones son pensadas habitualmente como uno de los procesos internos más propios e identificables. No puede ser de otro modo. Lo que se decide es nada menos que la selección social del poder, lo que un país desea hacer y proponerse para su próximo futuro. Así de crucial

Pero cada vez la preocupación de otras sociedades es mayor sobre este proceso idiosincrático, por una sencilla razón. La interconexión es cada vez mayor y más imprescindible. Lentamente han ido apareciendo medios de comunicación internacionales que tienen versiones nacionales como sucede con El País de Madrid, probablemente el mejor medio de comunicación en español, que cuenta con equipos periodísticos propios y agendas que se diferencian de las de los medios nacionales y regionales.

Desde hace un tiempo se ha venido fortaleciendo France 24 en español, dirigida por Álvaro Sierra, que aporta una perspectiva diferente y en muchos casos original y sin el peso de los resabios conocidos de la cobertura interna, que en buen momento abre las ventanas a otros aires y otros diálogos necesarios.

Hay finalmente algunos informes de medios internacionales que refrescan el panorama y plantean preguntas que terminan incidiendo en un conocimiento más crítico del proceso electoral.

De lo gubernamental a lo público

Uno de los grandes debates que se le adeudan al país es el de sus medios públicos. Milei utilizó la motosierra en Argentina y hace poco el nuevo Primer ministro húngaro puso en entredicho el modelo de Orban mientras lo somete a una cirugía minuciosa. 

La actual administración de Inravisión apostó más por la televisión gubernamental que por la pública. Un asunto delicado y que debe ser discutido. Ha sido así por varios motivos: la confusión que se deriva del nombramiento presidencial del director de la entidad, las relaciones con procesos estatales de diferente naturaleza y exigencia, la capacidad informativa de los gobiernos o las limitaciones para el desarrollo de sus propuestas en las realidades de la oposición.

Se han hecho esfuerzos por atender las realidades de los territorios con frecuencia abrumados por la desatención y el centralismo, han ingresado a la representación mediática sectores sociales excluidos o invisibilizados, se ha buscado fortalecer el sistema informativo propio e intentado la integración de medios y lenguajes, entre ellos el digital

En un momento decisivo de la reconsideración de la democracia, lo que se abren son numerosos interrogantes sobre las nuevas relaciones entre poder, medios y elecciones.

German Rey

*Profesor e investigador en comunicación y cultura, fue defensor del lector del periódico El Tiempo.

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Tres consultas suicidas https://elpregonerodeldarien.com.co/tres-consultas-suicidas/ Sat, 07 Mar 2026 18:22:07 +0000 https://elpregonerodeldarien.com.co/?p=16229 Hernando Gómez Buendía*/Análisis de la Noticia/ RazónPublica/El Pregonero del Darién El próximo domingo no asistiremos a una fiesta democrática, sino a un ejercicio de canibalismo político amparado por la ley. El espejismo del orden: partidos en liquidación La primera pista de este desastre es la orfandad institucional. En Colombia, los partidos han dejado de ser …

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Hernando Gómez Buendía*/Análisis de la Noticia/ RazónPublica/El Pregonero del Darién

El próximo domingo no asistiremos a una fiesta democrática, sino a un ejercicio de canibalismo político amparado por la ley.

El espejismo del orden: partidos en liquidación

La primera pista de este desastre es la orfandad institucional. En Colombia, los partidos han dejado de ser voceros organizados de intereses sociales o de corrientes ideológicas, para convertirse en cascarones de avales. 

Se supone que las consultas fueron inventadas para escoger al candidato o candidata de los tres grandes bloques de opinión que existen en Colombia: la izquierda, el centro y la derecha.

Pero es todo lo contrario: lejos de decantar liderazgos, las consultas están operando como un factor de división interna. La última encuestas de Invamer lo confirma: la dispersión es tal que, en el escenario de primera vuelta, aparecen hasta 17 nombres con intención de voto. 

Las consultas, en lugar de reducir esta lista, la ha congelado legalmente, impidiendo las alianzas naturales que el sentido común dictaría para mayo.

La emboscada: atajar al puntero

La lógica de estas tres consultas no es propositiva, sino reactiva. El objetivo de los precandidatos no es ganar la presidencia, sino evitar que el puntero de su propio espectro se vuelva inalcanzable.

En la izquierda, la consulta del “Frente por la Vida” no es más que una maniobra para tratar de atajar a Iván Cepeda. 

Peor todavía: esta consulta se limita a medir un candidato de pura maquinaria con otro candidato de maquinaria-demagogia, que solo tienen en común su falta de trayectoria dentro de la izquierda. Según Invamer, Daniel Quintero puntea la intención de voto, con un abrumador 68,1 %, superando con creces a Roy Barreras (23%). 

—En la derecha, la «Gran Consulta por Colombia» busca contener a Abelardo de la Espriella. 

Aunque Abelardo marca un sólido 18,9 % en primera vuelta, la consulta interna la ganaría Paloma Valencia con el 41,6 %, actuando como un filtro de la «vieja guardia» contra un outsider.  

Más todavía: esta consulta es el intento de vender a la muy uribista Paloma Valencia como vocera del centro. Otros cinco candidatos (Galán, Oviedo, Peñalosa, Cárdenas y Luna), sencillamente prestaron su nombre para maquillarla; Vicky y Pinzón son tan derechistas o casi como Valencia.   

—En la “Consulta de las Soluciones”, Claudia López domina con un 92,9 % frente a un señor desconocido y trata de atajar a Sergio Fajardo con su 10,3 % de apoyo nacional. Una victoria pírrica en un sector que pierde tracción frente a los extremos.

El fenómeno de los votos postizos

La legitimidad del 8 de marzo será una ficción estadística. 

La simultaneidad con las elecciones de Congreso garantiza una afluencia de público que no está allí por los presidenciales, sino por sus barones electorales. Muchos marcarán un tarjetón sin convicción, porque lo tienen a la mano. Estos son los «votos postizos». 

Candidatos como Quintero, con un 68% en la consulta pero apenas un 1,4 % en primera vuelta, son el ejemplo de un poder prestado por la inercia del día de las elecciones que, no obstante, tiene consecuencias legales permanentes.

Y los comentaristas y “expertos” electorales se han dedicado a convalidar esa ficción. Dicen que si Quintero o Barreras sacan muchos votos, Cepeda tendrá que retirarse de la escena, que si Claudia logra más de un cierto número de votos, Fajardo tendrá que retirase, que si a Paloma le va muy bien es Abelardo quien tendrá que ceder. 

Foto: canal Capital

Pero sucede que ni Cepeda, ni Fajardo ni Abelardo tienen por qué resignarse ante unos votos postizos o, para decirlo de modo más directo, ante la “gran encuesta” que tendremos el próximo domingo – y donde solo faltó el detalle de que ninguno de los tres punteros fue incluido.

El absurdo legal: la trampa de la Ley 1475

Aquí comienzan las complicaciones de la legislación electoral, el enredo que armó la Constitución del 91 y han seguido enredando las leyes, decretos y decisiones de la Corte, el Consejo de Estado y esa perla que llamamos Consejo Nacional Electoral. 

La Ley 1475 de 2011, en su Artículo 7, establece que “el resultado de las consultas será obligatorio para el partido, movimiento, grupo significativo de ciudadanos o coalición, que las hubiere convocado, así como para los precandidatos que hubieren participado en ellas”. 

Pero esta obligatoriedad tiene doble filo que impide las coaliciones. Veamos:

El ganador de la consulta no está obligado legalmente a inscribirse para la primera vuelta. Tiene la potestad de decidir no hacerlo. Por eso dicen los más despiertos que el remedio es simple: que Quintero (o Barreras), Claudia y/o Paloma desistan si “no les va bien” (¿según quién?).   

Sin embargo —y aquí reside la trampa—, si el ganador renuncia o decide no inscribirse, el partido o coalición pierde el derecho a participar con un sustituto. La ley impide que el segundo en la consulta tome el lugar del primero. Si el ganador se retira con la intención de «unificar» el sector alrededor de otro nombre (por ejemplo, Cepeda o Fajardo), el resultado es el auto suicidio del partido:  o corren con un candidato que los datos muestran inviable, o no corre en absoluto.

 Además, la Sentencia C-490 de 2011 refuerza este amarre mediante la doble militancia: el ganador no puede apoyar a otro ni el partido buscar un plan B.

Y falta lo peor: si el candidato o candidata no se inscribe para la primera vuelta, el partido, movimiento o grupo que lo haya inscrito pierde el derecho al reembolso de los miles de millones de pesos que hayan invertido, debe devolver de inmediato los anticipos que haya recibido y hasta —en opinión de juristas en un país de juristas —podría ser obligado a pagar los gastos de la Registraduría. 

La Sentencia C-490 de 2011 deja claro que el «amarre» es total; el ganador es el dueño del aval y, si no lo usa, quema la personería y hace una tronera en las flacas finanzas del partido. 

El reto de la reunificación, los caudillos —o la falta de árbitro—

El 9 de marzo habrá tres mesas de póker: Paloma, Claudia y Barreras o Quintero tratarán de “cañar” a De la Espriella, Fajardo y Cepeda con los muchos o los pocos votos que obtuvieron, —y que los tres últimos declararán postizos, porque ninguno es bobo. En vez de facilitar la unificación, las consultas endurecerán las posiciones de los dos candidatos rivales sobre las bases de unos votos dudosos y unas encuestas que también son dudosas.  

Roy o Quintero esperarán que las encuestas de marzo los muestren adelante. Pero Cepeda no puede renunciar sin destruir al Pacto Histórico. 

Claudia y Fajardo conversarán con más sosiego, pero la herida es honda y se ha agravado. De hecho en las últimas encuestas (distintas de las de Invamer y Atlas Inter) Claudia aventaja a Fajardo y esto hace todavía más difícil la conversación.

Paloma esperará repuntar en la opinión. Pero Abelardo tiene un ejército (literalmente), unas iglesias militantes (14% de la población), una derecha dura, una platica (no sé yo de dónde) y un mesianismo que no lo para nadie. 

Entonces vendrá el momento de los árbitros:

En la derecha, Uribe tendría que imponerse sobre el ego indoblegable de Abelardo o sacrificar a Paloma su pupila. Si el «uribismo pura sangre» no acepta al ganador, la derecha llegará rota.

En el centro, al no haber un árbitro, el ganador será una náufraga o naufrago legal con un aval legítimo, pero sin ejército.

En la izquierda. Petro tendría que doblegar a Quintero o a Barreras —dos personajes que saben cobrar caro sus favores—o hacerse el harakiri de pedirle a Cepeda que desista, es decir, enterrar legalmente al Pacto Histórico antes del próximo 31 de mayo. 

Conclusión: el triunfo de las minorías

Los resultados de las encuestas publicadas hasta ahora son unánimes: Cepeda, De la Espriella y Fajardo son los punteros sostenidos e inequívocos en sus campos respectivos (con la salvedad sobre Claudia que mencioné más arriba). Cepeda puntea con más frecuencia; Abelardo fluctúa, pero se sostiene; Fajardo se mantiene en sus cifras modestas.

El carisma personal es importante (la prueba es Abelardo), pero no es necesario (la prueba es Cepeda): detrás de las encuestas no están los candidatos, sino además y sobre todo las fuerzas sociales o las corrientes ideológicas que dividen y seguirán dividiendo al país colombiano. 

Tan solo que esa medición entre las fuerzas profundas está siendo oscurecida y confundida por nuestro farragoso sistema electoral, donde las vanidades y los cálculos estratégicos pueden más que los intereses nacionales.

La cuestión es sencilla: en una primera vuelta con seis candidatos (en realidad 17 candidatos, según la encuesta de Invamer), la aritmética enseña que la torta se parte en pedazos más pequeños y que por eso ganan los dos que sean menos pequeños. 

En un escenario donde además el centro y las coaliciones se bloquean en sus propias reglas, las minorías polarizadas aseguran su paso. Iván Cepeda (37,1%) y Abelardo de la Espriella (18,9%) son los beneficiados de esta fragmentación.

El 8 de marzo no habremos elegido a una presidenta o presidente, sino que habremos destruido la posibilidad de cualquier alternativa que no pase por el odio o el miedo. La legislación electoral, en manos de una clase política incapaz de coordinarse, ha firmado el acta de defunción de la unidad nacional.

Hernando Gómez Buendía

* Director y editor general de Razón Pública.

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