Gabriel Elejalde A. archivos - El Pregonero del Darién https://elpregonerodeldarien.com.co/tag/gabriel-elejalde-a/ Periodismo con Responsabilidad Sat, 01 Aug 2026 17:55:31 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=6.8.8 https://elpregonerodeldarien.com.co/wp-content/uploads/2024/02/cropped-SolPregoneroRecurso-1.png Gabriel Elejalde A. archivos - El Pregonero del Darién https://elpregonerodeldarien.com.co/tag/gabriel-elejalde-a/ 32 32 228805209 La paz de Medellín: un camino que no debería abandonarse. https://elpregonerodeldarien.com.co/la-paz-de-medellin-un-camino-que-no-deberia-abandonarse/ Sat, 01 Aug 2026 17:55:29 +0000 https://elpregonerodeldarien.com.co/?p=18035 Ramón Elejalde Arbeláez/Opinión/El Pregonero del Darién Por honrosa designación del doctor Gustavo Petro Urrego, presidente de la República, mediante la Resolución 452 del 8 de noviembre de 2024, me desempeñé hasta este 31 de julio como representante del Gobierno Nacional en el Espacio de Conversación Socio Jurídico con las Estructuras Armadas Organizadas de Crimen de …

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Ramón Elejalde Arbeláez/Opinión/El Pregonero del Darién

Por honrosa designación del doctor Gustavo Petro Urrego, presidente de la República, mediante la Resolución 452 del 8 de noviembre de 2024, me desempeñé hasta este 31 de julio como representante del Gobierno Nacional en el Espacio de Conversación Socio Jurídico con las Estructuras Armadas Organizadas de Crimen de Alto Impacto de Medellín y el Valle de Aburrá.

Me retiro, esencialmente, por el cambio de Gobierno nacional. El pueblo escogió una opción diferente al diálogo y a la conversación, y optó por regresar a modelos ya experimentados que, a mi juicio, no dieron los resultados esperados. No vale la pena revivir una discusión que ya fue dirimida en las urnas.

Negar que la Delegación de Paz en Medellín y el Valle de Aburrá obtuvo excelentes resultados solo admite dos explicaciones: o se trata de una actitud politiquera que privilegia el relato sobre el dato, o constituye una muestra de mezquindad frente a una realidad verificable. Llegará el día en que se reconozca la inmensa labor desarrollada.

Han desaparecido las llamadas fronteras invisibles, que durante años impidieron a niños y jóvenes asistir libremente a sus escuelas y colegios, y limitaron la posibilidad de que familiares y amigos compartieran espacios de encuentro y sano esparcimiento. Los horarios impuestos para ingresar o salir de muchos barrios hoy son cosa del pasado. En Medellín y el Valle de Aburrá se ha privilegiado la vida y se ha rechazado la muerte. Pasamos de una tasa de homicidios de 24,84 en 2018 a una tasa estimada de 10 al cierre de este año. Las campañas educativas y persuasivas adelantadas en el nororiente de Medellín contra el llamado tusi han sido encomiables; la ausencia del consumo de fentanilo en el Valle de Aburrá constituye otro logro importante de estas conversaciones; y la disminución de la extorsión en varios barrios de Medellín, así como el alejamiento de plazas de vicio de los entornos escolares, son resultados palpables.

Sobre la reducción de las muertes violentas, algunos dirán que esa tendencia ya había comenzado en 2019. Es cierto. Sin embargo, durante este proceso de paz urbana esa disminución se hizo mucho más pronunciada. Otros afirmarán que la labor de la Policía, las autoridades locales y la Fiscalía fue determinante para alcanzar esos resultados. Tampoco lo desconocemos. Por el contrario, reconocemos su aporte. Pero, con el mismo respeto y sinceridad, reclamamos para la Delegación y para el Gobierno nacional la parte importante que les correspondió en ese proceso.

¿Qué sigue? No lo sabemos. Las decisiones ahora están en manos del nuevo Gobierno. Ojalá la sabiduría les permita comprender que íbamos por un buen camino y que, en los señores recluidos en Itagüí, existe voluntad y disposición para avanzar hacia la paz. Regresar a la represión y a la bala solo traerá más muertes y más dolor.

Quiero agradecer al presidente Gustavo Petro por su apoyo y compromiso con la paz de Medellín y el Valle de Aburrá; a la senadora Isabel Cristina Zuleta, por su entrega, lealtad y respeto por la institucionalidad. Fue una luchadora incansable que jamás permitió que los diálogos sociojurídicos con las estructuras del crimen organizado se contaminaran con la politiquería. Igualmente, expreso mi gratitud a mis compañeros de Delegación: personas comprometidas, siempre dispuestas al trabajo, preparadas para afrontar este enorme desafío y leales, en todo momento, a la causa de la paz para nuestra región.

Quedan muchas enseñanzas y también muchos sinsabores. Desde distintos sectores se nos atacó, pero nunca lograron quebrantar nuestra voluntad. Confío en que la sabiduría y la prudencia orienten las decisiones de las nuevas autoridades nacionales, porque la paz siempre será un camino más difícil que la guerra, pero infinitamente más valioso.

NOTICULA: del proceso quedan múltiples lecciones y experiencias para futuros intentos de paz. A disposición quedan para quien quiera utilizarlas en construir paz, en salvar vidas.

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La política de la descalificación https://elpregonerodeldarien.com.co/la-politica-de-la-descalificacion/ Sat, 20 Jun 2026 18:29:40 +0000 https://elpregonerodeldarien.com.co/?p=17686 Ramón Elejalde Arbeláez/Opinión/El Pregonero del Darién El odio se ha enseñoreado de esta campaña presidencial. La agresividad en algunos sectores políticos está llegando a límites preocupantes y peligrosos para el futuro. Ya no se controvierten las propuestas o las ideas; ahora se confronta con insultos a quien no piensa igual que el agresor. El clima …

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Ramón Elejalde Arbeláez/Opinión/El Pregonero del Darién

El odio se ha enseñoreado de esta campaña presidencial. La agresividad en algunos sectores políticos está llegando a límites preocupantes y peligrosos para el futuro. Ya no se controvierten las propuestas o las ideas; ahora se confronta con insultos a quien no piensa igual que el agresor. El clima de violencia, por ahora verbal, puede trascender a escenarios más dañinos para el país. No existe tolerancia alguna, no hay respeto por las ideas ajenas y nadie parece dispuesto a escuchar al otro. Lo más común en las redes sociales es encontrar descalificaciones, insultos y maltratos contra quien contradice una opinión. Mal presagio.

Pido licencia a mis lectores para contar una experiencia personal relacionada con el tema que trato. En las pasadas semanas escribí varios artículos en los que expuse, de manera respetuosa, mi opinión sobre los candidatos, procurando ser tajante frente a las ideas y respetuoso con las personas, como debe ser todo debate civilizado y de altura. Y, ¡oh, Dios!, ¡qué escribí! Aunque un número muy superior de lectores recibió con agrado mis textos, un puñado de desadaptados se lanzó en mi contra con insultos, epítetos descalificadores y señalamientos. El trato no solo fue descortés y vulgar, sino también ofensivo y amenazante. Conocí a muchos de esos ofensores y me llamó la atención que, al menos a dos de ellos, nunca les presté un favor ni dejé de colaborarles en algo, por lo que desconozco la razón de sus agravios.

Debo confesar que me deleité bloqueando personas agresivas de mis redes sociales. Tampoco respondí a ninguno de quienes manifestaron su desacuerdo con mis escritos. Están en todo su derecho, y a ellos los respeto. También descubrí que algunos pocos lectores, uno de ellos muy importante para mí, pretenden que yo escriba como ellos piensan. Ni más faltaba que quien ejerce el derecho a pensar tuviera que pedir permiso para hacerlo o recibir instrucciones sobre cómo debe expresar sus opiniones.

Pero, como el mío, existen muchos casos de un matoneo aterrador. El del exsenador y exgobernador de Nariño, Antonio Navarro Wolff, fue aún más lamentable. Aprovecharon una fotografía de una reciente aparición pública, en la que se le veía demacrado y envejecido, para ofenderlo, maltratarlo y descalificarlo de la manera más infame posible. Ya no hay respeto ni consideración alguna. Antonio Navarro ha sido un constructor de paz, un hombre que merece nuestro respeto y nuestra gratitud. Dejó las armas hace mucho tiempo y se acogió a la institucionalidad con auténtica devoción republicana.

El debate ideológico se da con ideas, no con agresiones verbales. Las discusiones políticas se enaltecen con argumentos y se dirimen en las urnas. El odio es un mal consejero: conduce a rupturas irreparables entre familiares, amigos y vecinos. La política debería ser una construcción colectiva de una Colombia mejor, y no un campo de batalla donde se destruyen personas y se mancillan honras.

Ojalá este domingo, una vez concluido el certamen electoral, la calma, el respeto y las buenas maneras regresen a muchos colombianos.

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Liberalismo: triste final de un partido histórico https://elpregonerodeldarien.com.co/liberalismo-triste-final-de-un-partido-historico/ Sat, 16 May 2026 13:33:45 +0000 https://elpregonerodeldarien.com.co/?p=17208 Ramón Elejalde Arbeláez/Opinión/El Pregonero del Darién Para saber qué pasó con el Partido Liberal, debemos mirar retrospectivamente algunos datos: en el año 1994, el liberalismo obtuvo cincuenta y seis (56) senadores de los ciento dos (102) que integraban la Cámara Alta. En esas mismas elecciones, la colectividad roja consiguió ochenta y ocho (88) representantes de …

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Ramón Elejalde Arbeláez/Opinión/El Pregonero del Darién

Para saber qué pasó con el Partido Liberal, debemos mirar retrospectivamente algunos datos: en el año 1994, el liberalismo obtuvo cincuenta y seis (56) senadores de los ciento dos (102) que integraban la Cámara Alta. En esas mismas elecciones, la colectividad roja consiguió ochenta y ocho (88) representantes de los ciento sesenta y tres (163) de la Cámara. Es decir, el liberalismo era mayoría absoluta en ambas corporaciones, con capacidad decisoria sin necesidad de requerir de otras colectividades.

Para 1998, a pesar del desgaste provocado por el proceso ocho mil, el Partido Liberal obtuvo cuarenta y ocho (48) escaños en el Senado y ochenta y cuatro (84) en la Cámara. Seguía siendo mayoría absoluta en esta última. Hoy los resultados son paupérrimos: el partido escasamente alcanza trece (13) escaños en el Senado y treinta y dos (32) en la Cámara, con una escasa participación del 12 % del electorado colombiano, cuando hace treinta años representaba más del 50 %. Los números no mienten y los resultados están a la vista.

La debacle liberal comenzó, valiente es reconocerlo, con el proceso ocho mil, pero se intensificó durante los gobiernos del doctor Álvaro Uribe, quien se convirtió en el verdadero sepulturero del liberalismo colombiano. Uribe se retiró de las huestes rojas acompañado de un grupo importante de líderes y, posteriormente, desde el gobierno se dedicó a atraer parlamentarios liberales para sus propósitos políticos y gubernamentales. Recuerdo claramente cómo el 7 de septiembre de 2002 asistimos cerca de setenta (70) parlamentarios liberales a visitarlo, recién posesionado, con el propósito de fijar las posiciones del liberalismo frente a su gobierno. Al finalizar ese primer mandato, ya no éramos ni la mitad de quienes habíamos asistido a aquel encuentro; muchos habían emigrado hacia las colectividades uribistas. Uribe se convertía así en el verdugo de un partido otrora glorioso.

¿Dónde está hoy el pueblo liberal? Sencillamente, gran parte del liberalismo nutre actualmente al Pacto Histórico. No de otra manera se explica el crecimiento exponencial de esta colectividad de centroizquierda. También es lógico que ese liberalismo empresarial, ganadero y terrateniente haya migrado, muy naturalmente, hacia partidos como Cambio Radical, el Partido de la U y el Centro Democrático. Así queda absuelta la pregunta.

¿Qué queda entonces del Partido Liberal? Sencillamente, los prisioneros del aval liberal. El partido ya no es opción de poder; ya no presenta candidatos propios para la Presidencia de Colombia ni para las gobernaciones y alcaldías de las grandes ciudades. Es simplemente una agencia de avales para personajes que, por la ley de bancadas, quedaron allí atrapados. Triste final para un partido otrora grandioso y portentoso. Tan grave es la postración ideológica del liberalismo, que hoy tiene parlamentarios cercanos a los tres candidatos más importantes de la contienda presidencial; es decir, tiene representación para todos los gustos y sabores ideológicos. El partido va sin rumbo, escasamente sobreviviendo y bajo una dirección familiar —César, Simón y María Paz Gaviria— que lo conduce a un desenlace triste y lamentable.

El liberalismo se alejó de la clase obrera, de los campesinos, de los olvidados por la fortuna, de las minorías y de los excluidos; de todos aquellos que, en épocas memorables de Uribe Uribe, Gaitán y Galán, decía defender. Para colmo de males, hoy se asocia con quienes fueron sus verdugos, en contra de aquellos que otrora fueron sus protegidos. Para poder subsistir, le va quedando un camino claro al liberalismo de los Gaviria, fusionarse con el Centro Democrático y esa unidad es fácil, ya piensan igual.

Por todo lo aquí dicho, yo me niego a votar por mis verdugos. Por lo pronto, haré liberalismo en otros lares para ser consecuente con mis ideas.

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