Medellin archivos - El Pregonero del Darién https://elpregonerodeldarien.com.co/tag/medellin-3/ Periodismo con Responsabilidad Thu, 15 Oct 2026 01:26:23 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=6.8.11 https://elpregonerodeldarien.com.co/wp-content/uploads/2024/02/cropped-SolPregoneroRecurso-1.png Medellin archivos - El Pregonero del Darién https://elpregonerodeldarien.com.co/tag/medellin-3/ 32 32 228805209 30 propuestas estudiantiles  por promover el medio ambiente en Medellín https://elpregonerodeldarien.com.co/30-propuestas-estudiantiles-por-promover-el-medio-ambiente-en-medellin/ Thu, 15 Oct 2026 01:26:21 +0000 https://elpregonerodeldarien.com.co/?p=18712 Con cuentos, canciones, dibujos, maquetas y mensajes creativos, estudiantes de la capital antioqueña encontraron nuevas formas de invitar al cuidado del planeta. El concurso “Nuestra Influencia Sobre el Medio” reconoció 30 propuestas de primaria y bachillerato, como parte del proyecto Medellín resiliente ante el cambio climático, colegios medioambientalmente sostenibles, que involucra a más de mil …

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Con cuentos, canciones, dibujos, maquetas y mensajes creativos, estudiantes de la capital antioqueña encontraron nuevas formas de invitar al cuidado del planeta. El concurso “Nuestra Influencia Sobre el Medio” reconoció 30 propuestas de primaria y bachillerato, como parte del proyecto Medellín resiliente ante el cambio climático, colegios medioambientalmente sostenibles, que involucra a más de mil estudiantes de la ciudad.

En el concurso participaron más de 650 niños, niñas y jóvenes de las instituciones educativas Lola González, Pedro Claver, Eduardo Santos, La Independencia y Fe y Alegría, además de 150 estudiantes de primera infancia del Jardín Infantil Buen Comienzo Moravia. El proyecto es desarrollado por la Fundación Forjando Futuros, en articulación con la Asamblea de Cooperación por la Paz (ACPP) y con el apoyo del Ayuntamiento de Madrid.

“Apoyar este proyecto es apostar por jóvenes que están construyendo ciudades más sostenibles, más justas y más preparadas para enfrentar el cambio climático”, expresó Montse Sánchez, integrante de Cooperación al Desarrollo del Ayuntamiento de Madrid.

El concurso invitó a los y las estudiantes a presentar propuestas creativas sobre el cuidado del medio ambiente y la influencia de las acciones cotidianas en el entorno, con mensajes para promover prácticas sostenibles en la escuela, el hogar y la comunidad.

Para seleccionar las iniciativas premiadas tuvimos en cuenta distintos criterios, como los enfoques de género y derechos humanos, la claridad de los mensajes, su capacidad para sensibilizar y motivar, la relación con la realidad de los centros educativos, los hogares y las comunidades, y la creatividad de las propuestas. También se valoró la incorporación de perspectivas relacionadas con la igualdad de género.

Como resultado, 25 propuestas de primaria y bachillerato fueron seleccionadas como ganadoras y recibieron material tecnológico. En primera infancia, los cinco grupos participantes fueron reconocidos colectivamente con elementos para fortalecer sus procesos de huertas.

“Desde Asamblea de Cooperación por la Paz apostamos firmemente por ciudades verdes inclusivas en las que la juventud se convierta en protagonista de su desarrollo a través de las instituciones públicas y el tejido asociativo”, manifestó Mercedes Morillo, delegada de ACPP Madrid.

De las aulas a la vida cotidiana

La experiencia ha permitido que los aprendizajes sobre el cuidado ambiental trasciendan las aulas y se reflejen en las prácticas cotidianas de los estudiantes. Así lo destaca Lisardo Castrillón Herrera, docente que acompañó el proceso y resalta tanto la creatividad de los participantes como los cambios en sus hábitos.

“Una de las cosas bonitas es que nosotros les enseñamos a los y las estudiantes a que tenían que decirlo en inglés”, cuenta el profesor. Como parte de la apuesta por el bilingüismo de su institución educativa, los estudiantes elaboraron carteleras, dibujos, exposiciones y videos para compartir sus mensajes ambientales.

El docente también destaca avances en el manejo de residuos dentro de la institución. “Ya los y las estudiantes tienen un poquito más de conciencia de cómo desechar las basuras”, señala. Además, la institución dispuso canecas para clasificar los residuos, una medida que permite llevar a la práctica los aprendizajes promovidos por EcoHuertas.

Para los y las estudiantes, el concurso fue una oportunidad de aprender mientras encontraban nuevas formas de comunicar sus ideas. Miguel Guisao Echeverri, de la Institución Educativa La Independencia, destaca el valor de la creatividad para involucrar a otros niños, niñas y jóvenes.

“El concurso me pareció muy bueno, ya que ayuda a los estudiantes a desarrollar la creatividad para contar historias y que este proyecto sea aún más divertido para los estudiantes. Con nuestras propuestas invitamos a cuidar el medio ambiente”, afirma.

Orianis Cardona, de la Institución Educativa Eduardo Santos, participó con dibujos. Para ella, estas actividades permiten que los aprendizajes ambientales lleguen a diferentes espacios de la vida cotidiana.

“Es importante para que los niños aprendan sobre medio ambiente, reciclen y cuiden las plantas. Además, aprendí a que las EcoHuertas pueden ayudar en casa, en la escuela y en todos los lugares”, expresa.

Educación ambiental para construir comunidades sostenibles

El concurso “Nuestra Influencia Sobre el Medio”, a través de actividades pedagógicas, busca que niños, niñas, jóvenes y docentes reconozcan su capacidad para generar cambios desde sus hogares, instituciones educativas y comunidades.

La iniciativa también conecta la formación ambiental con desafíos como el cambio climático y la necesidad de avanzar hacia sociedades más sostenibles. Para Nora Saldarriaga, directora de la Fundación Forjando Futuros, la participación de toda la comunidad educativa es fundamental para alcanzar ese propósito.

“Este proyecto nos muestra que la educación ambiental transforma vidas y que los niños, las niñas y toda la comunidad educativa deben participar. El medio ambiente, el cambio climático, la acción climática y las sociedades sostenibles son parte de nuestro trabajo”, afirma.

Con el reconocimiento a las propuestas ganadoras, EcoHuertas destaca el papel de la educación y la creatividad infantil y juvenil en la protección del medio ambiente. Los trabajos premiados muestran que los mensajes sobre reciclaje, cuidado de las plantas y consumo responsable pueden convertirse en herramientas para movilizar a las comunidades y promover cambios en la vida cotidiana.

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Jan Bartelsman: Fotografías de Medellín, 1955 https://elpregonerodeldarien.com.co/jan-bartelsman-fotografias-de-medellin-1955/ Fri, 25 Sep 2026 01:13:26 +0000 https://elpregonerodeldarien.com.co/?p=18544 Foto de portada/Historia Fotográfica de Medellín) Víctor Bustamante/Neonadaismo2011/Cultura/El Pregonero del Darién En otoño de 1943 Jan Bartelsman sabe que lo buscan. Es pintor y uno de los hombres de la resistencia en Laren, Holanda; para los ocupantes alemanes pesa sobre él la sospecha de espionaje y una culpa todavía más grave en aquellos años: esconder …

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Foto de portada/Historia Fotográfica de Medellín)

Víctor Bustamante/Neonadaismo2011/Cultura/El Pregonero del Darién

En otoño de 1943 Jan Bartelsman sabe que lo buscan. Es pintor y uno de los hombres de la resistencia en Laren, Holanda; para los ocupantes alemanes pesa sobre él la sospecha de espionaje y una culpa todavía más grave en aquellos años: esconder judíos.

Prepara las maletas apresuradamente. Se despide de Marie Henriette —Mieke—, su esposa, y de su hija de tres años. Todo parece dispuesto para la fuga hasta que recuerda el jabón de afeitar y regresa a casa. A veces la historia, que después será contada mediante grandes fechas y movimientos de ejércitos, entra en una vida por un objeto insignificante. Un jabón olvidado puede separar la libertad de una prisión. Un contingente alemán lo reconoce. Bartelsman da media vuelta. Un disparo en el talón derecho lo derriba sobre los rieles. Comienza entonces otra geografía.

Primero una celda en el cuartel de policía. Allí intenta escapar excavando un túnel debajo de la cama. Una noche, al mover una tabla, los guardianes descubren el pasadizo. Después vienen los campos: Vught, Kassel y Dachau. Diecisiete meses durante los cuales Europa deja de ser para él el territorio de ciudades, caminos y fronteras que muestran los mapas y se convierte en una sucesión de alambradas, barracas, vigilancia y espera. En Dachau está preso con su mejor amigo, Ted Marchand. Más tarde Marchand será enviado a Auschwitz.

Jan y Mieke habían comenzado años antes su labor clandestina protegiendo judíos del asedio nazi. Los escondían en casas, armarios, cajones, sótanos y entretechos. Es difícil imaginar hoy esa extraña arquitectura del miedo, una casa aparentemente normal y, detrás de una puerta o encima de un cielorraso, alguien obligado a permanecer inmóvil para continuar existiendo. El hogar, lugar destinado a proteger de la intemperie, debía proteger entonces de la Historia. No siempre lo conseguía. Muchos fueron descubiertos.

La resistencia necesitaba además inventar una geografía de la comunicación. Primero utilizaban el teléfono. Una llamada alcanzaba a cinco amigos; cada uno avisaba a otros cinco y la alarma se extendía. Cuando los teléfonos fueron incautados, aparecieron las bicicletas. Cuando también estas se hicieron sospechosas, quedaron los pies. Los mensajes comenzaron a viajar caminando e incluso por los techos de las casas. Una red clandestina aprendía así a transformarse cada vez que era descubierta.

Entre enero y febrero de 1945, en uno de aquellos inviernos europeos en los que la nieve parece borrar los caminos, Bartelsman escapa junto con otros prisioneros. Caminan durante la noche y se esconden durante el día. Algunos mueren en el intento. Los sobrevivientes continúan avanzando sin saber exactamente dónde termina la fuga.

Historia Fotográfica de Medellín (Foto: Jan Bartelsman )

Hasta que un día encuentran soldados estadounidenses.

Para Bartelsman termina allí una parte de la odisea. Pero quien ha atravesado ciertos lugares quizá nunca salga completamente de ellos. Los campos quedan atrás y, sin embargo, continúan viajando con quien los sobrevivió.

Cuatro años después, en 1949, los Bartelsman abandonan Laren. Ya tienen dos hijas, Emelie y Anemieke. Se dirigen a Chile, donde nace Pablo, su tercer hijo. Después vendrá otro desplazamiento: Colombia. El barco llegó a Buenaventura. Allí los Bartelsman experimentaron uno de los primeros desconciertos del nuevo continente: según el recuerdo familiar, se asustaron al encontrarse con personas negras, pues nunca antes habían visto una. El episodio, más que hablar de quienes los recibían, revela la estrechez del mundo conocido que los viajeros traían consigo. Habían atravesado países y océanos, pero viajar significaba también descubrir hasta qué punto la propia mirada estaba hecha de límites.

Jan Bartelsman /Foto Univalle

Después continuaron hacia Cali y, en 1953, se instalaron en una casa del barrio San Fernando. El itinerario resulta extraño cuando se mira sobre un mapa: Laren, Chile, Buenaventura, Cali. Europa queda al otro lado del océano y la nieve es reemplazada por el trópico. Bartelsman trabaja como contador, pero continúa siendo fotógrafo, músico y pintor. En Cali entra en contacto con un mundo artístico que también está buscando nuevas maneras de mirar. Allí se vincula con un grupo, El Taller, junto a otros pintores: Lucy Tejada, Pedro Alcántara —nadaísta—, Beatriz Daza, Nirma Zárate, María Thereza Negreiros y Guillermo Wiedemann.

Tal vez los exilios verdaderos no consistan solamente en abandonar un país, sino en aprender lentamente a mirar otro.

Medellín, 1955

Dos años después de su llegada a Cali, Bartelsman está en Medellín. Lleva una Rolleiflex. Con ella realiza once fotografías. Podrían considerarse simplemente documentos de una ciudad desaparecida. Pero vistas juntas cuentan otra historia: la de un hombre que cambia continuamente de posición porque parece sospechar que ninguna ciudad puede comprenderse desde un único lugar.

Primero la mira desde el aire. La fotografía aérea convierte Medellín en una superficie legible. Calles, manzanas, diagonales, barrios, terrenos vacíos y zonas construidas se organizan debajo del avión. Por un instante desaparecen incluso las montañas que habitualmente definen la ciudad.

Medellín deja de ser paisaje. Se vuelve dibujo. Casi un mapa. Resulta inevitable pensar en el hombre que pocos años antes había recorrido otra geografía durante la noche, huyendo entre la nieve. Ahora contempla desde arriba una ciudad desconocida y pacífica. Los caminos ya no sirven para escapar. Pueden simplemente ser observados.

Después Bartelsman desciende. Desde las alturas del Centro descubre una Medellín todavía baja. Los tejados ocupan grandes extensiones y entre ellos comienzan a levantarse edificios modernos. La ciudad antigua y la nueva no aparecen separadas por una frontera. Conviven dentro de la misma fotografía.

Una Medellín horizontal empieza a ensayar la verticalidad. Bartelsman cambia de posición continuamente desde el Hotel Nutibara. Parece buscar no tanto aquello que debe fotografiar como el lugar desde donde hacerlo. Cada desplazamiento modifica la ciudad. Pero existe algo que nunca desaparece completamente: la montaña.

En varias fotografías el cielo y las cordilleras ocupan una parte enorme del encuadre. Abajo queda Medellín, comprimida entre las laderas. La arquitectura no domina todavía el paisaje; debe negociar con él.

Foto: Neonadaismo 2011

La ciudad cabe dentro de su valle. Todavía no se ha desbordado. Desde otro punto aparece la Plaza Nutibara. Las palmeras dibujan una curva; circulan buses y automóviles; se levantan edificios modernos; aparecen avisos comerciales, emisoras y nuevas formas de publicidad. Al lado sobreviven construcciones pertenecientes a otro tiempo.

Las ciudades quizá nunca abandonan completamente aquello que fueron. Construyen el futuro al lado del pasado y durante algún tiempo ambos comparten la misma calle.

En esa fotografía Medellín parece sorprendida precisamente en ese instante. Quiere seguir siendo reconocible y, al mismo tiempo, tiene prisa por parecerse a su futuro. Entonces aparece una piscina. Bartelsman inclina la cámara casi verticalmente y personas, automóviles, muros, escaleras y agua dejan de ser objetos para convertirse en geometría. Rectángulos, curvas, superficies. Por un momento Medellín desaparece. Queda el pintor. Pero después el fotógrafo vuelve a bajar. Frente a la iglesia de la Veracruz descubre una multitud concentrada alrededor de la entrada. Otras personas miran desde los márgenes. La iglesia podría dominar la escena, pero algo pequeño se interpone entre la solemnidad y la fotografía: un carro de Paletas La Antioqueña.

Quizá una ciudad se reconoce precisamente por esas contradicciones. La ceremonia y el comercio. La piedra antigua y el vendedor ambulante. Lo solemne y lo trivial.

La historia suele conservar iglesias; la fotografía, algunas veces, tiene la generosidad de conservar también el carrito de paletas. Después llega la noche.

Las montañas desaparecen, pero solamente en apariencia. Otra geografía comienza a dibujarse sobre ellas. Pequeños puntos luminosos ascienden por las laderas.

Foto: Ate Virtual Isaacs

Las luces dibujan el valle.

Bartelsman ya no fotografía edificios. Fotografía señales. Medellín existe en la oscuridad como una constelación terrestre.

En otra imagen realiza el movimiento contrario. Abandona el Centro, asciende por la montaña y vuelve la cámara hacia la ciudad. Un árbol ocupa el primer plano. Luego aparecen la vegetación, las laderas, el valle cubierto por la bruma y finalmente Medellín, casi deshecha por la distancia.

La ciudad que desde el Centro parecía crecer vertiginosamente vuelve a ser pequeña.

Obra de: Jan Bartelsman/ Santafeartauction.com

Es una vieja ilusión de las ciudades: creer que su tamaño les pertenece. Basta subir una montaña para desmentirlas.

Finalmente, Bartelsman coloca la Rolleiflex casi a la altura de un caminante.

Una calle sin pavimentar desciende entre casas encaladas y aleros de teja. Las fachadas forman un embudo que conduce la mirada hacia el fondo. Hay pocas personas. Ningún monumento. Ningún gran edificio. Ninguna industria. Ningún acontecimiento que explique por qué alguien decidió detenerse allí y disparar una cámara.

Precisamente por eso la fotografía resulta tan hermosa.

Después de buscar Medellín desde el avión, las terrazas, las montañas, las plazas y la noche, Bartelsman parece descubrir que una ciudad también puede caber en una calle cualquiera y en un hombre que camina por ella.

Tal vez toda fotografía de viaje contenga esa derrota feliz: se parte buscando aquello que distingue un lugar y finalmente se encuentra aquello que podría pertenecer a cualquier lugar.

Vistas juntas, las once fotografías dejan entonces de ser solamente documentos de la Medellín de 1955.

Cuentan una aventura de la mirada.

Bartelsman se acerca y se aleja. Sube y baja. Gira. Mira desde el Centro y desde la periferia. Observa durante el día y regresa durante la noche. Medellín se convierte sucesivamente en mapa, paisaje, arquitectura, geometría, multitud, luz y vida cotidiana.

Quizá esa inquietud tenga algo que ver con el viaje anterior, el mucho más terrible. El hombre que había conocido una Europa donde los caminos conducían a fronteras, escondites, campos y fugas podía ahora permitirse algo extraordinariamente sencillo: desplazarse por una ciudad solamente para mirarla.

No sabemos si Bartelsman pensó alguna vez esa relación.

Sus fotografías tampoco necesitan demostrarla.

Pero existe una extraña correspondencia entre aquella vida desplazada y esta mirada que nunca permanece quieta.

Quizá por eso las imágenes conservan todavía su frescura: no parecen hechas por alguien que ya sabe qué es Medellín, sino por alguien que todavía está tratando de descubrirla.

Y en ese aprendizaje ocurre una paradoja: cuanto más cambia Bartelsman de lugar, más reconocible se vuelve la ciudad.

Después de tantos desplazamientos —Laren, los campos, la nieve, Chile, Buenaventura, Cali—, en Medellín vuelve a comprobar que ningún territorio puede comprenderse desde una sola posición.

Medellín no estaba en un solo punto. Había que mirarla desde todas partes.

Jan Bartelsman: Foto Univalle

Asesora: Clarita de Bustamante.

-Bibliografía: 

–Bongue, Erick, Rostros y Rastros: Jan Bartelsman (1988), Canal Univalle TV.

-El Tiempo, Bogotá, 1989.

-Facebook, Historia fotográfica de Medellín (HFM), Erick Bongue.

– Jan Bartelsman, Revistas Artnexus 31, https://www.artnexus.com/es/magazines/article-magazine-artnexus/6399fc807bd43d50b9aa8f29/31/jan-bartelsman

-Semilla, herencia y color, Instituto Popular de Cultura, Cali, 2016

– Bartelsman, Gertjan. Pasajeros, 1978-1980, Banco de la República, 2016.

Neonadaísmo2011: Jan Bartelsman: Fotografías de Medellín, 1955 / Víctor Bustamante

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La rumba que arruinó los diálogos de paz https://elpregonerodeldarien.com.co/la-rumba-que-arruino-los-dialogos-de-paz/ Fri, 10 Apr 2026 17:37:19 +0000 https://elpregonerodeldarien.com.co/?p=16683 El proceso de diálogo sociojurídico con las estructuras criminales de alto impacto en Medellín y el Valle de Aburrá fue suspendido por el Gobierno nacional, tras la revelación de una parranda vallenata al interior de la cárcel de Itagüí, amenizada por el artista Nelson Velásquez. La decisión fue anunciada por el ministro de Justicia, Jorge …

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El proceso de diálogo sociojurídico con las estructuras criminales de alto impacto en Medellín y el Valle de Aburrá fue suspendido por el Gobierno nacional, tras la revelación de una parranda vallenata al interior de la cárcel de Itagüí, amenizada por el artista Nelson Velásquez.

La decisión fue anunciada por el ministro de Justicia, Jorge Iván Cuervo, luego de conocerse los hechos.

Tras el episodio, el Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario abrió una investigación y suspendió a siete funcionarios presuntamente implicados en el ingreso del artista al centro de reclusión. También se ordenó la suspensión temporal del director de la cárcel.

En un comunicado, la entidad aclaró que la actividad “en ningún momento fue aprobada ni autorizada por el Gobierno nacional, el Ministerio de Justicia y del Derecho, ni la Dirección General del Instituto”. 

Asimismo, confirmó el ingreso del artista y señaló que se realizó una intervención inmediata en los pabellones de máxima seguridad para verificar las condiciones de orden interno.

Por su parte, la delegación del Gobierno en el proceso de Paz Urbana indicó que lo ocurrido no hace parte de las garantías establecidas en ese espacio y rechazó de manera contundente los hechos. 

En ese sentido, anunció la suspensión de la interlocución con los voceros de estas estructuras hasta que se esclarezcan las responsabilidades.

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Vamos a la Bienal Internacional de Arte https://elpregonerodeldarien.com.co/vamos-a-la-bienal-internacional-de-arte/ Wed, 01 Oct 2025 14:56:52 +0000 https://elpregonerodeldarien.com.co/?p=14290 (Foto principal/ el artista Ibrahim Mahama de Ghana) Medellín- La Bienal Internacional de Arte de Antioquia y Medellín (BIAM 2025) regresa tras 44 años, posicionando a la región como un referente clave en el circuito del arte contemporáneo mundial. Del 2 de octubre al 25 de noviembre de 2025, la BIAM ofrecerá de manera gratuita una …

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(Foto principal/ el artista Ibrahim Mahama de Ghana)

Medellín- La Bienal Internacional de Arte de Antioquia y Medellín (BIAM 2025) regresa tras 44 años, posicionando a la región como un referente clave en el circuito del arte contemporáneo mundial. Del 2 de octubre al 25 de noviembre de 2025, la BIAM ofrecerá de manera gratuita una experiencia artística de gran escala, accesible y cercana, extendiendo su programación a lo largo de Medellín y 15 municipios en las nueve subregiones de Antioquia. De tal forma, recupera la vanguardia artística de Medellín desde los años 60, conectando ese pasado visionario con el presente a través de un diálogo intergeneracional de artistas y obras.

Reconociendo el poder del arte como fuerza vital para la transformación social y la construcción de una identidad cultural rica y diversa, BIAM 2025 presenta su concepto curatorial «El arte, una ventana a la libertad». Su objetivo es promover el arte como eje de creación, reflexión y encuentro, impulsando el talento local, nacional e internacional y fomentando el acceso a la cultura en todo el territorio.

«La BIAM 2025 representa un hito para Antioquia, al retomar un legado histórico y proyectar la región como un epicentro cultural de relevancia global», señala Roberto Rave, director del Instituto de Cultura y Patrimonio de Antioquia (ICPA). «Hemos concebido una Bienal que trasciende los espacios convencionales, integrando el arte en la vida cotidiana de nuestros ciudadanos y activando el potencial creativo de cada rincón del departamento.»

Sedes principales y experiencias destacadas en diálogo con el territorio y la arquitectura

Con presencia de 300 obras de más de 120 artistas nacionales y otros procedentes de Asia, África, Europa, Norte y Suramérica, la Bienal transformará múltiples ubicaciones en Medellín y el departamento en galerías de arte, destacando la interacción del arte con el patrimonio y la arquitectura local. En alianza estratégica con el Metro, múltiples sedes están convenientemente ubicadas cerca de estaciones, facilitando el desplazamiento del público para una experiencia fluida y accesible.

Figuras destacadas como Delcy Morelos (Colombia), Ibrahim Mahama (Ghana), Carlos Garaicóa (Cuba), Betsabeé Romero (México) y Azuma Makoto (Japón), junto a maestros colombianos como Miguel Ángel Rojas, María Elvira Escallón y José Alejandro Restrepo, aportan relevancia global, solidez conceptual y diversidad geográfica, fortaleciendo al departamento como un nodo activo del circuito internacional del arte contemporáneo.

Entre los eventos inaugurales y más esperados destacan:

Inauguración en El Retiro: el jueves 2 de octubre, la Bienal abrirá oficialmente con la obra del reconocido artista japonés Azuma Makoto en la Iglesia de Nuestra Señora del Rosario, en el corazón del municipio de El Retiro.

Apertura Línea Histórica y Maestros: el sábado 4 de octubre, el Museo de Antioquia acogerá un homenaje a las históricas Bienales de Coltejer (1968, 1970, 1972) y a la tradición artística de Antioquia, con una reflexión que enlaza pasado, presente y futuro del arte en la región.

Entre las sedes principales se incluyen:

Palacio de la Cultura Rafael Uribe Uribe: ícono arquitectónico del centro de Medellín, espacio emblemático de encuentro institucional.

Antiguo Edificio de Coltabaco: una fábrica de 18.000 m² recuperada y adaptada como un innovador escenario para la creación contemporánea.

Pabellón Bello – Parque de Artes y Oficios: un lugar para obras de gran formato en diálogo con el patrimonio industrial.

Museo de Antioquia: acogerá la línea histórica de la Bienal, conectando la memoria con la contemporaneidad.

Distrito Creativo del Perpetuo Socorro: integrando el arte en un proceso de revitalización urbana.

Cámara de Comercio de Medellín – sede Poblado: articula el sector empresarial con el arte y la cultura.

Espacios universitarios: incluyendo la Sala U de la Universidad Nacional, la Universidad Pontificia Bolivariana y el Museo Universitario de la Universidad de Antioquia, fortaleciendo el vínculo entre arte, conocimiento y nuevas generaciones.

La programación se extenderá a los municipios de La Ceja, Rionegro, El Retiro, Apartadó, Jericó, Caucasia, Puerto Berrío, Ciudad Bolívar, Entrerríos, Yarumal, Cisneros, Sonsón, Santa Fe de Antioquia, Anorí y Urrao.

Asimismo, la BIAM 2025 ofrecerá una agenda integral de actividades gratuitas y de acceso libre, que incluye:

Recorridos guiados: visitas mediadas para diversos públicos.

Talleres de creación artística: espacios prácticos con artistas invitados.

Conversatorios y foros temáticos: encuentros con expertos y líderes culturales.

Encuentros con artistas: sesiones públicas para conocer los procesos creativos.

Se estima una asistencia de 400.000 visitantes durante los dos meses de duración, con una proyección de 2.000 empleos directos e indirectos en sectores como artes plásticas, servicios creativos, logística, turismo y comercio local, lo que subraya el significativo impacto económico y cultural de la Bienal en la región.

Con esta gran apuesta, la BIAM 2025 no solo revive el legado histórico de las anteriores bienales de 1968, 1970, 1972 (lideradas por Coltejer) y la de 1981, sino que también posiciona a la región como un referente cultural y turístico de primer orden en el panorama nacional e internacional.

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