Voto archivos - El Pregonero del Darién https://elpregonerodeldarien.com.co/tag/voto/ Periodismo con Responsabilidad Mon, 20 Apr 2026 20:10:34 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=6.8.5 https://elpregonerodeldarien.com.co/wp-content/uploads/2024/02/cropped-SolPregoneroRecurso-1.png Voto archivos - El Pregonero del Darién https://elpregonerodeldarien.com.co/tag/voto/ 32 32 228805209 ¿Ya sabe por quién votar? Una ayuda inesperada de la IA https://elpregonerodeldarien.com.co/ya-sabe-por-quien-votar-una-ayuda-inesperada-de-la-ia/ Mon, 20 Apr 2026 20:10:31 +0000 https://elpregonerodeldarien.com.co/?p=16827 Heberto Tapias García*/Opinión/El Pregonero del Darién «Hablar de decisión informada en esos contextos puede parecer un privilegio. Pero es, precisamente por eso, una razón más para buscar herramientas que ayuden a recuperar la autonomía, aunque sea con la mediación de la inteligencia artificial. En medio de ese panorama surge una opción que merece atención. No …

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Heberto Tapias García*/Opinión/El Pregonero del Darién

«Hablar de decisión informada en esos contextos puede parecer un privilegio. Pero es, precisamente por eso, una razón más para buscar herramientas que ayuden a recuperar la autonomía, aunque sea con la mediación de la inteligencia artificial. En medio de ese panorama surge una opción que merece atención. No pretende reemplazar la decisión personal, pero sí enriquecerla con análisis. Se trata de «Neceser Presidencial», un agente de inteligencia artificial desarrollado por el profesor Óscar Ortega, docente de Ingeniería de Sistemas de la Universidad de Antioquia. La herramienta está disponible para cualquier persona con acceso a ChatGPT». 

A pocas semanas de una elección presidencial, el ruido se vuelve ensordecedor. Publicidad asfixiante, memes, encuestas contradictorias, agresiones en redes, debates y entrevistas manipuladas en medios corporativos que amplifican sin pausa a sus candidatos preferidos. En ese estruendo, muchos ciudadanos terminan sintiendo que votar es casi un acto de fe: se elige al que mejor cae, al que promete más, al candidato de toda la vida en la familia o, simplemente, al que parece menos riesgoso.

Desde hace décadas, la ciencia política ha puesto nombre a esas formas de votar que todos reconocemos. Está quien sigue la tradición, como si heredara una camiseta de fútbol. Está quien decide con el corazón, arrastrado por un discurso encendido o por el temor a que gane el adversario. También está quien intenta ser metódico, compara programas, pero termina extraviado entre datos y versiones opuestas. Y no falta quien, hastiado de todo, vota por descarte o, directamente, opta por no votar.

Hoy el panorama es aún más complejo. Las redes sociales amplifican la polarización y el marketing político reduce a los candidatos a eslóganes de consumo rápido. En ese escenario, el votante emocional y el desinformado no son la excepción… son la norma. Y no se trata de un problema individual. Es el resultado de un entorno diseñado para capturar la atención, no para ofrecer claridad.

Pero hay algo más profundo —y más incómodo— que no puede ignorarse. En Colombia, no todos votan en libertad. Hay quien vende su voto por dinero o la promesa de una ayuda básica. Hay quien cede ante presiones para no perder un empleo o un contrato. Y en algunas regiones, hay quienes han sido obligados a votar bajo amenaza. Es una realidad que ha marcado nuestra historia y que, en ciertos territorios, podría no haber desaparecido del todo.

Hablar de decisión informada en esos contextos puede parecer un privilegio. Pero es, precisamente por eso, una razón más para buscar herramientas que ayuden a recuperar la autonomía, aunque sea con la mediación de la inteligencia artificial.

En medio de ese panorama surge una opción que merece atención. No pretende reemplazar la decisión personal, pero sí enriquecerla con análisis. Se trata de «Neceser Presidencial», un agente de inteligencia artificial desarrollado por el profesor Óscar Ortega, docente de Ingeniería de Sistemas de la Universidad de Antioquia. La herramienta está disponible para cualquier persona con acceso a ChatGPT.

Su funcionamiento es sencillo. El usuario indica qué temas le importan al votar —el empleo, la salud, la seguridad, el medio ambiente, entre otros— y puede expresar también sus valores y prioridades. Con esa información, la herramienta analiza los planes de gobierno de los candidatos a partir de fuentes públicas y verificables.

No se limita a repetir promesas. Evalúa las propuestas bajo el enfoque del desarrollo a escala humana, una perspectiva que sostiene que el bienestar colectivo no depende únicamente del crecimiento económico, sino de la satisfacción de necesidades fundamentales: la subsistencia, la protección, el afecto, el entendimiento, la participación, el ocio, la creación, la identidad y la libertad.

A partir de ese análisis, el agente ordena las candidaturas según su afinidad con lo que el ciudadano considera relevante, y explica con argumentos por qué una opción se aproxima más que otra a esas prioridades. No hay consignas de campaña ni opiniones sesgadas, sino razones sustentadas.

Una de sus mayores fortalezas está en ir más allá del discurso. Evalúa qué tan viables son las propuestas, si tienen respaldo técnico y financiero, y si el candidato cuenta con la capacidad real de ejecutarlas. También permite examinar cómo cada candidatura aborda problemas concretos, señalando tanto sus aciertos como sus vacíos.

En la práctica, funciona como un asesor que leyó todo lo que el ciudadano no tuvo tiempo de leer, y que está dispuesto a conversar sin prisa. Para el votante emocional, sirve para contrastar si su intuición tiene respaldo real. Para quien sigue tradiciones familiares, ofrece una mirada actualizada. Para el que busca datos, organiza la información y ahorra tiempo. Y para el indeciso, ayuda a poner orden en el caos.

Incluso para quienes han votado bajo presión, puede ser un primer paso hacia la autonomía. Tener acceso a información clara y sin intermediarios ya es una forma de recuperar el control sobre la propia decisión.

Esto no significa que una herramienta de este tipo deba decidir por nadie. La democracia sigue siendo un ejercicio personal e intransferible. Pero usar inteligencia artificial para filtrar el ruido, contrastar discursos y evaluar propuestas no es delegar la decisión. Es informarse mejor antes de tomarla.

En un contexto donde la desinformación y la manipulación son frecuentes, contar con herramientas rigurosas, desarrolladas desde la academia y sin afiliaciones políticas, puede marcar una diferencia real. Especialmente para quienes quieren que su voto sea algo más que una reacción al último video viral o a la presión del entorno.

El enlace está disponible. Vale la pena probarlo antes de decidir. Conversar, preguntar, contrastar. Y luego, votar. Porque votar bien no debería ser un salto al vacío. En un país donde tantos han sido empujados a decidir mal —por ignorancia, por miedo o por necesidad—, hacerlo con información no es un privilegio: es un acto de ciudadanía.

*Académico-Analista/ Profesor de Ingeniería Química de la UdeA.

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EL ROSTRO DETRÁS DEL VOTO https://elpregonerodeldarien.com.co/el-rostro-detras-del-voto/ Fri, 17 Apr 2026 20:30:14 +0000 https://elpregonerodeldarien.com.co/?p=16785 Heberto Tapias García*/Opinión/El Pregonero del Darién Un llamado a votar con conciencia y sentido humano El próximo 31 de mayo Colombia vuelve a las urnas. Millones de ciudadanos tomarán un tarjetón, marcarán una opción y depositarán su voto. A simple vista parece un acto rutinario, casi un trámite, pero en realidad es una de las …

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Heberto Tapias García*/Opinión/El Pregonero del Darién

Un llamado a votar con conciencia y sentido humano

El próximo 31 de mayo Colombia vuelve a las urnas. Millones de ciudadanos tomarán un tarjetón, marcarán una opción y depositarán su voto. A simple vista parece un acto rutinario, casi un trámite, pero en realidad es una de las decisiones más importantes de la vida democrática.

En ese momento no solo elegimos un candidato. También definimos qué país queremos, qué sociedad respaldamos y qué responsabilidad asumimos con millones de personas.

El voto tiene algo profundamente especial. Es una decisión personal, un instante en el que cada quien, desde su conciencia, decide a quién le entrega su confianza. Pero al mismo tiempo ese gesto íntimo nos conecta con los demás. Votar también es decir que hacemos parte de esta sociedad y que nos importa lo que pase con ella. Ahí se encuentran lo personal y lo colectivo.

Elegir presidente hoy no es un asunto cualquiera. Es una decisión crucial. Significa definir quién conducirá el rumbo del país en un momento decisivo. Es optar por avanzar hacia una mayor equidad o permitir que la desigualdad siga creciendo. De esa elección dependen realidades concretas, como que un joven pueda estudiar, que una familia acceda a la salud, que el trabajo sea digno o que el campesino pueda vivir de su tierra. Está en juego la posibilidad de una vida digna para todos.

Cada voto cuenta, y cada abstención también. Quien no vota no permanece neutral, simplemente deja que otros decidan por él.

Por eso, antes de entrar al cubículo, vale la pena hacerse una pregunta fundamental. ¿En quién estoy pensando cuando voy a votar? Es natural pensar en nuestras propias necesidades y en lo que nos conviene. Todos lo hacemos. Pero una democracia verdadera nos invita a ir más allá, a mirar alrededor y preguntarnos si lo que elegimos también mejora la vida de quienes enfrentan mayores dificultades.

En cada voto hay muchos rostros. Está el de quienes viven en la pobreza, el de los jóvenes sin oportunidades, el de las madres que sacan adelante solas a sus hijos, el de los campesinos que sostienen el país, el de los abuelos que esperan tranquilidad y el de las comunidades que luchan por sus derechos. Votar con conciencia es recordarlos.

Cuando pensamos en el bienestar de todos, el voto deja de ser una preferencia individual y se convierte en un verdadero acto ciudadano. Votamos no solo por nosotros, sino también por quienes no tienen voz en los espacios donde se toman decisiones.

La corrupción, las mentiras y las promesas incumplidas han generado desconfianza. Ese desencanto es real y comprensible. Sin embargo, quedarse en casa no es la solución. No votar no castiga a quienes han fallado, al contrario, les facilita seguir haciendo lo mismo. Participar es la forma más clara de decir que no aceptamos esa realidad.

Abstenerse es renunciar al poder que tenemos. Es entregar el futuro a otros. Votar, en cambio, es un acto de dignidad. Es afirmar que estamos presentes, que nos importa y que no nos resignamos.

Estas elecciones son decisivas. Está en juego si el país continúa avanzando en transformaciones sociales o si regresa a modelos que han beneficiado a unos pocos. Regresar al país que la mayoría no quiere. El próximo presidente deberá tomar decisiones sobre temas fundamentales como la educación, la salud, el trabajo digno, el campo y la paz.

En los últimos años se han dado pasos importantes en distintos frentes. También han surgido resistencias de quienes prefieren mantener sus privilegios. Por eso esta elección no se trata solo de cambiar de gobernante, sino de definir el rumbo.

Hoy vivimos en medio de la polarización, el miedo y la rabia. Son emociones humanas, pero no construyen futuro. La política debería estar al servicio de las personas, no de intereses particulares ni de reacciones momentáneas. Debería poner en el centro la dignidad humana.

Votar con conciencia también implica rechazar el odio y creer en el diálogo. No significa ignorar los problemas, sino enfrentarlos con herramientas democráticas. Significa reconocer nuestras diferencias y aun así construir un país más justo.

Cuando estemos frente al tarjetón no estaremos solos. Nos acompañan los sueños y aspiraciones de una mejor vida de millones de colombianos que esperan mucho de esa decisión. En ese instante cada uno de nosotros se une a los demás para definir el futuro. Votemos sin miedo y sin odio, pero con firmeza, convencidos de que la dignidad de un pueblo no se negocia.

Ahí estarán el joven que sueña con estudiar, la mujer campesina que busca reconocimiento, el trabajador que necesita seguridad y el abuelo que espera tranquilidad. Todos estarán presentes en ese momento.

Si logramos ver esos rostros al votar, todo cambia. El voto deja de ser un gesto individual y se convierte en un acto de solidaridad y compromiso con el país que queremos.

Un país donde nadie se quede atrás, donde el origen no determine el destino y donde cada persona tenga una oportunidad real de vivir con dignidad.

Es momento de decidir con conciencia, de elegir con responsabilidad y de respaldar un proyecto de país incluyente, justo y coherente. Ese es el verdadero rostro detrás del voto. Ese es el sentido profundo de la democracia.

 Un voto por la dignidad.

Un voto por Colombia.

Un voto por el cambio.

A votar este 31 de mayo, por un país en armonía y con oportunidades para todos.

*Académico-Analista/ Profesor de Ingeniería Química de la UdeA.

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El miedo como estrategia para secuestrar tu voto https://elpregonerodeldarien.com.co/el-miedo-como-estrategia-para-secuestran-tu-voto/ Mon, 23 Mar 2026 00:08:30 +0000 https://elpregonerodeldarien.com.co/?p=16461 Heberto Tapias García*/Opinión/El Pregonero del Darién En Colombia, el debate público en vísperas electorales suele distar mucho de ser un ejercicio genuino de deliberación. Con frecuencia es el resultado de estrategias calculadas que buscan manipular la conversación antes que enriquecerla. No se orienta a informar sino a impactar. Apela al miedo y a la incertidumbre …

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Heberto Tapias García*/Opinión/El Pregonero del Darién

En Colombia, el debate público en vísperas electorales suele distar mucho de ser un ejercicio genuino de deliberación. Con frecuencia es el resultado de estrategias calculadas que buscan manipular la conversación antes que enriquecerla. No se orienta a informar sino a impactar. Apela al miedo y a la incertidumbre ante la falta de argumentos, movilizando adhesiones rápidas en una ciudadanía expuesta a mensajes que privilegian la reacción sobre la reflexión.

Este libreto no es nuevo, se ha repetido por décadas. Desde el pánico tras el asesinato de Gaitán y el temor construido alrededor de Rojas Pinilla, hasta el uso electoral del conflicto con las FARC y el fantasma del «castrochavismo», la fórmula siempre es la misma. Se trata de inventar o exagerar una amenaza, amplificarla hasta la histeria colectiva y presentar a un candidato como el único salvador frente al abismo.

Hoy esa estrategia se ha perfeccionado. Grandes medios y redes sociales, vinculados a poderosos grupos económicos, operan como una poderosa maquinaria de desinformación que no explica sino que moldea emociones e induce temor. Es una operación constante de titulares alarmistas y omisiones deliberadas que buscan descalificar cualquier intento de cambio.

“Un electorado con miedo es más fácil de manipular. Un voto desde el pánic no es un voto libre”

Cuando la desinformación no basta aparece la mentira abierta. Se difunden acusaciones sin sustento contra figuras que representan alternativas distintas. Por ejemplo, se intenta vincular a Iván Cepeda con organizaciones desmovilizadas sin prueba alguna, o se filtran supuestas investigaciones en Nueva York contra Gustavo Petro sin que existan cargos formales. Incluso, lanzan insinuaciones para responsabilizarlos de hechos históricos como la muerte de Miguel Uribe Turbay sin respaldo judicial alguno. No son hechos aislados. Es una estrategia para convertir el rumor en verdad aparente.

La manipulación también adopta formas sutiles. Se maquillan trayectorias de políticos y se reescriben discursos con giros oportunistas. Sectores y candidatos que durante años defendieron posturas excluyentes hoy se presentan como moderados, hablando de inclusión y centro político, aunque su historial en el Congreso revela lo contrario. No es una transformación genuina, es puro cálculo electoral. Es falsedad burda!

Este plan responde a intereses concretos. Los mismos que hoy siembran temor son quienes han bloqueado sistemáticamente las reformas que buscan mejorar la vida de la gente. En el Congreso han obstaculizado las reformas a la salud, pensional y laboral mediante dilaciones y ruptura de quórum. A la par, acuden a las Cortes para demandar las reformas aprobadas, intentando frenar por la vía judicial lo que no logran detener en el debate democrático.

“No es una oposición que debate desde las instituciones; es una oposición que bloquea el progreso social”

La contradicción es máxima cuando intentan hablarle a los trabajadores. Quienes pretenden conquistar su voto son los mismos que se opusieron al incremento del salario mínimo para 2026 e incluso demandaron el Decreto 1469 de 2025 ante el Consejo de Estado. Ahora se presentan como defensores del ingreso digno. No es coherencia, es falsedad.

El problema de fondo es que no defienden los intereses colectivos sino sus privilegios. Al bloquear la reforma laboral protegen la explotación. Al hundir la de salud protegen el negocio. Al frenar la pensional condenan a millones a una vejez en la pobreza. Ante la falta de propuestas para la inequidad, recurren a la nostalgia por un pasado que solo benefició a una élite. Por eso recurren al miedo, porque este reemplaza la racionalidad y evita que la ciudadanía se pregunte qué hicieron ellos cuando tuvieron el poder.

Mientras se prolonga el estado de alarma y se exacerban el temor y la inseguridad, distorsionan la realidad del país. Colombia ha comenzado a avanzar en la corrección de desigualdades históricas. El gobierno del cambio ha mostrado que es posible orientar la gestión pública hacia el bienestar de las mayorías. Se han formalizado millones de hectáreas en favor del campesinado, se ha consolidado la gratuidad en la educación superior para cientos de miles de jóvenes y el salario mínimo ha experimentado incrementos progresivos orientados a mejorar el poder adquisitivo.

“Se han formalizado millones de hectáreas para los campesinos y garantizado educación gratuita para miles de jóvenes”

En materia de seguridad y soberanía, se han alcanzado resultados históricos en la incautación de cocaína y la destrucción de infraestructuras del narcotráfico, golpeando las finanzas de los grupos delincuenciales como nunca antes. Además, se ha reducido la deforestación a cifras récord en dos décadas. Todo esto se ha logrado enfrentando una obstrucción sistemática de quienes hoy prometen orden y prosperidad, los mismos que durante años legislaron para las élites y bloquearon el bienestar de las mayorías.

El llamado es urgente. No dejemos que el miedo secuestre nuestro voto. Votar desde el pánico es ceder a otros la decisión sobre el futuro. Votar desde la conciencia y la evaluación honesta es un acto de soberanía. Tenemos la oportunidad de demostrar que los resultados importan más que los fantasmas. Votemos con la cabeza fría por la continuidad del proyecto del Pacto Histórico y por un país de oportunidades donde podamos convivir en paz.

*Académico-Analista/ Profesor de Ingeniería Química de la UdeA.

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