Literatura archivos - El Pregonero del Darién https://elpregonerodeldarien.com.co/tag/literatura/ Periodismo con Responsabilidad Sun, 12 Apr 2026 16:38:33 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=6.8.5 https://elpregonerodeldarien.com.co/wp-content/uploads/2024/02/cropped-SolPregoneroRecurso-1.png Literatura archivos - El Pregonero del Darién https://elpregonerodeldarien.com.co/tag/literatura/ 32 32 228805209 Un cuento de vaqueros y otros relatos https://elpregonerodeldarien.com.co/un-cuento-de-vaqueros-y-otros-relatos/ Sun, 12 Apr 2026 16:38:31 +0000 https://elpregonerodeldarien.com.co/?p=16703 Nanny Zuluaga/Cultural/El Pregonero del Darién Nuestra editorial celebra un nuevo título que se incorpora a su catálogo: Un cuento de vaqueros y otros relatos, de Luis Fernando, una obra que reúne diecisiete historias alrededor de la vaquería en un ejercicio de metaficción donde los personajes se encuentran y se transforman en un escenario imaginario inspirado …

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Nanny Zuluaga/Cultural/El Pregonero del Darién

Nuestra editorial celebra un nuevo título que se incorpora a su catálogo: Un cuento de vaqueros y otros relatos, de Luis Fernando, una obra que reúne diecisiete historias alrededor de la vaquería en un ejercicio de metaficción donde los personajes se encuentran y se transforman en un escenario imaginario inspirado en Urabá.

El libro despliega, con sensibilidad y fuerza narrativa, un universo donde dialogan la cosmovisión de su gente, la riqueza de su topografía, su flora y su fauna, al tiempo que pone en primer plano el mestizaje entre culturas ancestrales zinuanas y las prácticas ganaderas paisas y contemporáneas del noroccidente colombiano.

Desde el Tambo Literario acompañamos el proceso de escritura durante tres años, entre talleres, correcciones y escucha atenta, afinando la voz del autor en un camino colectivo marcado por la confianza, la amistad y la fuerza de su imaginación.

En paralelo, desde el Tambo Editorial, concebimos el libro como un dispositivo comunicante y autónomo, allí cada decisión —diseño, forma y materialidad— responde a su universo narrativo. Un ejercicio de autopublicación donde el autor conserva sus derechos, su voz y construye un vínculo directo con sus lectores.

Fluyen las letras en Urabá

Más que un proceso técnico, fue una afirmación: el ejercicio del derecho a ser autor, de habitar la literatura como referente cultural diverso  y la construcción comunitaria de la narrativa local desde sus propio protagonistas.

Las Musas Cantan Versos Migrantes

Además, durante este 2026, se lanza Antología literaria “ Las Musas Cantan Versos Migrantes” Una compilación que amplía el horizonte del proyecto literario del colectivo al reunir 100 voces de distintas generaciones y países. En sus páginas confluyen poemas de niñas, niños, jóvenes y autores de diferentes territorios que escriben desde la experiencia del movimiento, recordándonos que migrar también es transformarse, aprender y encontrar nuevas formas de nombrar el mundo.

Obra que será presentada este año en Urabá

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ROSAS PARA EL PROFESOR https://elpregonerodeldarien.com.co/rosas-para-el-profesor/ Fri, 06 Mar 2026 02:01:14 +0000 https://elpregonerodeldarien.com.co/?p=16203 Heberto Tapias García*/Opinión/El Pregonero del Darién Comparto con ustedes un cuento que escribí hace unos días. Se llama «ROSAS PARA EL PROFESOR». Nació de una experiencia personal. Hace algunos años, en un parqueadero de la universidad, una estudiante me preguntó cómo me gustaban las flores. La pregunta no era ingenua. Los dos sabíamos lo que …

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Heberto Tapias García*/Opinión/El Pregonero del Darién

Comparto con ustedes un cuento que escribí hace unos días.

Se llama «ROSAS PARA EL PROFESOR».

Nació de una experiencia personal. Hace algunos años, en un parqueadero de la universidad, una estudiante me preguntó cómo me gustaban las flores. La pregunta no era ingenua. Los dos sabíamos lo que significaba.

Cambié los nombres. Cambié los cursos. Cambié algunos detalles.

Pero la pregunta no la cambié.

Escribí esto para develar lo que muchos desconocen y otros prefieren ocultar: una realidad.

A veces los estudiantes nos ven como verdugos. Creen que estamos aquí para juzgarlos, para ponerles obstáculos, para hacerles la vida difícil. Nos imaginan como guardianes de una puerta que solo se abre para unos pocos. Pero no entienden que nuestro papel es otro.

Estamos aquí para acompañarlos. Para incomodarlos lo suficiente como para que piensen. Para invitarlos a dudar, a cuestionar, a equivocarse y volver a intentar. Para ayudarlos a construir criterio, no solo respuestas. Porque aprender no es repetir lo que ya está dicho, sino atreverse a comprenderlo.

Perder un curso no es el fin del mundo. Es, muchas veces, una pausa necesaria, una señal de que algo aún no está listo, de que el proceso necesita más tiempo, más disciplina o más honestidad consigo mismo.

Lo que sí es grave no es fallar.

Lo grave es no aprender.

Lo grave es no estar dispuesto.

Lo grave es pasar por la educación sin conciencia de lo que significa formarse.

Porque un curso se puede repetir. El tiempo y la oportunidad de aprender de verdad, no siempre.

El cuento habla de eso. De la tensión. Del miedo. De esa noche en el parqueadero.

También habla de lo que pasa después. De seguir yendo a clase. De seguir creyendo. De seguir acompañando, aunque a veces el precio sea alto.

Ahí les dejo el texto.

Ojalá les guste. Ojalá les haga pensar.

Ojalá nunca tengan que responder una pregunta así.

rosas para el profesor

El profesor Rivas caminaba hacia el parqueadero cuando sintió que alguien lo esperaba.

No era una sensación. Era una certeza que le heló la nuca antes de verla. La mujer estaba apoyada contra la pared, justo en el límite donde la luz del edificio se rendía ante la oscuridad del estacionamiento. La reconoció por la silueta, por la forma de pararse, por esa manera que tenía de sonreír como si todo fuera un chiste privado.

Valentina.

No era una estudiante brillante. En clase miraba el techo, miraba el celular, miraba sus uñas. Cuando participaba era para preguntar si eso iba a salir en el examen, si había un resumen, si podía enviar el trabajo después porque se le atravesaron cosas. Cosas. Nunca supo qué cosas. Nunca quiso saberlo.

Pero sabía otras cosas. El profesor Rivas sabía que ella sabía sobre otras cosas. Los rumores llegaron desde la primera semana. La muchacha nueva, la sobrina de un tipo que tenía problemas, el sobrino de otro tipo que había resuelto los problemas de otra gente de manera definitiva. Las camionetas negras que esperaban en la entrada, los muchachos con tatuajes que la recogían después de clase. Nadie decía nada en voz alta porque en la ciudad las cosas no se decían en voz alta.

—Profesor.

No era un saludo. Era una constatación.

—Valentina.

Ella se despegó de la pared con un movimiento lento, como si tuviera todo el tiempo del mundo. El parqueadero estaba vacío a esa hora. Las luces de mercurio se reflejaban sobre los techos de los carros. Nadie más.

—Vi la nota —dijo ella.

—Sí.

—No me parece justo.

El profesor Rivas no respondió. Recordaba el trabajo final, un texto impecable en la forma y vacío en el fondo, párrafos que no decían nada con palabras difíciles, citas mal usadas, ideas que no eran suyas. Le había puesto una nota baja y un comentario. Esto no es pensar. Esto es copiar con miedo.

—Necesito pasar el curso —dijo ella, y ahora la sonrisa era más amplia, más amable, más definitiva—. Mi familia quiere que pase.

Ahí estaba. Mi familia.

El profesor Rivas sintió que el cuerpo se le volvía de otra materia, más densa, más lenta. Recordó la foto que alguien le había mostrado en su oficina. El tío de Valentina en un periódico viejo, la nota sobre un ajuste de cuentas, los cuerpos en un lote baldío. Recordó las conversaciones en voz baja sobre las camionetas negras, sobre los muchachos que esperaban, sobre lo que le pasó al profesor de contabilidad el semestre anterior, ese accidente tan raro, tan temprano en la mañana, tan cerca de su casa.

—Profesor —dijo Valentina, y la voz era dulce, era la voz de una niña buena que pide un favor—. ¿Cómo le gustan las flores?

El brillo de las luces se hizo más intenso. Llenó el silencio.

—Por si algún día voy a visitarlo —aclaró ella, y la sonrisa no se movió—. ¿Rosas? ¿Claveles? ¿Le gustan los crisantemos?

El profesor Rivas miró hacia el fondo del parqueadero. No había nadie. Miró hacia la entrada del edificio de la Facultad. Las puertas de vidrio reflejaban la noche vacía. Solo estaban ellos dos, el ruido de las lámparas, el olor a miedo y esa pregunta que no era una pregunta.

—Cualquier color —dijo, y su voz salió firme, como si fuera otro el que hablaba—. Es indiferente.

Valentina inclinó la cabeza, esperando.

—Después de muerto no se percibe el color de las flores —dijo el profesor Rivas—. En el féretro no se ve nada. En el cementerio tampoco.

La sonrisa de Valentina se quedó quieta. Por un segundo, solo un segundo, sus ojos dejaron de ser los de una niña buena y fueron otra cosa. Algo que calculaba. Algo que medía. Algo que entendía que el juego podía jugarse en dos direcciones.

—Buenas noches, entonces, profesor —dijo finalmente.

Se dio la vuelta y caminó hacia el extremo del parqueadero. El profesor Rivas no la vio subirse a la camioneta negra porque ya no miraba. Miraba sus propias manos, que empezaban a temblar ahora que ella no podía verlo. Miraba las llaves del carro, que sostenía con tanta fuerza que le marcaban y lastimaban la piel.

Cuando levantó la vista, la camioneta negra ya no estaba. Las luces de mercurio brillan diferente. El parqueadero seguía vacío.

El profesor Rivas se quedó un largo rato antes de subirse al carro. Pensó en las clases, en los textos que ya nadie lee, en las preguntas que ya nadie hace. Pensó en Valentina, en lo que había aprendido realmente en su curso: no a pensar, no a dudar, no a construir. Había aprendido a amenazar con una sonrisa. Había aprendido que las preguntas pueden ser balas.

Cuando el motor encendió, pensó en sus otros estudiantes, los que sí querían aprender, los que sí hacían preguntas verdaderas. Pensó en lo que les diría mañana. Pensó en si volvería a verlos.

Pero sobre todo pensó en que lo peor de todo no era el miedo. Lo peor era la certeza de que Valentina había ganado sin disparar un tiro. Lo peor era saber que en una universidad donde las flores se negocian como amenazas, el conocimiento ya no importa.

Lo peor era entender que ella nunca había estado en su clase para aprender. Había estado para aprender otras cosas: cómo se doblan los hombres, hasta dónde llega el miedo, qué cara ponen los profesores cuando les preguntan por sus propias flores.

Salió del parqueadero sin mirar atrás.

No quería ver si la camioneta negra lo estaba esperando en la próxima esquina.

*Académico/Profesor de Ingeniería de la UdeA.

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Fernando Rivillas y los cuatro amores de Cortàzar https://elpregonerodeldarien.com.co/fernando-rivillas-y-los-cuatro-amores-de-cortazar/ Sat, 21 Feb 2026 06:17:50 +0000 https://elpregonerodeldarien.com.co/?p=16063 (Foto principal/El poeta Juan Mares acompaña al médico Fernando Rivillas, en la presentación de su obra) Fernando Rivillas es un médico que mezcla las bellas artes, la medicina y la literatura, una explosiva combinación que lo llevó a meterse en serio y de lleno en la vida de Julio Cortázar hasta sumar otra biografía en …

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(Foto principal/El poeta Juan Mares acompaña al médico Fernando Rivillas, en la presentación de su obra)

Fernando Rivillas es un médico que mezcla las bellas artes, la medicina y la literatura, una explosiva combinación que lo llevó a meterse en serio y de lleno en la vida de Julio Cortázar hasta sumar otra biografía en la decena que se han escrito.

Marcado por sus lecturas cuando aún estaba en la facultad de medicina se fue compenetrando en ese mundo literario que lo llevaría a escudriñar los más elementales pasajes de su existencia, el drama de su amores convulsos, su intensa actividad literaria, hasta la fragilidad de su vida ya en el ocaso de sus días azotado y derrotado por las enfermedades.

Presentación de la obra.

Pero también fue en la misma facultad  de medicina que lo rozó el conocimiento del profesor Jorge Cárdenas en la plástica, hasta convertirse hoy  en un pintor cuya obra viene siendo bien recibida por el público, especialmente la acuarela, técnica  en la que más se destaca. “Empecé a pintar cosas en Urabá por terapia en momentos muy difíciles en la región” dice con toda la modestia. Justamente en la Biblioteca Pública Municipal, Federico García Lorca de Apartadó, donde anoche presentó  su nueva obra literaria, realizó el año pasado una amplia exposición pictórica.

Precisamente escudriñando ese fantástico mundo de Cortázar en el 2004 publicó: La Novela de Cortázar” con la misma osadía y atrevimiento que hoy  presenta: Julio Cortázar, el Escritor y sus Cuatro Amores, más centrado en el personaje, más profundidad en la investigación, un claro reflejo de la madurez y afinamiento de su pluma.

Algunos asistentes.

Le fluye por las venas

Cuando el médico Rivillas comienza a hablar sobre su autor de cabecera se transforma, podría decirse que está poseído, sus expresivos ojos brillan con gran intensidad, su rostro se ilumina, puede hablar horas y horas sin repetir apuntes, lecturas y anécdotas, ha estudiado el escritor al dedillo, ha viajado por varios países investigando, entrevistando personajes cercanos al autor. Sin temor a equivocaciones Cortázar le fluye por las venas, lo inspira, lo transporta a su propio mundo literario, pero también al mundo de carne y hueso, del hombre que vibra con la fama, pero que padece y sufre las miserias humanas, la enfermedad, el desamor, el exceso de amor y finalmente la inexorable parca.

Anoche, en la Biblioteca Pública Municipal Federico García Lorca de Apartadó, Fernando Rivillas se deleitó y deleitó a los presentes hablando de lo que más sabe, de lo que más ha investigado y le gusta. La vida de Julio Cortázar.

En una corta  intervención el escritor Juan Mares, quien presentó la obra de Rivillas, recordó su incursión en la plástica, lo calificó como “un escritor de largo aliento” y resaltó sus viajes por varios países para consolidar la obra.

Espacios abiertos a la cultura.

Por su parte, la directora de la Biblioteca, la cultora Carmen Teresa Garsés, agradeció la presencia del escritor y le recordó que es un hijo del Taller de Urabá Escribe y que aprendió a leer a Cortázar  justamente de la mano de Fernando Rivillas. “Estoy profundamente feliz” añadió.

Autor sencillo y descomplicado

Sin ínfulas de grandeza, más bien sencillo, descomplicado, amplio y ameno, Rivillas se fue metiendo en el mundo de Cortázar con una emoción contagiosa: Es gratificante ver muchas caras amigas, revolver recuerdos de la zona, aprendí a escribir  en el Taller Urabá Escribe, soy  hijo de este Taller” recordó visiblemente emocionado.

Dijo que la obra se divide es dos partes, una que refiere a los amores de Corázar  con las cuatro mujeres más importantes de su vida: Aurora Bernárdez Novoa, La Maga Edith Arón, Ugné Karvelis y Carol Dunlop.

Una segunda parte, la ida, cuando el escritor se siente enfermo, comienza a dejar de escribir, de viajar y es afectado por una gran depresión, luego un capitulo ficcional y un epílogo, con el último deseo de Cortázar y lo que el autor  llama las verdaderas causas  de su muerte, donde relata  su propia teoría sobre su deceso.

Los exmandatarios de Apartadó fueron invitados al acto, pero el único que se hizo presente, fue Teodoro Manuel Díaz Lobo, pese a sus quebrantos de salud.

El editor:

“En esta biografía novelada (Con una impecable técnica cortazariana, que también incluye, un interesante y sugestivo juego de tiempos por parte del narrador  del texto) no solo se encuentra la historia de los cuatro grandes amores del cronopio mayor: Aurora Bernárdez, Ugné Karveleis, Carol Dunlop, y todo el imaginario creado al rededor de La Maga, en la misma, también se presentan lo últimos días y la muerte de Julio Cortázar. Además, con maestría, su autor, Fernando Rivillas, basado en una rigurosa investigación y en sus conocimientos como médico, nos ofrece en este libro inolvidables historias, incluidas un extraño encuentro en el cementerio de Montparmasse, Paris y el análisis, al mejor estilo, y con la honorable presencia de Shelock Holmes, sobre las verdaderas razones de la causa de su muerte (que aduce, no fue de sida) del escritor argentino”

Ya tendrán los lectores la oportunidad  de profundizar en esta obra que promete una mirada distinta, con aportes nuevos sobre el escritor argentino, incluyendo una nueva teoría  sobre las causas de su muerte, incluso el médico Fernando Rivillas advierte que en las diez biografías  que conoce de Cortázar encontró muchos vacíos y lagunas que el aspira llenar en su libro y eso de por sí ya es un reto para iniciar la lectura, entre muchos nuevos aportes para el deleite de los seguidores y admiradores del afamado autor.

A las 7 de la noche de hoy sábado en la librería Tinta & Tinto de Apartadó, se hará una presentación del libro y conversarán sobre su contenido. Mientras el autor esté en Urabá, el libro tendrá un costo de 60 mil pesos y la Editorial Planeta ya lo tiene disponible en sus librerías a un precio de 90 mil pesos.

Manos a la obra.

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Paul Auster: Fallece a los 77 https://elpregonerodeldarien.com.co/paul-auster-fallece-a-los-77/ Thu, 02 May 2024 18:00:00 +0000 https://elpregonerodeldarien.com.co.co/?p=4655 El mundo literario despide a Paul Auster, renombrado escritor estadounidense, conocido por obras que transformaron el paisaje literario moderno como «La trilogía de Nueva York». Auster murió a los 77 años, dejando un legado de narrativa innovadora y profundamente influyente. Una vida de letras El final de una era en Brooklyn Paul Auster falleció el …

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El mundo literario despide a Paul Auster, renombrado escritor estadounidense, conocido por obras que transformaron el paisaje literario moderno como «La trilogía de Nueva York». Auster murió a los 77 años, dejando un legado de narrativa innovadora y profundamente influyente.

Una vida de letras

El final de una era en Brooklyn

Paul Auster falleció el martes por la noche en su casa en Brooklyn, rodeado por su familia. La noticia fue confirmada por su amiga y colega, Jacki Lyden, quien describió el momento como tranquilo y rodeado de seres queridos. Auster había estado luchando contra el cáncer de pulmón desde marzo de 2023, enfermedad que finalmente marcó el final de su prolífica carrera. Su esposa, Siri Hustvedt, y su hija, la cantante Sophie Auster, estuvieron a su lado en sus últimos momentos.

Un legado literario imborrable

Obras que desafiaron géneros

Desde «La trilogía de Nueva York» hasta «4 3 2 1», Paul Auster fue maestro en fusionar lo cotidiano con complejas tramas existenciales. Sus novelas, que frecuentemente exploraban el azar y las coincidencias, se convirtieron en referentes del género negro y del relato policial, marcando a generaciones de escritores y lectores. «El palacio de la luna» y «La música del azar» son solo algunos ejemplos de cómo su ingenio y capacidad narrativa atraparon la imaginación de sus seguidores.

Más allá de los libros

Auster en la pantalla grande

No solo en libros dejó su huella Auster, sino también en el cine. Coautor y codirector de la película «Smoke», junto a Harvey Keitel, demostró su habilidad para crear diálogos memorables y situaciones impactantes. Su trabajo en «Lulú en el puente» subraya aún más su versatilidad y profundidad artística, consolidando su estatus como un verdadero icono cultural tanto en Nueva York como a nivel internacional.

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