LA FIESTA EN LA CÁRCEL

Juan Fernando Uribe Duque/Opinión/el Pregonero del Darién
¿Por qué no pueden los reclusos tener espacios de esparcimiento, fiestas y bailes? Unos seres humanos condenados a permanecer en una jaula, ¿No tienen derecho a divertirse o sólo a que les dicten cursitos de buen comportamiento y misas? Ahora, no se trata de que sean orgías o bacanales, pero ¿y si tienen el dinero para contratar un buen concierto y unas buenas viandas, por qué no hacerlo? Incluso las mismas autoridades también lo disfrutan. En el caso de los delincuentes recluídos en la cárcel de Itagüí y partícipes de los diálogos tendientes a la paz urbana, son seres humanos que están de plácemes, no por que van a quedar probablemente en libertad para seguir delinquiendo, tal vez lo estén por que van a poder caminar otra vez tranquilos por su barrio compartiendo con sus familias y sintiendo que se les abre otra perspectiva de vida más sana, alejada ya de los ajetreo del delito.
Para varios de ellos que llevan más de quince años encerrados, es motivo de gozo, y por qué no, de fiesta.
La doble moral siempre se impone, y cuando unos medios irresponsables la confirman y difunden, los réditos políticos son mayores, pero por más que nos lavemos las manos, sabemos que las cosas son como son.
Nota: El uso político pre electoral es sustancioso: la derecha opositora pone el grito en el cielo… y el presidente les da gusto para «expiar» la falta suspendiendo los diálogos… por ahora. Esa fiesta es lo de menos, lo importante es la paz urbana.



