Opinión

El llamado es a la unidad y al diálogo

Un tema delicado y prioritario es la seguridad de nuestra fuerza pública, así como la construcción de acuerdos profundos de paz que nos permitan superar la violencia y la crueldad.

Rubén Antonio Calvo Trejos/Opinión/El Pregonero del Darién

Quiero expresar mi profunda admiración y agradecimiento a todas las colombianas y colombianos que salieron a votar en apoyo al proyecto del Pacto Histórico y de las fuerzas alternativas que trabajan por una Colombia más justa.

También extendemos este reconocimiento a nuestros compatriotas que, por diferentes motivos, hoy viven en el exterior pero siguen soñando con un mejor país.

Debemos reconocer que esperábamos una votación más amplia en respaldo al proyecto político del presidente Gustavo Petro. Sin embargo, en la carrera por las aspiraciones individuales, muchos cuadros y liderazgos se dividieron en un momento inoportuno, cuando lo ideal habría sido caminar como una sola fuerza, con un mismo propósito.

La verdadera tarea es construir acuerdos en lo fundamental, para luego sentarnos en la mesa del diálogo y la concertación y así impulsar las leyes y políticas públicas que Colombia necesita.

Hablamos de transformaciones reales:

Educación fortalecida, salud digna, vivienda para las familias, tierra suficiente para los proyectos productivos, espacios para transformar nuestras materias primas y protección de las semillas nativas que garantizan la seguridad alimentaria. Porque si acabamos con el hambre, la salud del pueblo mejora inevitablemente.

También debemos cuidar nuestros recursos naturales, tanto renovables como no renovables, y brindar atención integral a la primera infancia, a los adultos mayores, a las personas con discapacidad y a quienes hoy viven en condición de calle.

Es fundamental escuchar las realidades de quienes se encuentran en los centros penitenciarios, donde miles de personas están privadas de la libertad por delitos menores y podrían aportar a la sociedad mediante trabajo y procesos de resocialización.

Así mismo, no podemos olvidar a quienes permanecen en centros hospitalarios en condiciones de abandono, ni dejar de avanzar en los procesos de reparación a las víctimas.

Un tema delicado y prioritario es la seguridad de nuestra fuerza pública, así como la construcción de acuerdos profundos de paz que nos permitan superar la violencia y la crueldad que por años ha golpeado a nuestro país.

Y para darle verdadera viabilidad a los territorios, es indispensable mejorar las vías, los sistemas de transporte y la seguridad vial, factores que hoy siguen cobrando demasiadas vidas en las carreteras de Colombia.

Estos y muchos otros temas deben ser parte de una gran conversación nacional que nos permita elevar la dignidad de nuestra Colombia libre y soberana.

El llamado es a la unidad, al respeto y al trabajo colectivo por el bienestar de todas y todos.

Wilmar Jaramillo Velásquez

Comunicador Social Periodista. Con más de treinta años de experiencia en medios de comunicación, 25 de ellos en la región de Urabá. Egresado de la Universidad Jorge Tadeo Lozano

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