El cambio en Colombia sí es posible
Nuestro pueblo también ha entendido que podemos acogernos al buen vivir, incluso desde pensamientos diferentes. Porque, al final, las necesidades humanas son comunes.

Rubén Antonio Calvo Trejos/Opinión/El Pregonero del Darién
Foto principal/Rubén Antonio Calvo Trejos
Creo firmemente que el cambio en Colombia sí es posible y, más aún, sí lo podemos consolidar. No hablo desde la teoría, hablo desde la realidad.
He recorrido diversas regiones del país y he conversado con personas de distintos sectores sociales. Al preguntar qué opinan del presidente Gustavo Petro, encuentro un denominador común: reflexiones positivas, análisis conscientes y una ciudadanía cada vez más informada. Sin desconocer que existen actores generadores de violencia que buscan entorpecer las acciones del Gobierno Nacional, el pueblo entiende el momento histórico que estamos viviendo.
Hoy los ciudadanos se han convertido en lectores y analistas. Hablan con propiedad de cifras, datos, economía, del valor del dólar, de la producción industrial, de la seguridad alimentaria, de la educación y del turismo. También comprenden que el sistema de salud está deteriorado por los fraudes heredados de gobiernos anteriores; reconocen que la tercerización ha sido una forma de diluir y perder los recursos públicos.
La gente lo dice con claridad: cuando se tiene medicina prepagada, los medicamentos aparecen; cuando se depende del sistema subsidiado, desaparecen. Pero la enfermedad del pobre es la misma que la del rico. La diferencia no debería estar en el bolsillo, sino en políticas públicas que obliguen a las entidades a cumplir sus deberes y garanticen los derechos de todos los colombianos.
Nuestro pueblo también ha entendido que podemos acogernos al buen vivir, incluso desde pensamientos diferentes. Porque, al final, las necesidades humanas son comunes: fisiológicas, económicas, sociales, políticas y estructurales. Nadie vive de ideologías vacías, vivimos de dignidad, de oportunidades y de justicia.
Hoy tenemos una gran responsabilidad histórica: unir las fuerzas progresistas alrededor de un proyecto que defienda la soberanía nacional, la democracia y la vida. Unirnos en torno a Iván Cepeda Castro, junto a los representantes a la Cámara y al Congreso que hacen parte del Pacto Histórico, para defender a Colombia y también a nuestras comunidades en el exterior, sin importar si se identifican como de derecha o de izquierda.
Concluyo con una convicción profunda: el presidente Petro tiene razón. En todo este recorrido no he encontrado una sola persona que tenga el corazón en la derecha. Porque somos semejantes: el corazón siempre lo llevamos a la izquierda.
El llamado es claro y contundente:
Cámara y Senado con Cepeda presidente.
Marcamos Pacto Histórico/Con respeto y esperanza.



