Opinión

Con convicción por Colombia

Juan Fernando Uribe Duque/Opinión/el Pregonero del Darién

Juan Fernando Uribe Duque/Opinión/el Pregonero del Darién

Ya Roy y Quintero confirmaron que entran a la consulta. No depusieron los egos y traicionaron. El uno quiere «resetiar» y el otro, que estuvo escondido tres años en Londres devengado y aprendiendo inglés, está convencido que el pueblo lo adora y cree que va a ser presidente – a lo mejor tiene un pacto poco histórico con Álvaro Uribe para darnos la sorpresa y unir fuerzas con un palomar en decadencia-

Hoy más que nada se sabrá si la pedagogía petrista surtió efecto y el básico principio de placer del pueblo fue complacido por las bondades que trajeron las reformas.  De no ser así, Cepeda no obtendrá el triunfo, y Colombia engrosará la lista de los países que tuvieron un paseito por los bondadosos espejismos de un gobierno con pensamiento social.

Aún la izquierda en Colombia está inmadura y el reto que tuvo de mano de un caudillo evolucionado parece que le ha quedado grande, y más que los egos, la falta de organización política nos cogió con los calzones abajo: improvisación y peleas internas que han desprestigiado y puesto en evidencia corrupción y avideces casi infantiles, al fin y al cabo los salarios en las corporaciones son muy atractivos y el prestigio social, muy anhelado.

No dudo un momento en la conveniencia de un líder como Iván Cepeda, filósofo ecuánime, trasegado y consciente de la problemática y la realidad económica y social de Colombia. Aún Carolina, Maria José y Camilo están en ciernes y serán interesantes  prospectos para los próximos periodos si ganamos las elecciones tanto para Congreso y presidencia y el plan de desarrollo se consolida.

Un pueblo educado políticamente agradece y entiende los esfuerzos y las bondades de los logros paso a paso.

Petro nos dejó la grieta del primer martillazo en el lomo del monstruo, y a éste le quedó difícil recurrir a la guerra civil – como era usanza- por mera conveniencia y cobardía, pues prefieren golpes blandos y rastreros aprovechando la inequidad de las instituciones y la suciedad de la intriga y la traición.

Dejar que se pierdan negocios como el de la salud donde llegan casi cien billones libres y sin auditar, es  algo que no pueden perder y se harán matar… pero no todavía, ni de frente. Han iniciado manipulando y tentando: primero vociferaron y manipularon con el miedo a la muerte, después niegan servicios y medicamentos empezando con los trabajadores del contributivo -enseñados a aguantar y sufrir-, como no les ha dado resultado han continuado atacando  los planes complementarios y llegarán hasta negar los procedimientos, el acetaminofén o el antidepresivo a los pacientes adinerados de la medicina prepagada y por último esperarán la reacción…al fin y al cabo ellos, desde sus mansiones o sus yates, estarán a la expectativa sobornando e intentando nombrar congresistas, alcaldes y gobernadores. El otro paso sería armar otra vez sus ejércitos feudales y hacer cuerpo con los capos de capos en Europa, Dubai, Albania, México o Estados Unidos, todos al unísono para ir al rescate y consolidar el negocio de las élites politicas en Colombia: el saqueo al erario y el narcotráfico.  

Pensaríamos que una vez consolidado lo anterior y con un posible triunfo del uribismo abelardiano y agradecida la esposa de Trump con  el vestido y las galas guajiras y el combito de cacao y aguacate, planearán el saqueo pormenorizado de carbón, petróleo, oxígeno, agua y otras tierras raras… por eso compañeros tenemos que hacer hasta lo imposible por ganar estas elecciones con la última y la más importante de las armas: ¡ La convicción !

¿La tenemos? De ser así, como decían los viejos caudillos -el Uribe de las mil guerras perdidas y Joge Eliécer el de la tribuna y el grito: A la carga !!

Wilmar Jaramillo Velásquez

Comunicador Social Periodista. Con más de treinta años de experiencia en medios de comunicación, 25 de ellos en la región de Urabá. Egresado de la Universidad Jorge Tadeo Lozano

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