Escándalo continental que los medios colombianos ignoran
No sorprende que los únicos grandes medios de comunicación de Latinoamérica que no han opinado sobre el tema y mantienen un silencio cómplice con el mandatario de turno sean los de Colombia.

(Foto principal/ Ahora apuntan a México y Brasil)
Yezid García Abello/Opinión/El Pregonero del Darién
Desde hace varias semanas un gran escándalo es noticia en las redes sociales, la intelectualidad y los círculos progresistas y democráticos de América Latina: la manipulación, dirigida desde los Estados Unidos a través de la CIA y de empresas israelíes de avanzada tecnología digital, sobre las elecciones presidenciales que se celebraron en los últimos años en Argentina, Chile, Bolivia, Paraguay, Perú, Honduras, Ecuador y Colombia.
Aunque era un secreto a voces, la influencia sobre la elección de estos gobiernos de la pareja de asesores (Consultores se hacen llamar ellos) conformada por los rabiosos ultraderechistas Fernando Cerimedo y Javier Negre, dueños de la cadena de medios La Derecha Diario, se hizo evidente ante el testimonio de Nadia Beller, esposa de Cerimedo quien fue baleada en un fallido intento de asesinato en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, por sicarios colombianos contratados por su esposo.
Además de culpar a Cerimedo del atentado, la señora Beller reveló la existencia de por lo menos tres “Granjas de Bots” en Suramérica -Según el Dr. Nelson Ortiz, experto en el tema, una granja de bots es una red coordinada de cuentas automatizadas o perfiles falsos gestionados por un mismo software o infraestructura para realizar acciones masivas en internet.
Trabaja mediante una persona o un sistema centralizado (operador), quien controla, administra y da instrucciones a cientos o millones de cuentas automatizadas desde un solo panel de control para dar «me gusta», comentar, compartir, replicar mensajes o generar tráfico falso de manera simultánea- desde donde su esposo y el socio Negre con redes de trols, noticias falsas y mentiras habían influido determinantemente en las elecciones de los presidentes Javier Milei, Rodrigo Paz, José Antonio Kast, Keiko Fujimore, Daniel Novoa, Nasry Asfura y Abelardo De la Espriella.
Cerimedo está detenido en Bolivia y todos los gobiernos mencionados tratan ahora de aparecer como si no hubieran tenido relaciones y contratos de asesoría con su empresa y su socio Negre. Pero los mensajes cruzados, testimonios y pruebas son contundentes. En el caso de Bolivia, por ejemplo, Cerimedo asistió en representación del gobierno de Paz a una reunión pública con Marco Rubio, el secretario de Estado norteamericano. En la Argentina el “asesor” ocupó cargo en la administración nacional. Y en el caso de De la Espriella, está el registro fotográfico de la asistencia de Negre al bochornoso acto de la posesión presidencial en Cali.

La parte sustancial de la asesoría de Cerimedo y Negre sobre los candidatos de derecha fue la manipulación mediante granjas de bots para descalificar cualquier opinión contraria, propagar calumnias y mentiras sobre los candidatos progresistas y formar artificialmente una opinión “mayoritaria” en la población que incline, por temor, ignorancia o arribismo la balanza a favor de los candidatos de derecha (El miedo a ser opinión minoritaria en un círculo social). A ello debe sumársele el control y la abierta posibilidad de manipulación de datos y resultados a través de modelos de inteligencia artificial IA.
Gustavo Petro y 75.000 testigos electorales digitales han insistido sin obtener respuestas serias en que la Registraduría colombiana y las autoridades electorales deben evaluar las debilidades del sistema electoral colombiano, subir a la red todos los formularios E-14, revisando el retiro de los hash de muchos de ellos (El hash o candado hash en los formularios E-14 es un código alfanumérico único, una especie de huella dactilar matemática que se genera mediante un algoritmo para proteger la integridad de las actas de votación digitalizadas), escrutar voto a voto situaciones anómalas como la votación en el exterior y además, investigar la denuncia, con sitios precisos, de las cuentas desde donde presumiblemente se alteraron fraudulentamente los resultados electorales. En cualquier otro país del mundo la opinión pública ya hubiera forzado a que la autoridad electoral diera respuestas satisfactorias a las graves denuncias hechas por el expresidente Petro y la campaña de Iván Cepeda.
En el continente y en el mundo hay una gran expectativa por saber cómo van a terminar estas investigaciones sobre los manipuladores de la opinión pública que a la fuerza y con engaños pretenden desconocer la voluntad popular y desterrar cualquier pensamiento progresista en estos países. La opinión pública quiere y merece saber qué tanto artimañas como las de Cerimedo y Negre han sido decisivas para configurar en América Latina un mapa político ampliamente favorable a la derecha y a las tesis sociales más atrasadas y retrógradas.
Vienen las elecciones presidenciales en Brasil Y México, y no es un secreto que Lula y Claudia serán blancos de campañas aún más feroces de estos asesores o sus socios para menoscabar su evidente prestigio y ventaja en la opinión pública de estos países. La ofensiva de Trump, la CIA y la derecha israelí cuenta con gigantescos recursos para tratar de inclinar la balanza a su favor. Por ello, toda denuncia o explicación de esta ilícita actividad de la ultraderecha contribuye a esclarecer el panorama y expresar solidaridad con los pueblos hermanos.
No sorprende que los únicos grandes medios de comunicación de Latinoamérica que no han opinado sobre el tema y mantienen un silencio cómplice con el mandatario de turno sean los de Colombia. Brilla por su ausencia el periodismo investigativo, tan acucioso en el gobierno anterior y desaparecido y silenciado hoy.
P.D. Si alguien sabe de la vida del periodista investigador de Caracol Ricardo Calderón o del columnista de El Tiempo Mauricio Vargas, que por favor les cuenten de estos hechos.




